viernes, 5 de junio de 2015
Breda
domingo, 6 de septiembre de 2009
Afrodita
Afrodita nació de la espuma del mar después de que Cronos cortase los genitales a su padre Urano y los arrojase al mar. En su Teogonía, Hesíodo cuenta que de los genitales brotó una blanca espuma y en medio de ella nació una doncella ya adulta.
Afrodita, llamada Venus por los romanos, no tuvo infancia: nació adulta e infinitamente deseable. Debido a su inmensa belleza, Zeus temía que Afrodita fuera la causa de violencia entre los otros dioses. Por ello la casó con Hefesto, el feo, cojo y malhumorado dios del fuego y la fragua al que los romanos llamaron Vulcano. La infelicidad de Afrodita con su marido hizo que buscase la felicidad en compañía de otros, normalmente Ares (Marte), el dios de la guerra.
Hefesto fue informado del adulterio que su esposa mantenía con Ares por Helios, el sol que todo lo ve, cuando los sorprendió en su lecho de madrugada.
El dios herrero preparó una trampa secreta, una red especial que él sólo podía manejar. Cuando una noche los vio en el lecho, activó la red y llamó a todos los demás dioses del Olimpo para que los vieran. El espectáculo estaba asegurado y todos se rieron de los dos amantes. Afrodita, avergonzada, se marchó hacia Chipre. De los amores de Afrodita y Ares nacieron Eros y Harmonía entre otros vástagos.
LA FRAGUA DE VULCANO, de Diego Velázquez.
A veces Helios, el que descubrió el “pastel” de la diosa adúltera, es identificado en la mitología romana con Apolo, el que da el “chivatazo” en la obra velazqueña.
El cuadro describe el momento en que el dios Apolo visita el lugar donde Vulcano se encuentra fabricando armas para la guerra. La corona de laurel sobre la cabeza permite identificar al personaje como Apolo.
La obra de Velázquez representa el momento en el que Apolo comunica a Vulcano que ha pillado a su esposa cometiendo adulterio con Marte, dios de la guerra, por esa razón todos los personajes miran con cara sorprendida al dios que acaba de presentarse en la fragua, ojos de sorpresa, boca abierta, gestos de personas paralizadas por la sorprendente noticia, dejan por un instante lo que están haciendo. Velázquez ha elegido, como tantas veces, gente corriente de la calle para diseñar sus personajes. Por eso Hefestos parece un herrero corriente y moliente y los cíclopes que le acompañan trabajadores normales de una herrería.
“Tu mujer te engaña con Marte el miércoles, el jueves, el sábado...”
Imagen: Velázquez en Wikipedia
