Bufón Sebastián de Morra.
De Velázquez
De Velázquez
En el blog Pinceladas de historia bejarana de la amiga bloguera Carmen Cascón Matas, su colaborador José Antonio Sánchez Paso y la propia Carmen, nos presentan en varias entregas un retrato de don Francés de Zúñiga, bufón en la corte de Carlos I.
En una de estas entradas, se nos relata la anécdota siguiente:
“En una fecha que bien pudo ser la del 2 de febrero de 1532 fue acuchillado y herido de muerte por unos desconocidos en alguna calle de Béjar. Con cuchilladas en la cabeza, brazos y manos, y una estocada en el lado izquierdo debajo de las costillas, don Francés fue llevado a su casa, donde su mujer, alarmada por el ruido, salió preguntando qué ocurría, a lo que el bufón, sin perder su humor siquiera en tan grave situación, respondió:
No es nada, señora, sino que han muerto a vuestro marido.”
Me gustó la anécdota y el personaje en cuestión me hizo reflexionar. Así que hice un comentario:
Como se dice coloquialmente: genio y figura...hasta la sepultura. Hace falta tener sentido del humor.
Ya no hay bufones como antes.
Antaño había ingenio.
Hoy, los modernos bufones son gente podrida de dinero y que salen por la tele en programas de cotilleo, para solaz y esparcimiento de gentes que no tienen otra cosa mejor que hacer. Solo que su nivel intelectual y su ingenio dejan mucho que desear.
Y Carmen respondió:
Entonces los bufones servían para solaz de la gente poderosa y con dinero y debían explotar muy bien su ingenio para poder llegar a ese punto de favoritismo o bien hacer uso de sus malformaciones físicas, que de todo había. Ahora son bufones del populacho, soeces y horteras, cutres monigotes de la sociedad que nos ha tocado vivir.
Saludos.
Así es. En esta sociedad dominada por los mercados, donde todo se vende y se compra, hasta la dignidad, se ha “democratizado” la figura de los bufones. Ya no es una exclusiva de los reyes ni de los poderosos. Ahora llegan con sus payasadas y sus historias a todo el mundo, gracias al poder omnímodo de la televisión, donde invaden todas las cadenas. Tampoco son ahora gente humilde, de escasos recursos económicos. Los bufones de ahora tienen unos buenos sueldos, aunque algunos pertenezcan a clases modestas. Los hay también que hasta tienen título nobiliario.... pero su ingenio brilla muchas veces por su ausencia. Eso sí, tienen audiencia. A la gente le sigue gustando que les entretengan con gracietas y cotilleos, solo que en muchos casos la chabacanería y el lenguaje soez han desplazado a la elegancia, al ingenio y a los buenos modales de aquellos bufones de antaño.

