Mostrando entradas con la etiqueta Segunda República. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Segunda República. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de abril de 2013

14 de abril de 1931


Gobierno provisional de la Segunda República

Hoy se conmemora el aniversario de la proclamación de la Segunda República. Ese ensayo fallido donde se intentó consolidar un sistema democrático a la par que reformar el país para modernizarlo y ponerlo en sintonía con otras naciones europeas.
Pero los tiempos eran malos. La crisis mundial de los años 30, iniciada con el crack de la bolsa de Nueva York, se cebaba con los más débiles, a la par que cobraban fuerza los movimientos extremistas de derecha y de izquierda, como estaba ocurriendo en otros lugares donde ascendían al poder sistemas totalitarios, como el fascista y el nazi, mientras que marxistas y anarquistas amenazaban con tomar el poder mediante una revolución y poner todo patas arriba, como ya lo habían hecho los bolcheviques en Rusia.
Tiempos de miseria, intranquilidad y agitación.
Y fruto de ese ambiente de enfrentamiento larvado, la propia República fue zarandeada por radicales de distinto signo y finalmente víctima de una conspiración militar que degeneró en guerra civil.
La guerra no sólo iba a ser entre izquierdas y derechas. Era un enfrentamiento entre puntos de vista irreconciliables que se habían ido gestando a lo largo del tiempo. Un choque de trenes imposible de detener porque la gestación había sido larga, muy larga. Se habían ido acumulando odios, rencores, miedos y egoísmos personales. Y el parto, lógicamente, iba a ser doloroso. Era un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos, entre marxistas y fascistas, entre demócratas y antidemócratas, entre terratenientes altaneros y jornaleros hambrientos, entre fuerzas patronales y organizaciones sindicales, entre ateos convencidos y católicos militantes, entre los partidarios de las reformas y sus detractores, entre revolucionarios y conservadores, entre la Iglesia y el Estado, entre nacionalistas independentistas y nacionalistas españolistas, entre militares que conspiraban y militares fieles a la República…
Es decir que el baño de sangre estaba garantizado.
Y en medio de estas disputas se situaban muchos españoles cuya moderación les impedía adoptar de forma libre posturas abiertamente radicales.  
Dice Paul Preston (1) que no hubo dos Españas sino tres. Hubo algunos españoles, muchos, que no estaban ni en un bando ni en otro. Y no es porque fueran de centro, que también los hubo, sino porque sus posturas se alejaban de cualquier atisbo de radicalidad. Así, Clara Campoamor, la diputada del centro, la que consiguió el voto para la mujer, fue vapuleada tanto por la izquierda como por los ultraderechistas del bando de Franco. Niceto Alcalá Zamora, el que fue Presidente de la República, tanto le odiaban los de derechas como los más exaltados anarquistas y marxistas. Miguel de Unamuno, simpatizante en un principio de los “salvadores” que iban a solucionar los graves problemas nacionales, cuando se percató de la catadura moral y de los métodos de personajes sanguinarios como Millán Astray o Yagüe, no pudo reprimirse el pronunciar la memorable frase de “venceréis pero no convenceréis”, en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca, atestado de falangistas, lo que le valió el arresto domiciliario hasta su muerte.
Grandes “incomprendidos” por los extremistas fueron:
Manuel Portela Valladares, político moderado centrista al que le tocó ser presidente del gobierno desde finales del 35 hasta las elecciones del 36 y que se había negado a permitir que Franco utilizase al ejército para invalidar el resultado de las elecciones en las que resultó ganador el Frente Popular.
Ortega y Gasset, por adoptar una postura abstencionista en el conflicto, no decantándose por un lado ni por el otro.
Salvador de Madariaga, por su actitud comprometida, activa y militante por conseguir la paz a toda costa. Uno de los protagonistas de lo que los franquistas llamaron “El contubernio de Munich”, celebrado en 1962 Y donde se juntaron falangistas arrepentidos, monárquicos, católicos, demócratas, socialistas y nacionalistas vascos y catalanes exiliados.

Julián Besteiro

Julián Besteiro, catedrático de Filosofía y Letras, socialista moderado, se mantuvo al margen de la radicalidad revolucionaria mostrada por muchos de su ideología, condenado a 30 años de cárcel por el Consejo de Guerra tras la victoria franquista, murió en la cárcel por las pésimas condiciones de salubridad existentes.
Indalecio Prieto, Presidente del gobierno al inicio de la guerra, también se opuso a la radicalización que mostró su partido en los últimos años de la República. Exiliado en México se desligó de las posturas revolucionarias.
Y  Manuel Azaña, el que fue Presidente del Gobierno primero y de la República después, injustamente tratado por los extremistas de ambos bandos, ya lo decía bien claro en 1938 en un discurso lleno de buen juicio y moderación…
“Es obligación moral, sobre todo de los que padecen la guerra, cuando se acabe como nosotros queremos que se acabe, sacar de la lección y de la musa del escarmiento el mayor bien posible, cuando la antorcha pase a otras manos, a otros hombres, a otras generaciones, que se acordarán, sí alguna vez sienten que les hierve la sangre iracunda y otra vez el genio español vuelve a enfurecerse con la intolerancia y con el odio y con el apetito de destrucción, que piensen en los muertos y que escuchen su lección: la de esos hombres, que han caído embravecidos en la batalla luchando magnánimamente por un ideal grandioso y que ahora, abrigados en la tierra materna, ya no tienen odio, ya no tienen rencor, y nos envían, con los destellos de su luz, tranquila y remota como la de una estrella, el mensaje de la patria eterna que dice a sus hijos: Paz, Piedad y Perdón.”(2)


Hablar de que la España de aquellos días era la historia protagonizada exclusivamente por extremistas es una manera maniquea y tendenciosa de explicar los hechos. La realidad era mucho más rica y compleja desde un punto de vista político, social, moral e ideológico.
Precisamente fue desde esa postura sensata, pacífica y tolerante desde donde se pudo avanzar, tras la muerte del dictador, en la reconciliación y la recuperación democrática para todos los españoles.



_____________________
(1) Paul Preston. Las tres Españas del 36. Ed. Debolsillo. Barcelona 2011.
(2) Fragmento del discurso pronunciado el 18 de julio de 1938 en el Ayuntamiento de Barcelona por Manuel Azaña como Presidente de la República.

sábado, 5 de marzo de 2011

Estraperlo


Una ruleta

En realidad sería "Straperlo": juego de ruleta eléctrica introducida en el casino de San Sebastián durante el gobierno radical- cedista de Lerroux, bienio conservador de la Segunda República española.
Son muchos los que opinan que el nombre viene de la contracción de tres nombres: el de Strauss, Daniel Strauss, un empresario de juegos de azar nacido en Alemania y huido primero a Holanda por su condición judía y establecido más tarde en Niza; el de su esposa la señora Lowann y el de un socio llamado Jules Perel, promotores e introductores los tres de este juego en España. Al juego se le conocería popularmente como “Straperlo”, un acrónimo , una forma abreviada de nombrar a los tres socios: Strauss- Perel- Lowann.
Hay quienes dicen que el socio de Strauss no era Perel sino un tal Perlowitz, por lo que el nombre de la ruleta vendría del inicio de sólo estos dos nombres.
Para introducirlo se sobornó a altos cargos del gobierno de líder del Partido Radical, entre los que se encontraba el propio sobrino de Alejandro Lerroux.
El juego resultó ser fraudulento. Cuando se supo, se prohibió su uso. El señor Strauss entonces quiso que se le indemnizara. Al no conseguirlo denunció a los políticos a los que había sobornado.
Un caso de corrupción altamente escandaloso que cuando se conoció supuso el derrumbe del Partido de Lerroux, quedando el centro político sin representación y potenciando los extremismos de izquierda y derecha, por lo que hubo que convocar nuevas elecciones.
Con el tiempo la palabra “estraperlo” ha servido para designar todo lo referente a asuntos sucios, chanchullos y negocios poco claros.
Al término de nuestra guerra civil, con el racionamiento de los productos básicos, comprar algo de “estraperlo” era hacerlo en el mercado negro, a precios prohibitivos, como por ejemplo el café. Mucha gente se lucró vendiendo productos de primera necesidad que resultaban escasos debido a la gran demanda existente.

La prensa destapa el escándalo
(Clik para leer)


martes, 14 de abril de 2009

Aniversario



14 de abril



Hoy se cumple el 78 aniversario de la proclamación de la II República española: una democracia que no pudo ser, con sus aciertos y con sus errores, con su gente de bien y con sus fanáticos, con sus amigos y con sus enemigos.


Nuestra democracia actual es, de alguna forma, heredera de aquélla (Sí, ya sé, con sus evidentes diferencias, pero también con sus grandes coincidencias: sufragio universal, voto femenino, matrimonio civil...)



Foto: Azaña por Els Fideus



Como homenaje a todas las democracias en general, traigo aquí un vídeo simpático con música del bolero de Ravel.



“De Washington a Obama”


Observad la transformación de cada Presidente y cómo, el que hace el número 43, tiene la metamorfosis más sorprendente e inmerecida.