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viernes, 19 de octubre de 2012

Acerca del nacionalismo

Una actualización de viejas entradas mías sobre un tema histórico que sigue estando de rabiosa actualidad.
Y un comentario nuevo final, a modo de conclusión.




El Nacionalismo europeo del siglo XIX fue un movimiento vinculado a la burguesía. En un principio fue un producto de la Revolución Francesa en su lucha contra las fuerzas absolutistas del Antiguo Régimen, un movimiento revolucionario paralelo al liberalismo, porque si este buscaba la libertad del individuo frente a la opresión y a la tiranía, aquel pretendía también la libertad, pero no ya del individuo a título personal sino la de todo un pueblo. Así cobraba sentido la lucha de liberación griega frente al imperio turco, o la independencia de Bélgica frente a Holanda o también la independencia de las colonias iberoamericanas. Ese era el nacionalismo romántico, en ocasiones altruista, que luchaba por su identidad contra los que se la negaban. La estampa típica era la de Lord Byron luchando desinteresadamente junto a los griegos frente a los turcos en busca de la libertad de un pueblo.

Pero el nacionalismo tuvo otra vertiente menos amable y fraterna, y fue cuando se volvió conservador una vez que la burguesía se afianzó en el poder. Y los demás se convirtieron en un estorbo frente a los propios sueños de desarrollo y grandeza. Era un nacionalismo vinculado a las necesidades económicas, al desarrollo industrial, a la conquista de mercados. Así nos encontramos con un nacionalismo expansionista, excluyente, que miraba a los vecinos como competidores y en ocasiones como si fueran inferiores. Un nacionalismo racista, xenófobo, nada fraterno, para el que el extranjero no era un hermano sino casi siempre un enemigo. Un nacionalismo peligroso que buscaba en la propia identidad los pretextos para justificar el expansionismo y la guerra. Este nacionalismo bebía directamente del "darwinismo social" y promovía la teoría de la "raza superior", con el derecho de los fuertes sobre los débiles . Creo que no hace falta recordar a dónde fue a parar Europa con ese equipaje ideológico ni tampoco indicar el ejemplo de Adolf Hitler como el caso más conocido y aberrante de esta argumentación.



"El Roto" (antes OPS) Siempre tan acertado.





Prat de la Riba


Josep Plá
, un escritor catalán, decía:

"El nacionalisme es com un pet, només li agrada a qui se'l tira." 

Es decir:
"El nacionalismo es como un pedo, sólo le agrada al que se lo tira."

Pero no todos pensaban como él:

"Son grandes, totales, irreductibles las diferencias que separan Castilla y Catalunya, Catalunya y Galicia, Andalucía y Vasconia.”
"La tierra catalana es la patria catalana; todas las generaciones la han constituido. De modo que cada nación ha de tener un Estado, pero Cataluña tiene además una misión imperialista cuyo marco son los pueblos ibéricos desde Lisboa hasta el Ródano".
"La «castellanización» de Cataluña sólo es «una costra sobrepuesta, una costra que se cuartea y salta, dejando salir intacta, inmaculada, la piedra indestructible de la raza»".
"Los pueblos bárbaros han de ser sometidos de buen grado o a la fuerza. Las potencias cultas tienen el deber de expansionarse sobre las poblaciones retrasadas.”

Enric Prat de la Riba, político catalán (1870- 1917)


Pío Baroja, ese vasco universal, escritor, médico y "panadero" ocasional en Madrid, vino a decir que el nacionalismo es una enfermedad que se cura viajando; pero no todos pensaban como él...

Sabino Arana

"El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos.
El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice.
Si nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que sólo hablasen Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaina con accidentes exóticos que pudieran eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia exótica con propiedades bizkainas que nunca podrán cambiarla."

Sabino Arana, fundador del PNV y padre del Nacionalismo Vasco (1865- 1903)

A modo de conclusión:
Los nacionalismos están detrás de las grandes catástrofes que asolaron Europa a lo largo del siglo XX. Detrás de las dos guerras mundiales laten con fuerza los sentimientos nacionales identitarios, tanto a nivel independentista (territorios de los Balcanes) como a nivel de fuerza integradora en su búsqueda de una historia y de un espacio vital mayor (Alemania, Italia, Japón…).

El franquismo, como perteneciente a la familia fascista europea, conformó un nacionalismo a la española, donde se identificaba el régimen con el sentir nacional. En las postrimerías del franquismo y a la muerte del dictador, a la vez que quedaba debilitado el nacionalismo centralista, cobraron fuerza y protagonismo los nacionalismos periféricos. No en vano había una vinculación entre nacionalismo y oposición al régimen de Franco, al igual que había cierta afinidad ideológica entre los nacionalistas y las otras fuerzas democráticas que aspiraban a un país con libertades y garantías constitucionales.

Con la muerte del dictador se hace necesaria la creación de una España plural, donde se recogiesen muchas de las aspiraciones de los territorios periféricos. Así es como nace la España de las autonomías. Mientras las cosas van bien, los nacionalismos, a cambio de avanzar en su autogobierno, colaboran con el gobierno central en la consolidación del sistema de libertades recién reconquistado, tanto si hablamos de colaborar con el PSOE como con el PP. No en vano, este nacionalismo está promovido fundamentalmente por gentes católicas y conservadoras, una élite que proviene del desarrollo industrial del siglo XIX, asentada en territorios de gran prosperidad que hoy se sienten expoliados por la España más pobre.

Ahora, cuando la crisis económica y financiera se cierne sobre el país como una amenaza cierta,  en vez de recurrir a la sensatez, a la cordura y a la moderación, como se hizo en su día con los pactos que dieron estabilidad al conjunto de España, algunos representantes políticos se suben al carro del victimismo y del independentismo, como una cortina de humo que tape ineptitudes y torpezas, una huida hacia delante sin alcanzar a ver que ello conduce al desastre de todos, pues jugar a aprendiz de mago significa evocar fuerzas que pueden ser difíciles de encauzar. Y el asunto se puede escapar de las manos.



domingo, 20 de noviembre de 2011

A vueltas con el Nacionalismo



El Nacionalismo europeo del siglo XIX fue un movimiento vinculado a la burguesía. En un principio fue un producto de la Revolución Francesa en su lucha contra las fuerzas absolutistas del Antiguo Régimen, un movimiento revolucionario paralelo al liberalismo, porque si este buscaba la libertad del individuo frente a la opresión y a la tiranía, aquel pretendía también la libertad, pero no ya del individuo a título personal sino la de todo un pueblo. Así cobraba sentido la lucha de liberación griega frente al imperio turco, o la independencia de Bélgica frente a Holanda o también la independencia de las colonias iberoamericanas. Ese era el nacionalismo romántico, altruista, que luchaba por su identidad contra los que se la negaban. La estampa típica era la de Lord Byron luchando desinteresadamente junto a los griegos en busca de la libertad de un pueblo.

Pero el nacionalismo tuvo otra vertiente menos amable y fraterna, y fue cuando se volvió conservador una vez que la burguesía se afianzó en el poder. Y los demás se convirtieron en un estorbo frente a los propios sueños de desarrollo y grandeza. Era un nacionalismo vinculado a las necesidades económicas, al desarrollo industrial, a la conquista de mercados. Así nos encontramos con un nacionalismo expansionista, excluyente, que miraba a los vecinos como competidores y en ocasiones como si fueran inferiores. Un nacionalismo racista, xenófobo, nada fraterno, para el que el extranjero no era un hermano sino casi siempre un enemigo. Un nacionalismo peligroso que buscaba en la propia identidad los pretextos para justificar el expansionismo y la guerra. Este nacionalismo bebía directamente del "darwinismo social" y promovía la teoría de la "raza superior", con el derecho de los fuertes sobre los débiles . Creo que no hace falta recordar a dónde fue a parar Europa con ese equipaje ideológico ni tampoco indicar el ejemplo de Adolf Hitler como el caso más conocido y aberrante de esta argumentación.

Algunas reflexiones sobre el Nacionalismo:

"Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero”.

Charles de Gaulle


“Los nacionalistas no sólo no desaprueban los hechos atroces realizados por su bando, incluso tienen una capacidad increíble para ni siquiera oír hablar de ellos”.

George Orwell


"El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones".

Mario Vargas Llosa