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viernes, 2 de marzo de 2012

Reflexiones blogueras en el tercer aniversario

                                   
                                
En el peor de los casos siempre se pueden plantar flores en su interior...

Este humilde blog comenzó su andadura hace exactamente tres años con la pretensión de ser un instrumento más de las clases de historia y al servicio de mis alumnos.
Como mi idea no solo era hablar de historia sino incluir también aspectos culturales relacionados de alguna manera con el momento histórico, no quise renunciar a esa oportunidad que me brindaba la blogosfera para abrir mi bitácora al mundo y permitir que otras personas pudieran participar con sus comentarios.
He de decir, muy a mi pesar, que el primer objetivo, es decir, el de servir de apoyo a mis alumnos, ha tenido unos resultados más bien modestos: pocos han sido los que de manera voluntaria se han acercado por aquí a leer, consultar u opinar -salvo una minoría de alumnos, por otra parte excelentes-. Cuando lo han hecho ha sido generalmente por obligación, como una tarea más impuesta desde clase, para descargar temas, textos para hacer actividades, etc.
El segundo objetivo, sin embargo, se ha cubierto con creces. Muchos han sido los participantes, los lectores, los que simplemente han pasado por aquí y los que han dejado su huella en forma de comentario. El nivel de estos seguidores, tanto intelectual como humano, ha sido en general elevado. Gente con inquietudes culturales y con un gran respeto a las opiniones ajenas.
Tampoco han faltado fanáticos e integristas -los menos- de todo credo y condición: fascistas, pronazis, franquistas, estalinistas... partidarios recalcitrantes del pensamiento único, quienes han visto también publicados sus comentarios, salvo cuando han recurrido al insulto o han hecho apología de la violencia o comentarios racistas. Eso no ha tenido ni tendrá nunca cabida en mi blog.
Entre mis asiduos visitantes están esos amigos incansables que publican en sus blogs una entrada diaria o casi diaria. Afortunados ellos por disponer de tiempo o de imaginación o de ambas cosas. A veces me veo apurado para comentar todo lo que publican. También está el caso contrario: el de los blogueros que apenas te comentan aunque tú sí lo hagas. Puede que sea porque tienen poco tiempo o porque consideran que no hay nada que comentar. Cada uno es muy libre, pero creo que en este mundillo nuestro siempre se agradece la reciprocidad.
Y de esta manera, durante estos tres años, hemos hablado de historia, pero también de otros temas: arte, sociedad, política, filosofía, religión, mitología, música, economía, literatura... incluso hemos hablado  alguna vez de gastronomía. 
Creo que hasta la fecha ha sido una tarea fecunda gracias siempre a la participación de muchos amigos: más de trescientas entradas publicadas y más de 300.000 visitas.
¿Estaré a punto de cubrir una etapa?
¡Quién sabe!
El tiempo, que es muy sabio, lo dirá.