Joseph Campbell es autor entre otros libros de "El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito" (*).
El autor parte de las coincidencias observadas en distintas mitologías de diferentes grupos culturales del mundo. Tanto en la mitología griega como en las leyendas africanas, en los mitos polinesios, en algunas religiones actuales e incluso en las leyendas de hadas, encuentra puntos en común en lo referente a los componentes que constituyen la aventura del héroe o protagonista.
Esos puntos en común serían:
INICIACIÓN
CULMINACIÓN
REGRESO
El autor atribuye el gran éxito de la difusión de estos mitos en la antigüedad al hecho de que se trata de creaciones de la mente humana y cree que la falta de rumbo de las sociedades actuales se debe fundamentalmente al descrédito en que han caído estas construcciones simbólicas. Por lo que el mito abandona el plano colectivo y social y se refugia en el individuo aislado quien ha de enfrentarse solo a los problemas del mundo, cuando en tiempos pretéritos eran precisamente los mitos los que ayudaban a resolverlos.
EL HÉROE
Iniciación: nuestro héroe concreto parte desde su mundo hacia la aventura, hacia un lugar sobrenatural o peligroso donde se enfrenta con seres o fuerzas con poderes descomunales.
Culminación: el héroe triunfa sobre esas fuerzas, obtiene una gran victoria. Puede morir en la empresa, pero no importa porque siempre quedará su legado para la posteridad.
Regreso: el héroe vuelve con los suyos -en cuerpo o en espíritu- a los que dota de recompensas, dones, elixires mágicos o secretos para que puedan vivir mejor.
Aquí podríamos incluir perfectamente muchos y archiconocidos mitos:
El de Prometeo, el que desafió a los dioses y llevó el secreto del fuego a los mortales.
El de Jasón, el que regresó con el vellocino de oro tras enfrentarse al fabuloso dragón.
El de Eneas, que conoció su destino y el de Roma gracias a que descendió al inframundo y tras burlar a Cancerbero, pudo entrevistarse con su padre muerto, quien le reveló los secretos que necesitaba para regresar y fundar una nueva ciudad.
El de Siddartha Gautama, Buddah, que logró escapar del palacio de su padre y viviendo miserablemente, vistiendo las ropas de los monjes, adquirió el más alto grado de la meditación, la iluminación y la perfección personal, regresando luego para otorgar a los ciudadanos del mundo el don del conocimiento del camino.
El de Moisés, que tras salir de la cautividad de Egipto, condujo a su pueblo a través del desierto y tras un penoso viaje llegó al monte Sinaí y Dios le dio las tablas de la ley para que pudiera gobernar a su pueblo como es debido.
Y así podríamos seguir con ejemplos y más ejemplos.
En todo caso, el héroe es un ser con cualidades extraordinarias, apreciado o despreciado por su entorno, aparece inmerso en un mundo en decadencia. A nivel de los grandes mitos, la situación en la que vive suele ser apocalíptica: un mundo en ruinas; a nivel de cuentos de hadas, la cuestión es más bien local. Como dice el autor:
"El héroe del cuento de hadas alcanza un triunfo doméstico y microscópico, mientras que el héroe del mito tiene un triunfo macroscópico, histórico-mundial. De allí que mientras el primero, que a veces es el niño menor o más despreciado, se adueña de poderes extraordinarios y prevalece sobre sus opresores personales, el segundo vuelve de su aventura con los medios para lograr la regeneración de su sociedad como un todo."
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(*) Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. FCE. México, edición de 2011.
( Libro "prestado" desinteresadamente por mi hijo Guillermo.)
