Hace 349 años, tal día como hoy, venía al mundo Carlos II.Desde Juana la Loca y Felipe el Hermoso se vino desarrollando una estrategia dinástica que consistía básicamente en casamientos entre parientes de las distintas casas reales, ello dio lugar a una endogamia con alto grado de consanguinidad, la cual fue aumentando peligrosamente con cada nueva unión de los herederos: Carlos I, Felipe II, Felipe III, Felipe IV... Cuando apareció el infante Carlos, el problema era ya muy grave. Su madre era nada menos que la sobrina carnal de su padre. El resultado fue una muerte sin descendencia y la llegada de una nueva dinastía: los Borbones.
Carlos II fue la víctima final de la decadencia de los Austrias. Su padre Felipe, rijoso y putero empedernido, después de su largo reinado, con un montón de amantes y prostitutas de toda condición, después de tan intenso currículum, sólo pudo tener un heredero legal, un ser pequeño y enfermizo.
Se cuenta que aprendió a caminar muy tarde y que fue torpe para aprender a leer y a escribir. Su imagen no le beneficiaba. Era débil, enfermizo y feo. Su tez, pálida; sus ojos, tristes y apagados; su nariz, alargada tocando la boca. Su prognatismo, de herencia familiar, era muy acusado, lo que le causaba serios problemas para masticar los alimentos convenientemente. También causó algún problema a sus nodrizas con su larga lactancia provocándoles lesiones en sus pezones.
Cuentan que el sobrenombre de "El hechizado" le vino porque de pequeño alguien le hizo beber chocolate caliente donde habían desleído los sesos de un cadáver y este bebedizo lo condenó para siempre. Cosas que se dicen.
Y ya de mayor no pudo tener descendencia, a pesar de que se casó dos veces. El problema lo tenía él: era incapaz de engendrar nada. Era estéril y además parece ser que sufría de eyaculación precoz.
Ni María Luisa de Orleáns ni después Mariana de Neoburgo pudieron tener descendencia con el rey. Una copla popular decía:
“Tres vírgenes hay en Madrid: /la Almudena, la de Atocha,/ y la Reina Nuestra Señora.”
Mientras España seguía sin tener un descendiente, Francia e Inglaterra acechaban para tomar el relevo de la hegemonía europea.
Y todo porque no había un heredero legal que continuara la saga.
¿Habría sido distinta la historia de nuestro país si hubieran seguido los Austrias? Posiblemente nos habríamos evitado algunas guerras y no habríamos tenido la desgracia de padecer la pesadilla de Fernando VII. Y quién sabe cuántas cosas más.
Pero la historia fue la que fue. Y no hay vuelta de hoja.
El 1 de noviembre de 1700, con 39 años escasos, moría el último Austria español después de una vida enferma y triste, muy diferente a la de aquel otro Carlos que inauguró esta dinastía.
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Se me olvidaba decir que esta entrada forma parte de un proyecto colectivo, según una iniciativa del amigo bloguero Carolvs desde su página dedicada al estudio de la época de Carlos II.






