martes, 6 de enero de 2015

Fronteras

Imagen tomada de aquí

La frontera es un lugar real, de encuentros y desencuentros. También es un espacio ficticio. En ocasiones, una metáfora de la soledad y de la incomunicación. Por la frontera pululan los desheredados del mundo, gente perseguida y acosada, también gente incomprendida y sola. Un mundo injusto, despiadado, donde todos son forasteros y se lucha por la propia supervivencia.


Hay fronteras geográficas; pero también las hay económicas, sociológicas,  temporales, religiosas, morales. 
Hay fronteras mentales, psicológicas, interiores. Visibles e invisibles.
Hay murallas dentro de un mismo país, dentro de un mismo barrio, en el mismo hogar, incluso en el propio lecho compartido. 
La incomunicación como muro que se eleva entre las personas. Un gran tema del que ya trató en su día el grupo británico Pink Floyd con su álbum “The Wall”.

El mundo de la realidad y el mundo de la imaginación y de los sueños también se ven separados por alambradas e infranqueables  muros.

Las hay por lo tanto reales, pero también simbólicas. 

También hay fronteras entre lo humano y lo extrahumano. El mediterráneo fue durante mucho tiempo la línea de separación entre los hombres y los héroes mitológicos: Hércules puso allí sus columnas para sujetar la bóveda celeste; por allí anduvo Ulises cuando bajó al Hades (Vesubio)  o cuando tuvieron lugar sus peripecias con la malvada Calypso (Malta), con Escila y Caribdis (estrecho de Messina), con las sirenas (costa suroeste de Italia) o con el cíclope Polifemo (Sicilia).

Las fronteras temporales también son importantes.

Durante los siglos XV y XVI se configura una muy importante en Europa: la del Renacimiento. A un lado los pueblos más modernos, al otro los que todavía andaban anclados en la Edad Media. También esta época constituye el declive del mundo islámico en Europa, con la recuperación de Al Ándalus por parte cristiana. Otra frontera. Al igual que durante la época anterior, el mundo feudal cristiano era entonces el decadente y atrasado frente al esplendor de la civilización musulmana.

Don Quijote, nuestro legendario caballero, caminaba a lomos de Rocinante entre varias fronteras: la que separa la cordura de la locura; la Edad Moderna de la Edad Media; la literatura de la realidad; el idealismo caballeresco del  materialismo de un tiempo prosaico donde la palabra de un caballero ya no valía nada.
España fue víctima muchas veces de fronteras temporales.
En 1813: "eligió" el absolutismo y el atraso de Fernando VII en vez de la modernidad ilustrada que suponía José Bonaparte o La Constitución de 1812. 
Por no hablar del muro de intolerancia  y de rencor que dividió a los españoles, que se levantó en los años 30 y que no culminó hasta el 20 de noviembre del 75.

Sigue en pie mi proyecto sobre las fronteras, un experimento histórico-literario y vivencial, a mitad de camino entre la colección de relatos, la crónica personal en tiempos de la transición española y la reflexión sobre algunos hechos históricos y culturales. 

Noticias muy pronto.







viernes, 2 de enero de 2015

También fueron niños

Adivina quiénes son.
Políticos de nuestra "piel de toro" con unos cuantos años menos.
Hay  expresidentes, algunos que ya no ejercen, gente activa en la política y algunos que quieren gobernar... De todo un poco.


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El niño.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Cinco cosas que ocurrieron un 28 de diciembre


Este año no toca inocentada, aunque es lo habitual en este día,  como cuando os conté el gran hallazgo histórico que supuso descubrir que el caballo de Espartero era yegua: 
http://latinajadediogenes.blogspot.com.es/2009/12/el-caballo-de-espartero.html 

O como cuando unos gamberros hicieron pintadas en el Templo de Debod:
http://www.latinajadediogenes.blogspot.com.es/search/label/28%20de%20diciembre%20de%202013

O cuando descubrimos que el templo de La Sagrada Familia sufría de aluminosis u amenazaba derrumbe:
http://www.latinajadediogenes.blogspot.com.es/search/label/28%20de%20diciembre%20de%202010

No, este año no toca inocentada.

Lo que viene a continuación ocurrió de verdad un 28 de diciembre. 
Y no fueron inocentadas en su sentido más literal,  aunque algunos hechos podrían suponer una "sorpresa" para más de uno… 

En 1833: la reina regente María Cristina de Borbón Dos Sicilias, reina consorte y esposa de Fernando VII, regente durante una parte de la minoría de edad de su hija Isabel II, tras quedar viuda, sorprende a los españoles al contraer matrimonio -morganático y en secreto- con Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, sargento de su guardia de corps, un enlace no bien visto por la sociedad de su tiempo. El pueblo español, dado siempre a las chanzas y a sacar punta a todo, le "bautizaron" con el calificativo de Fernando VIII.


El sargento afortunado

El 28 de diciembre de 1990 son amnistiados por el presidente Menem ex miembros de las juntas de comandantes de Argentina condenados en el "Juicio a las Juntas" de 1985, militares responsables de la "guerra sucia" de los años 70. Se trataba del Decreto 2741/90: por el que son indultados Jorge Rafael Videla, Emilio Massera, Orlando Ramón Agosti, Roberto Viola, y Armando Lambruschini. 
Causó sorpresa e indignación.

El 28 diciembre 2005, la policía francesa detiene en la localidad de Tournon –Saint- Pierre a dos miembros de ETA en un control rutinario de carreteras. Viajaban en una furgoneta Citroen y se saltaron el control, por lo que levantaron las sospechas de los agentes y se procedió a su detención. No se esperaban esto el día de los inocentes. Seguro. 

La mejor "inocentada" tuvo lugar en 2005 cuando la policía chilena fichó por primera vez al ex dictador Augusto Pinochet y tomó sus huellas dactilares. Inocente, lo que se dice inocente, no lo era desde luego. 

El 28 Diciembre de 2006, el Ministerio de Hacienda fotografía toda España desde el aire en busca de fraudes inmobiliarios. Curioso.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Felicitación



Como no he podido comprar lotería ni una surtida cesta de navidad a mis seguidores y amigos, me limitaré esta vez a una simple felicitación y al regalo de un calendario.



¡Felices fiestas!