Los
noticiarios de todo el mundo no dejan de lanzar sus mensajes
sensacionalistas llenos de pesimismo. Se ve que hablar de catástrofes
resulta rentable en términos de audiencia. Y es que el miedo vende.
Repaso las principales noticias de los últimos días que llenan las
cabeceras de los informativos de TV y los titulares de prensa.
El
calentamiento global.
(Varias semanas antes del desastre):
La mayor parte de la comunidad científica señala que el cambio climático es irreversible. A partir de ahora, los veranos asfixiantes, las lluvias torrenciales, alternándose con grandes períodos de sequía, que convertirán el problema de la escasez de agua en algo generalizado, serán algo habitual, agudizando el problema del hambre a escala mundial y disparando los movimientos migratorios.
El
meteorito.
(Veintinueve
días antes del desastre):
Científicos de la Nasa confirman que la trayectoria del meteorito 2P2 es la que se temía hace unos meses: se dirige hacia La Tierra a 20 km por segundo. De no fragmentarse en mil pedazos al entrar en nuestra atmósfera, hay un 60 por ciento de probabilidades de que el impacto sobre nuestro planeta tenga lugar.
Llega
una nueva época oscura.
(Ocho días antes del desastre):
Nueva modalidad de guerra silenciosa: crece el riesgo de un sabotaje por parte de Rusia y China a los sistemas informáticos y de telecomunicaciones a escala planetaria. Corre peligro el cableado submarino. El mundo dejaría de funcionar tal y como ahora lo concebimos. El caos que se originaria haría retroceder al mundo varios siglos. ¿Se avecina una nueva Edad Media?
La
crisis
humanitaria.
(Cuatro días antes del desastre):
Se recrudece el movimiento de inmigrantes entre África y Europa. Esta madrugada han naufragado dos pateras frente a las costas de Lampedusa en Italia. Los supervivientes han sido recogidos por los equipos de salvamento. En lo que va año han intentado llegar a nuestro continente por este método unas diez mil personas. Huyen de la guerra y del hambre, pero no todos lo consiguen.
El
desastre cada vez más cerca.
(Cuarenta y ocho horas antes):
Últimas noticias sobre la guerra entre Ucrania y Rusia. Parece que las posturas se enconan. La OTAN y China toman partido y perfilan sus estrategias. ¿Habrá guerra generalizada? Se habla ya de una inminente e inevitable Tercera Guerra Mundial.
Crece
el extremismo en toda Europa y en los EEUU
(Veinticuatro horas antes):
Las recientes victorias en EEUU y en media Europa de partidos de ideología ultra abre la puerta a la gobernabilidad de una gran parte del mundo a fuerzas de la extrema derecha. En diversos países de la Unión Europea se producen manifestaciones de apoyo por parte de formaciones radicales. Hay disturbios en los EEUU. Cada vez se habla menos de paz y más de alambradas y rechazo al diferente. Vuelven las botas, las banderas identitarias y las cabezas rapadas. Parece que la historia no nos ha enseñado nada.
Hartazgo.
(Doce horas antes):
Cada día que pasa estoy más harto de las noticias. Cambio de canal a ver si encuentro consuelo en alguna parte, pero es imposible:
Nueva
amenaza mundial a nivel sanitario. El virus de la oruga saltarina salta fronteras
y se instala en occidente. Se multiplican los casos y se habla de un
posible colapso de la asistencia sanitaria en los hospitales.
¿Asistimos acaso a un nuevo tipo de guerra biológica?
No hay salida.
(Seis horas antes):
Imposible eludir las noticias.
A
pesar de que he tirado los periódicos al contenedor de la basura, he destrozado la radio a martillazos y
he lanzado el televisor por la ventana, no puedo evitar que las malas
noticias me lleguen. Ahora es mi móvil quien me avisa. Hay un
mensaje de texto de mi mujer.
Se
confirma el desastre. Es
terrible. No hay escapatoria posible:
La hermana de mi mujer,
con el plasta de su marido y sus terroríficos niños malcriados
vienen a pasar las vacaciones de navidad a mi casa.
Como diría Guillermo Brown: el fin del mundo está cerca pero seguro que no será hoy. Yo nunca tengo suerte.
Te has olvidado de los de Securitas Direc, mi buen Cayetano, si, sí, esos que te amenazan cada cuarto de hora por los medios que el piso de tu vecino ha sufrido una "intrusión", que tu parcela puede ser okupada, que tu casa de campo casi seguro que ya tiene visitas, pero que ahora, con la alarma conectada "a policía" (sic) las probabilidades de éxito de los intrusos serán menores.
ResponderEliminarPD: Siempre me gusto aquel libro de Guillermo y los proscritos.
Un placer
Siempre es un referente.
EliminarGracias por tu aportación.
Salud.
Lo que tienes que hacer (tenemos que hacer) es repetir el mantra: "Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia". O impura.
ResponderEliminarEl único escape sería retornar al útero de nuestra madre, pero ya sabes que viendo ella en que nos hemos convertido de mayores tampoco querría dejarnos.
Es que si además de la que está cayendo viene el cuñado... ya es demasiado.
EliminarSaludos.
Mi buen amigo Fackel: Lo que más se parece a lo que propones es echar un buen polvo con alguna buena amiga y consejera.
EliminarMe parece que lees El país. Un beso
ResponderEliminarAnte este panorama tan bonito solo me queda decir: Virgencita, virgencita, que me quede como estoy, hoy.
ResponderEliminarSaludos
Las catástrofes nunca vienen solas. Yo tengo esta tarde oculista, está lloviendo a cántaros y no vendrá un taxi ni pidiéndolo de rodillas.
ResponderEliminarTe voy a llevar la contraria, porque hay un hecho real. Es que al final sucede. Que ha sucedido otras veces, sí, que hemos seguido con nuestras vidas, sí. El ejemplo las inundaciones de Andalucía, la sobre alimentación de la zona freatica, sus consecuencias. No se hará nada y dentro de 10 años volverá ocurrir, como ya ha pasado en varias veces en el trayecto de mi vida. En lo que te doy la razón, mejor ver el fútbol, nada de política,mejor para el corazón
ResponderEliminarSaludos
Aunque no sepa explicarlo, el cambio climático es una realidad que nos sobrepasa. Pero la sobreabundancia más absoluta es el hartazgo: de quienes mienten, de quienes tergiversan, de quieren violentan la vida... Al menos yo, a estas alturas, no estoy por tragarme cualquier sapo.
ResponderEliminarUn abrazo.
El problema no es que pasen cosas graves, que pasan y seguirán pasando. El problema es vivir permanentemente instalados en el aviso, en la alarma continua, en la sensación de cuenta atrás eterna. Entre catástrofe y catástrofe nos han robado algo más sencillo: la capacidad de respirar sin miedo y de pensar con un mínimo de calma. Feliz semana
ResponderEliminarTe propongo un retiro espiritual en algun monasterio budista, rama Zen. Duran unos seis meses y son muy sanadores. Si quieres, te acompaño. Incluso perderemos peso. :)))
ResponderEliminarAnte este cúmulo de amenazas milenarias el ser humano siente impotencia porque no puede hacer nada, ni siquiera ante la visita de sus cuñados jajajaja. Le has dado un giro cómico al final. Menos mal.
ResponderEliminarHace casi seis años,
ResponderEliminarcuando con más
descaro lo hicieron,
al periodismo, ahora
lo tengo como algo
indigno, no soporto
a la Ser, y su cuadrilla
de arrimados a este
fallido gobierno el
periodismo no
entiende de ética,
ni de empatía,cosa
que en España ,
muchos no saben
lo que es, solo les
interesa el titular
que les da de comer,
y hay una competencia
a la que mantener a
raya , que todos van
a lo mismo, saludo.