lunes, 18 de mayo de 2009

Una lectura de El Quijote


De Gustavo Doré en Wikipedia




Yo siempre he afirmado que entre la Historia y la Literatura hay vínculos estrechos, espacios comunes, porque las obras son hijas de su tiempo. Y así como el arte nos sirve para entender mejor una época, las obras literarias nos permiten conocer mejor el tiempo en que fueron escritas.
Cervantes conoció dos siglos y vivió la época de Felipe II y la de Felipe III.
El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha es una obra renacentista, pero también es una obra con pinceladas barrocas.
La primera parte se publica en 1605. La segunda parte ve la luz en 1615
Aparecida durante el reinado de Felipe III, se trata de una novela a caballo –nunca mejor dicho para una supuesta novela de caballerías- entre dos épocas, las que conoció su autor:
La perteneciente al siglo XVI, época de esplendor, de los llamados Austrias Mayores, victoria de Lepanto incluida, ocasión de orgullo para un damnificado Cervantes, que finaliza cuando llega Felipe III.
Y la relativa a la decadencia de los Austrias menores, donde España dejará de ser una potencia de primer orden, y que tiene su inicio también con el “incapaz” Felipe III y el suceso desafortunado de la expulsión de los moriscos en 1609, al que luego haremos mención.

Comparemos brevemente las dos partes de la obra.

En el prólogo de la primera parte hay humor, poesías de tono divertido, sonetos burlescos de diversos personajes del mundo de la caballería andante.
El autor se propone utilizar su personaje para ridiculizar las novelas de caballerías y para hacernos reír con sus locas historias.
La primera parte es más optimista y vitalista. Nuestro caballero es el “Ingenioso Hidalgo”, el personaje resuelve situaciones, actúa sobre los acontecimientos, los enredos son más cómicos, de los percances el caballero se recupera siempre y su optimismo le hace seguir buscando nuevas aventuras...
La misión del caballero es “desfacer entuertos”, ayudar a los abandonados por la fortuna. Y hay gigantes, que no molinos. Y hay ejércitos, que no rebaños. Y hay dama agraciada, que no ruda moza. Y hay yelmo de Manbrino, que no bacía de barbero. Y hay un vizcaíno peleón que habla una “mala lengua castellana”. Y hay un bálsamo de “Fierabrás” con efectos secundarios insospechados. Es decir: situaciones casi siempre muy cómicas.


Delire Lucide, en Flickr



En la segunda parte, ya en el prólogo, la cosa empieza a ponerse seria. Cervantes se queja del plagio de un tal Avellaneda y de sus insultos indirectos al ser llamado viejo y manco. Cervantes se defiende:
Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros.
La segunda parte es más cruda, más pesimista, más enrevesada y barroca, como corresponde a la época, hay más crueldad, las burlas son más duras, las bromas sufridas son de peor gusto (véase el asunto de la Ínsula Barataria) , los acontecimientos pueden con el personaje, nuestro hidalgo se convierte en el “caballero de la triste figura”, los apaleamientos o “molimientos” son más duros, sus caídas son lamentables y tristes... ya no se repone tan fácilmente de las derrotas. Cuando el Caballero de la Blanca Luna –o sea, el bachiller Sansón Carrasco- le vence, don Quijote sufre una doble derrota: física y moral. Abandona. Tira la toalla. Al final todo se resuelve con muerte, una muerte doble: la del caballero primero, al recobrar la cordura, y la de don Alonso Quijano después.
Sobre el asunto de la expulsión de los moriscos, al que antes hacía referencia al referirme a Felipe III, hay una clara alusión en El Quijote, concretamente en el capítulo 54 de esta segunda parte,.
Ricote, paisano y vecino de Sancho Panza, aparece disfrazado de peregrino para que no lo reconozcan. Invita a Sancho a comer a la sombra de unos árboles y el escudero comenta:
Pero lo que más campeó en el campo de aquel banquete fueron seis botas de vino, que cada uno sacó la suya de su alforja; hasta el buen Ricote, que se había transformado de morisco en alemán o en tudesco, sacó la suya, que en grandeza podía competir con las cinco
Cervantes utiliza el asunto del vino con la clara intención de demostrar que los moriscos son cristianos conversos. ¿Dónde se ha visto si no que los musulmanes beban vino?
Más adelante, refiriéndose a la expulsión, el propio Ricote comenta:
Fuimos castigados con la pena del destierro, blanda y suave al parecer de algunos, pero al nuestro, la más terrible que se nos podía dar. Doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural


12 comentarios:

  1. Bueno, en mi opinión la segunda parte no deja de ser humorística, lo qie pasa es que es un humor más irónico. También hay episodios muy graciosos, tanto en el castillo de los duques como en las burlas en Barcelona. Lo que ocurre de tisteza es la del final, con la muerte del pobre hidalgo, que contrasta con las gracias anteriores. Leyendo las criticas del grna cervantinista Martí de Riquer, también afirma este fino humorismo, pero subrayando ese choque triste al final. Mis compañeros de Lengua y Literatura se dividen entre esta interpretación. En realidad, para la dureza con la que la vida trató a Cervantes, éste, en ningún momento parce ser alguien amargado.
    Saludos y buenas precisiones sobre los moriscos en el Quijote.

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  2. Gracias, Juan, por tus buenas aportaciones siempre. Sí, la verdad es que demasiado buen humor tenía nuestro amigo, con la de faenas que le hizo la vida, cárcel incluida.
    Saludos

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  3. Yo creo que lo que Cervantes hizo en la segunda parte es cerrar las puertas a futuros Avellanedas. En cuanto a las diferencias entre las dos, en la primera está claro que Cervantes utilizó otros textos para "rellenar" y en la segunda no, pero he de reconocer que estas historietas de "relleno" las terminé por echar de menos ya que suponen una ruptura en la línea argumental y sirven de "distracción" por que he de reconocer que la lectura del Quijote se me hizo espesa debido al lenguaje utilizado, y me costó 4 o 5 intentos hasta que me enganchó, yo creo que por cabezonería de lector impenitente.

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  4. Es una obra difícil de leer al principio, hasta que engancha. Debo reconocer, José Luis, que la leí gracias a que fue obligatoria su lectura en 1º en la Facultad, en la asignatura de Lengua española. En la Autónoma de Madrid teníamos un curso con asignaturas comunes para todas las especialidades.
    Después he regresado a ella en varias ocasiones por motivos docentes.

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  5. sin lugar a dudas el mejor libro que he leído, pero considero que hay que leerelo como lo que es un libro de aventuras, no por obligación. que se lee por capitulos y se lee muy bien.

    y luego claro esta situarse en el contexto historico y politico de la época, ver que tampoco ha cambiado tanto la sociedad, y saber que (desde mi punto de vista) la mayoria de garndes obras y betsellers actuales (del mundo accidental) se basan en el quijote. o que pensáis de: los pilares de la tierra, el medico,la caterdral del mar...

    creo que sigue la misma estructura, bueno a fin de cuentas es mi opinión, seguramente equivocada, pero defendible y "compartible"

    salud
    mateos

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  6. Sí, está claro que aquélla fue una obra maestra, original, que dejó huella, y luego vinieron las demás.
    Gracias, Jose por tu comentario.

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  7. Hola, comparto opinion con José Luis de la Mata Sacristan y con mateos75,me gustan más otros libros,como "los pilares de la tierra"; ese esta bien y otros mas....
    Un saludo.

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  8. Normalmente, Vangelisa, gustan más los libros más recientes porque son más entendibles y próximos. Nos hablan de un mundo más cercano, de una realidad que conocemos más o menos.
    Lo de traer aquí esta obra maestra era para intentar a través de ella explicar su época, cosa peliaguda como puedes ver.
    Saludos.

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  9. si la verdad es que un poco peliaguda :)
    un saludo

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  10. Jose -Mateos en la vida pública- y Vangelisa: lo bueno de El Quijote es que, dada su estructura en episodios más o menos autoconcluyentes, se puede hacer una selección, leer alguno suelto, y no perder el hilo de la trama principal.
    Otra cosa es la enorma influencia que ha ejercido en lo que se ha hecho posteriormente, tanto en literatura como en otros menesteres. Por ejemplo en el asunto del doble protagonismo: dos personajes opuestos psicológica y físicamente y que sin embargo se complementan. ¿Os suena? Una pista o ejemplos más modernos: el Gordo y el Flaco, Crispín y Goliath, Bus Spencer y Terence Hill, Astérix y Obélix, S. Holmes y Watson, Aznar y Rajoy... :)¿Podemos seguir?

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  12. Perdón: quería decir "Bud", no "Bus"; aunque bien pensado: Bush y Condoleezza.

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