martes, 26 de mayo de 2009

La independencia latinoamericana


BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA






Plaza de Simón Bolívar en Bogotá, de Peter Lievano, en flickr


A partir de 1808 los pueblos de Latinoamérica comienzan un proceso de emancipación que culminará en 1824 con la batalla de Ayacucho, a partir de la cual el imperio español en América quedará reducido a Cuba y Puerto Rico, que se independizarán a su vez en 1898.

Los países de Latinoamérica comienzan pues a partir del año en curso a celebrar el bicentenario de su independencia.

En España "celebramos" la llegada al trono del "rey felón", Fernando VII, quien, "agradecido " al pueblo español por su valor y coraje demostrado en su lucha contra las tropas invasoras de Napoleón, anuló la Constitución de 1812 y sumió al país durante más de veinte años en el absolutismo, el atraso y la falta de libertades ("¡Que vivan las caenas"!)

España perdió el tren de la libertad y del progreso.

Aunque se me tache de poco patriota, creo que nos habría ido mejor con José Bonaparte que con el borbón "tigrekán". España perdió una buena oportunidad para modernizarse. Y lo digo desde la perspectiva que da la distancia histórica, sin pasiones de ningún tipo, cuando el rechazo y el dolor por las barbaridades que hicieron las tropas francesas a mis compatriotas, dejan paso a una reflexión más serena, racional y objetiva.

Felicidades a los amigos de Latinoamérica en su celebración.

10 comentarios:

  1. Curiosamente, la invasión napoleónica sirvió de excusa al inicio de muchas de estas independencias, ya que se desligaron de la metrópoli con la excusa de que no gobernaba el legítimo rey.
    En cuanto a Fernando VII le dediqué una entradita hace unos meses:
    http://misviajesconhistoria.blogspot.com/2008/10/fernando-vii-la-guerra-de-la.html

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  2. Totalmente de acuerdo contigo, José Luis.Ya se sabe, que si el vacío de poder, que si un gobierno no legítimo, etc.

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  3. Desde luego que la figura del afrancesado como traidor ya va siendo revisada. Los liberales españoles posteriores (mi admirado Galdós por ejemplo, en sus Episodios)ya se consideran como una misma cosa con ellos. Los contemporáneos compartieron las penas del exilio en Francia y en Londres, salvo el paréntesis del Trienio Liberal de 1820-23.
    Se me viene a la cabeza, ejemplo, la figura de Silvestre Pérez, el arquitecto de José Bonaparte y su plan de modernización de Madrid, que hubiese logrado una capital más europea y menos "africana". Imaginaos su plan urbanísitico: una gran plaza entre la de la Armería de Palacio y San Francisco el Grande como Congreso de los Diputados, las calles Mayor y Arenal con Bulevares más anchos desde Sol a Oriente. El Prado, etc, etc. Bueno, el Madrid que no fue, pero que pudo ser. Y un país mucho mejor que el que surgió desde 1814.
    Respecto a América, pues la ocasión perdida de haber conseguido una independencia menos traumática y más "amistosa" con aquellas repúblicas nacientes a las que se atacó como intento ridículo y neo colonial con la "Isabelona".
    La verdad que Goya, Moratín o Meléndez Valdés, los típicos afrancesados y denostados como traidores, sabían que la oferta de José Bonaparte tenía su interés. A ellos les heló la sangre ver como los coraceros franceses y los mamelucos cargaban contra el pueblo indefenso ese funesto dos de mayo y los años subsiguientes.
    Me extendí mucho y me salí del tema: las emancipaciones de América Latina. De eso escribo bastantes comentarios a las entradaas del buen blog de Amautacuna de la Historia, del gran profesor peruano Arturo Gómez.
    Saludos.

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  4. Muchas gracias Juan por tu siempre bienvenida y juiciosa opinión. Veo que somos más de uno los que pensamos de la misma manera sobre este asunto.
    Saludos.

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  5. Lo siento no estoy muy inspirada para comentar tu entrada, solo te diré que desde que el mundo es mundo siempre ha habido conquistadores: Genghis Khan, Tamerlán, Ciro II el Grande, Cambises II, Darío I el Grande, Alejandro Magno, Julio César, Trajano, Atila, Belisario, Túpac Yupanqui, Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler.
    Todos deseaban lo mismo poder y posesiones.
    un saludo.

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  6. Será entonces, Vangelisa, que siempre hay gente dispuesta a dominar a los demás, a ser importante a costa del sometimiento de pueblos enteros... Lo único que podemos hacer es no resignarnos al destino de sometidos.
    Saludos.

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  7. Hola Cayetano,
    Vine directa desde un blog amigo (el de Vangelisa) picada por la curiosidad, espero que no te importe :)

    Tienes un blog muy interesante y del que se puede aprender mucho, tanto de lo que escribes, como de los comentarios que te dejan, y si no te importa me gustaría seguir pasando por aquí, pues la cultura es algo que a todos nos viene muy bien.
    Respecto a este post no sé qué decirte... Lo he encontrado muy interesante pero a pesar de que quizás con Napoleón hubiésemos avanzado mucho más, creo que a nadie le gusta verse dominado por un extrangero, aunque reconozco que con tu escrito me hiciste pensar que quizás hubiese sido mejor... No sé...

    Te dejo un afectuoso saludo,
    Julia

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  8. En primer lugar, Julia, bienvenida al blog.
    En segundo lugar te diré que, en efecto, a nadie le gusta que le dominen; pero Napoleón fue para los franceses infinitamente mejor que para nosotros lo fue Fernando VII, un rey absolutista que nos quitó nuestra primera constitución, la de Cádiz de 1812, y devolvió el protagonismo a la Inquisición y a lo más rancio de la nobleza de entonces. Es decir que España retrocedió décadas en su avance histórico y se quedó rezagada respecto a Francia o Inglaterra.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

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  9. si Cayetano asi es, siempre hay gente que quiere dominar a los demas, pasa en muchos sitios, en el trabajo, en las escuelas, institutos....y en los paises, afan de poder...de superioridad!
    "puede que piensen tanto tienes tanto vales",bueno ya me voy que tengo mucho rollo...

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  10. Gracias, Vangelisa, por tu comentario.

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