Ahora que está de moda revisar la historia pasada -las modas, ya se sabe, van y vienen, como el juego del yoyó- , me invaden en tropel ideas que intento poner en orden en mi mente.
Vaya por delante mi respeto y consideración hacia historiadores serios que, sin intereses partidistas ni posturas ideológicas previas, siguen trabajando día a día, retomando fuentes e intentando aclarar puntos oscuros de nuestro pasado, con objetividad y seriedad.
Un servidor, que tuvo la mala suerte de estudiar en su tierna infancia con curas ultracatólicos, ya ha conocido esto de “revisar” la historia. Según ellos, la guerra la empezaron los rojos, la guerra fue una cruzada contra la masonería y el marxismo, Franco era un salvador, los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II eran unos santos, y todo lo que se decía en contra de éstos era debido a la maquinación diabólica del comunismo y el judaísmo internacional , interesados en socavar los cimientos de la España decente y cristiana, reserva espiritual de occidente.
En línea con este “revisionismo” patriotero, se alzan hoy voces de afamados comunicadores que, en plena democracia, reivindican las glorias imperiales patrias.
Personajes como Pío Moa, para quien la postguerra “fue una época dorada del humor, la música o la literatura” o lindezas por el estilo de que el régimen de Franco no quería aniquilar al enemigo rojo, sólo “escarmentarlo” (1).
Personajes como César Vidal quien, a juicio de Ian Gibson o Ángel Viñas, incurre como método de trabajo en la invención de fuentes históricas y en la tergiversación de traducciones (2).
Personajes como Ricardo de la Cierva, quien afirmó que el 18 de julio no fue un golpe militar fascista y autor de frases como ésta: “En la época de Franco no hubo un eclipse de libertad, porque en la República tampoco la había (...); pero es cierto que el precio que hubo que pagar por el desarrollo fue un precio en libertad.” (3)
Manipuladores de la Historia, aplaudidos por calumniadores de oficio de la talla de Federico Jiménez Losantos, alzan su voz y reinventan o reescriben la historia para poner a cada uno "en su sitio": los socialistas de ayer y de hoy eran y son unos terroristas, la guerra no la empezó Franco sino la izquierda, las opiniones contra Felipe II forman parte de la “leyenda negra”, como también ocurre con las matanzas de indios en América con la conquista... En esta onda, se niegan evidencias o se suavizan interesadamente los hechos pasados.
Minimizar por ejemplo las atrocidades cometidas por la Inquisición española, arguyendo que en todas partes cuecen habas -menudo consuelo- y que hubo matanzas de hugonotes en Francia o que a Miguel Servet lo mandó achicharrar Calvino en Ginebra, un protestante.
Ahora resulta que los Autos de fe, los procesos contra conversos, la confiscación de bienes, la limpieza de sangre, la expulsión de judíos y moriscos o los instrumentos de tortura del Santo Oficio que aún podemos ver en Santillana del Mar o Garganta la Olla, son inventos de judíos, masones o protestantes. 25.000 personas fueron procesadas por el Santo Oficio sólo durante el reinado de Felipe II (4) o, si se prefiere, 49.000 procesados entre el siglo XVI y XVIII (4 bis). No debemos olvidar que aquí tuvimos Inquisición hasta 1833, cuando murió Fernando VII, y que, aunque es cierto que en los últimos tiempos hubo pocos procesos inquisitoriales, el miedo seguía instalado entre los intelectuales españoles y ello suponía un freno para las reformas que muchos ilustrados pretendían hacer en nuestro país, y si no que se lo pregunten a Pablo de Olavide, víctima de la intransigencia y de la envidia.
Otro ejemplo muy de moda: reivindicar las figuras de la Casa de Austria, especialmente las de Carlos I y Felipe II, como monarcas ejemplares.
Vamos, que lo de poner todos los recursos económicos del país al servicio de la idea del imperio o dejar que los banqueros genoveses y los mercaderes italianos y flamencos acapararan los negocios era algo muy patriótico por parte del rey de Gante.
O ya con el rey Prudente, que los procesos contra erasmistas, alumbrados, luteranos, etc. o la prohibición de leer libros extranjeros o de estudiar los castellanos fuera de España (1559) eran un invento de los enemigos de nuestra nación. Y eso que no hablamos de las bancarrotas, la carestía de la vida, la presión fiscal y la miseria de los pecheros castellanos, quienes debían dedicar más de un 50% de sus ganancias a enriquecer a los no campesinos. (5) Eso sin contar con las plagas. La peor de todas: la obligación de alojar y mantener a las tropas del rey. “El pechero estaba obligado a albergar a los soldados que indicaba el billete de alojamiento” (6) Situación ya insostenible con Felipe III y Felipe IV.
Aunque es cierto que, mientras España fue la primera potencia, hubo desde el exterior críticas exageradas e interesadas que dieron pie a demonizar todo lo español, no es buen método de trabajo oponer a la “leyenda negra” otra leyenda blanca o rosa. Hay que aceptar las cosas con objetividad y con sentido crítico.
Defender a ultranza las glorias imperiales pasadas no es serio, como insinúa Henry Kamen con su agudeza habitual (7), tampoco lo es hacer uso de argumentos que esgrimen con diferente ímpetu la extrema derecha española y algunos historiadores que se han subido al carro del revisionismo.
Y tengo que decir que eso de revisar los hechos pasados ya está inventado, que durante el franquismo formaba parte de la historia que nos teníamos que aprender los escolares por obligación en una España sin derechos y sin libertades. Y es que una cosa es revisar objetivamente los hechos pasados a la luz de las fuentes históricas y otra muy diferente acomodar la historia a nuestra ideología o a nuestros intereses concretos. Hay que seguir estudiando y retomando los hechos, haciendo un análisis crítico de la historia con profesionalidad, como casi siempre se ha venido haciendo, salvo cuando hay dictaduras o cuando algún salvapatrias, con ocultos intereses inconfesables, pretende hacernos comulgar -de nuevo- con ruedas de molino.
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Notas:
(1) Pío Moa en "Público"
(2) César Vidal en "Wikipedia"
(3) Ricardo de la Cierva en "El Mundo"
(4) Felipe II y La Inquisición
(4 bis) Inquisición, en "Wikipedia"
(5) Noël Salomon, "La vida rural castellana en tiempos de Felipe II". Pág 257 y anteriores. Barcelona 1973.
(6) Noël Salomon, op.cit. Pág 239- 240.
(7) Henry Kamen:
En este artículo sobre el hispanista británico se recoge su idea, polémica y provocadora, de que España no creó su imperio:
«La primera gran conclusión es fundamental: estamos habituados a la idea de que España creó su imperio, pero es más útil especular con la idea de que el imperio creó España. En el despertar de nuestro periodo histórico, "España" no existía, no se había formado ni política ni económicamente y las culturas que la componían no contaban con recursos para expansionarse. La colaboración de los pueblos de la península en la tarea del imperio, sin embargo, les dio una causa común que consiguió reunirlos y acrecentar, aunque de modo imperfecto, la unidad peninsular.» La opinión de Kamen, que traerá polémica, es opuesta a la de otros historiadores, como Fernando García de Cortázar , quien cree que la existencia de España data de tiempos "prebabélicos", como se comenta en este artículo.
Como se ve, hay opiniones de todos los colores.
Y tengo que decir que eso de revisar los hechos pasados ya está inventado, que durante el franquismo formaba parte de la historia que nos teníamos que aprender los escolares por obligación en una España sin derechos y sin libertades. Y es que una cosa es revisar objetivamente los hechos pasados a la luz de las fuentes históricas y otra muy diferente acomodar la historia a nuestra ideología o a nuestros intereses concretos. Hay que seguir estudiando y retomando los hechos, haciendo un análisis crítico de la historia con profesionalidad, como casi siempre se ha venido haciendo, salvo cuando hay dictaduras o cuando algún salvapatrias, con ocultos intereses inconfesables, pretende hacernos comulgar -de nuevo- con ruedas de molino.
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Notas:
(1) Pío Moa en "Público"
(2) César Vidal en "Wikipedia"
(3) Ricardo de la Cierva en "El Mundo"
(4) Felipe II y La Inquisición
(4 bis) Inquisición, en "Wikipedia"
(5) Noël Salomon, "La vida rural castellana en tiempos de Felipe II". Pág 257 y anteriores. Barcelona 1973.
(6) Noël Salomon, op.cit. Pág 239- 240.
(7) Henry Kamen:
En este artículo sobre el hispanista británico se recoge su idea, polémica y provocadora, de que España no creó su imperio:
«La primera gran conclusión es fundamental: estamos habituados a la idea de que España creó su imperio, pero es más útil especular con la idea de que el imperio creó España. En el despertar de nuestro periodo histórico, "España" no existía, no se había formado ni política ni económicamente y las culturas que la componían no contaban con recursos para expansionarse. La colaboración de los pueblos de la península en la tarea del imperio, sin embargo, les dio una causa común que consiguió reunirlos y acrecentar, aunque de modo imperfecto, la unidad peninsular.» La opinión de Kamen, que traerá polémica, es opuesta a la de otros historiadores, como Fernando García de Cortázar , quien cree que la existencia de España data de tiempos "prebabélicos", como se comenta en este artículo.
Como se ve, hay opiniones de todos los colores.

