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sábado, 18 de julio de 2009

Grandes inventos de la humanidad: las "tapas"



LAS TAPAS EN ESPAÑA: CONCEPTO E HISTORIA


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Concepto actual
La tapa es una porción pequeña de alimento, generalmente de consumo individual. Si fuera grande sería una “ración”. No se suele compartir. Aquí puede valer también el pincho, por ejemplo el de tortilla (Madrid) o los famosos pinchos donostiarras o de Haro, en la Rioja, con sus “pimientos del piquillo rellenos”. También puede valer el famoso “aperitivo” con que se acompaña la caña de cerveza o el vino, por ejemplo: un platito de aceitunas o de patatas fritas o de frutos secos. En este caso si se comparte.
Otra característica es la gratuidad o no de la tapa:

  • Tapas o pinchos con palillo que atraviesa la porción de alimento, suelen ser de pago en la mitad norte de España. En esas tierras no suelen poner nada con la bebida si no lo pides y lo pagas. En algunas zonas de Andalucía como Sevilla, Cádiz, Huelva, Córdoba... se elige entre una amplia lista y se paga aparte.
  • Tapas que no se pagan: entran con la bebida. Los establecimientos compiten entre sí en ver quién pone mejores tapas con las bebidas que se sirven. Algunas zonas de Andalucía como Granada o Almería..., también muchos bares de Extremadura, La Mancha y Madrid, aunque aquí es más frecuente el platito de aceitunas o de frutos secos.

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Historia
La tapa forma parte de nuestra cultura, de nuestra idiosincrasia y de nuestra gastronomía.
Según leemos, parece ser que la denominación de “tapa” es de origen monárquico porque la denominación se debe a la iniciativa de un rey.
Sobre esto hay dos versiones distintas.
La primera, atribuida a Alfonso X el Sabio. El Rey, viendo los estragos que hacía el vino sobre el personal bebedor, ordenó que no se sirvieran bebidas sin acompañamiento de alimento sólido. La porción de alimento consistía generalmente en una rodaja de embutido que se colocaba encima del vaso o jarra tapando la bebida, de ahí que fuera una “tapa”.
La orden, de haber existido, no se mantuvo en el tiempo. En las tascas o bodegas que existían en Madrid en el Siglo de Oro, por ejemplo las que frecuentaba don Francisco de “Quebebo” o Lope de “Beba”, no se servían comidas, sólo vino peleón. Eso sí, para evitar que los efectos del alcohol degeneraran en trifulcas se prohibió que en estos locales hubiera banquetas o sillas donde sentarse, ya que hubieran servido como armas arrojadizas, y así sólo se permitieron largas mesas y grandes bancos corridos donde aposentarse. Donde sí se servían comidas era en los bodegones: mollejas de cordero, gallinejas, zarajos, menudillos, embutidos...

La segunda versión se atribuye a Alfonso XIII . Parece ser que estando el rey de visita en Cádiz, paró en una Venta al pie de la playa y pidió una copa de vino fino. El ventero, viendo que se levantaba algo de aire, le puso una loncha de jamón sobre la copa. El rey preguntó a qué se debía eso y el ventero dijo que para tapar la copa y que no entrara arena. Al rey le gustó la idea y pidió otra ronda para él y para sus acompañantes.
Otra versión más popular. En ciertos colmados o tiendas de ultramarinos de Andalucía había una parte donde se despachaban, entre otras cosas, fiambres, quesos y embutidos, y en otra sólo bebidas para llevar y también para tomar allí mientras se hacía la compra. Se cuenta que un cliente que tomaba una copa de vino, mientras esperaba que su mujer terminara de comprar, le dijo al muchacho que le sirvió: “¡Niño, dile a tu padre que te tape esto!” De ahí la costumbre de tapar el vaso o la copa con algo de embutido.