viernes, 29 de marzo de 2013
Una noche de pesadilla
domingo, 30 de septiembre de 2012
Los españoles y la Segunda Guerra Mundial
martes, 1 de septiembre de 2009
Aniversario de una guerra
70 ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
En el fondo, el camino hacia el conflicto ya había empezado antes: Adolf Hitler, en busca de su "espacio vital", saltándose todas las condiciones de paz impuestas en el Tratado de Versalles, había preparado un formidable ejército de 13 millones de soldados.
Antes de la invasión de Polonia, acontecimiento que marcó oficialmente el inicio de las hostilidades, el führer ya había dado una serie de pasos de importancia y gravedad: el Anschluss o la unión de Alemania con Austria, la anexión del Sarre, la remilitarización de la Renania , la invasión de Checoslovaquia y la anexión de los Sudetes...
Hasta aquí el máximo nivel de tolerancia de las potencias europeas en su equivocada política de apaciguamiento, cuyo punto culminante se alcanzó en la Conferencia de Munich. Demasiado tiempo perdido inútilmente. Cuando se habla de las responsabilidades por el estallido de la guerra, siempre se menciona el afán imperialista alemán por conquistar un vasto territorio que diera cabida a todos los pueblos de raza aria, el III Reich; pero se olvida con frecuencia la pasividad y la paciencia mostradas por Francia y Reino Unido hacia un país que se saltó lo acordado en Versalles cuando acabó la Primera Guerra Mundial.
Cuando Hitler reclamó el "corredor polaco" o pasillo de Dantzig, con el pretexto de construir una autopista que uniera las dos partes en que quedó dividida Alemania, ya era demasiado tarde para detener la guerra. El pacto de no agresión germano- soviético, con el objetivo de repartirse Polonia, mantuvo a Rusia al margen de todo conflicto en un principio, dejando manos libres al ejército alemán.
jueves, 6 de agosto de 2009
Aniversario de Hiroshima
imagen: watchingamericaHIROSHIMA
Tal día como hoy de hace 64 años tuvo lugar el bombardeo sobre Hiroshima.
Un ataque nuclear de EEUU contra el Imperio Japonés en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.
El 6 de agosto de 1945, recibiendo órdenes del presidente Truman, se lanzó por primera vez en la historia una bomba atómica.
Los habitantes de la ciudad estaban confiados. De hecho habían visto infinidad de veces sobrevolar sobre sus cabezas los aviones norteamericanos y se habían acostumbrado a ello. Nunca habían sido atacados. Desconocían que en otra parte estaban reservando ese blanco para el momento propicio.
El resultado: decenas de miles de muertos, de forma directa o indirecta por onda expansiva, radiación, enfermedades derivadas como leucemia o cáncer, etc.
Como Japón no se rindió inmediatamente, a los pocos días se lanzó otra bomba sobre Nagasaki.
Las valoraciones sobre el lanzamiento de las bombas, "little boy" y "fat man", como las llamaban cariñosa y cruelmente los americanos, se enmarcan en tres sentidos distintos:
1.- El lanzamiento de bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki puso fin a la Segunda Guerra Mundial, al demostrar a Japón el enorme poder destructivo de la potencia americana, evitando así la prolongación innecesaria del conflicto y un mayor coste humano y económico.
2.- La bomba atómica fue también una demostración de fuerza frente a Stalin, aliado de los EEUU durante la guerra. La URSS se iba perfilando como la otra gran potencia para la inmediata postguerra. Había que demostrar quién tenía verdaderamente el control del mundo en sus manos.
3.- Fue un acto de enorme crueldad para demostrar la superioridad norteamericana, donde se masacró a la población civil, una acción genocida dirigida contra un pueblo inocente. No tiene justificación alguna.
Imagen: Anne Frank guide
martes, 28 de abril de 2009
MAUS
lunes, 20 de abril de 2009
La historia que pudo ser y no fue
Francisco Franco Bahamonde, famoso militar durante la República por dirigir eficazmente la represión en la Revolución de Asturias, vencedor en la Guerra Civil y Jefe de Estado español, mantuvo una postura de neutralidad o “no beligerancia” durante la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, ayudó de alguna forma a la Italia Fascista y a la Alemania Nazi contra la Rusia estalinista: envío de la División Azul para colaborar con las tropas de Hitler en su campaña contra la URSS.
En este contexto bélico tuvo lugar la reunión de Hendaya (Francia) entre Hitler y Mussolini el 23 de octubre de 1940.
La reunión encaja dentro de la llamada “Operación Félix”, un plan hispano- alemán para la toma de Gibraltar. Se trataba de debilitar el poderío británico al quitarle el control de la entrada al Mediterráneo. El territorio español sería también base de ataque y vía de tránsito para acciones en el norte de África.
Hay diferentes versiones sobre lo que se habló en Hendaya.
Unos piensan que Hitler presionó a Franco para que entrara en el conflicto mundial por las ayudas prestadas durante la Guerra Civil, a lo que el Caudillo se negó argumentando que España no estaba en condiciones de soportar una nueva guerra.
Otros creen que Franco quería entrar en el conflicto a cambio de territorios: Gibraltar, Marruecos francés... Pero para los alemanes, el Mediterráneo era el “espacio vital” italiano y además no querían la enemistad del régimen colaboracionista de Vichy (Francia, mariscal Petain)
Una postura intermedia, combinación de las anteriores, opina que en el entorno de Franco habia dos posiciones distintas:
· La de los Falangistas, partidarios de entrar en guerra junto a los compañeros fascistas de Italia y Alemania y frente al enemigo común: la democracia liberal y el comunismo soviético.
· La de los Militares y Católicos, amigos de la neutralidad.
Según esta versión, Franco, para quedar bien con los falangistas y no “dar calabazas” al Führer, pediría lo imposible: territorios y ayuda material para la guerra, incluyendo aviones y armamento, a lo que éste se negaría.
La pregunta es:
¿Qué habría ocurrido si Franco hubiera entrado en guerra junto a Hitler?
¿Habríamos tenido igualmente una larga dictadura de casi cuarenta años?
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viernes, 17 de abril de 2009
La historia que fue y la que pudo ser
Breve resumen de la Segunda Guerra Mundial
Fuente de la imagen: Enzobook
Poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi había constituido con Italia y Japón un eje o alianza para repartirse sus zonas de influencia, espacio vital o áreas de expansión imperial: el eje Roma- Berlín- Tokio.
Con la invasión de Polonia por las tropas de Hitler, la virulencia y contundencia de sus ataques obedecieron a una estrategia de guerra- relámpago, encaminada a golpear duramente al enemigo en el menor tiempo posible, eludiendo la táctica de la guerra de desgaste, tan empleada en el conflicto mundial anterior, que resultó ser letal para las tropas alemanas.
En un principio, las victorias se sucedieron una tras otra a favor del Reich: campaña de Noruega, ofensiva oeste sobre Bélgica y los Países Bajos, ocupación de Francia... En la batalla de Inglaterra, la Luftwaffe alemana no pudo abatir la superioridad aérea británica, dejando el asunto pendiente para mejor ocasión. Después, junto a Mussolini, se inició con éxito la campaña de África. A continuación, la ocupación de Grecia y Yugoslavia. Después, el ataque a Rusia, la “Operación Barbarroja”. Y a partir de ahí, la suerte cambió para el Führer: derrota en Stalingrado, derrotas del Afrika Korps del general Rommel en el Alamein (Egipto), derrotas en el Pacífico del aliado nipón...
Los desembarcos aliados en Sicilia y Normandía, junto al avance decisivo del ejército soviético en el Este, actuaron a modo de rodillo y, poco a poco, los enemigos del Reich se hicieron dueños de la situación.
Tras la derrota de Mussolini y Hitler por los aliados, los norteamericanos pusieron punto final a la Segunda Guerra Mundial con el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Japón se rindió y los aliados ganaron la guerra.
La pregunta es la siguiente:
¿Qué hubiera ocurrido si el secreto atómico hubiera llegado antes a manos de Hitler que a los norteamericanos?







