sábado, 14 de abril de 2012

Mercaderes



"Todos tenemos un precio.
Todo se compra, se vende."
Miguel Narros y Víctor Manuel San José

«Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. En el Templo encontró a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas en sus puestos; hizo un látigo con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo...» 
(Jn 2,13-22; Mt 21,12-17; Me 11,15-19; Le 19,45-46).


Vivimos en el mundo del mercado, donde todo se rige por la inexorable ley de la oferta y la demanda. Nada se escapa a su control:
- A nivel político:
Los gobiernos han de hacer los ajustes que exigen los mercados. Desconozco cuál es el límite de esos ajustes para que esos mercados estén tranquilos y dejen en paz a esos gobiernos. ¿Qué margen de autoridad política les queda a los gestores legalmente elegidos por sus ciudadanos? ¿Es esto democracia? 
- ¿El mercado es garantía de calidad? 
Los programas de TV se valoran, continúan o se retiran de la parrilla según la demanda, no importa el grado de calidad. Muchas cadenas tienen como programa estrella una auténtica basura. Solo hay que mirar la programación de Telecinco ¿Qué libros se venden más? ¿La buena literatura o la lectura de consumo masivo, muchas veces "infraliteratura"? 
- Los políticos corruptos en el fondo lo que hacen es someterse a la ley del mercado: SE VENDEN según la oferta que se les propone. La corrupción es pues una consecuencia nefasta del sistema.

Los defensores del neoliberalismo radical, cuya religión es el capitalismo salvaje, creen que los servicios públicos para que funcionen han de someterse también al mercado. De ahí esa pasión por privatizarlo todo. El día en que la sanidad y la educación caigan bajo ese yugo se habrá acabado y pervertido el objetivo de la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES y se habrá cambiado por otro objetivo: la OBTENCIÓN DEL MÁXIMO BENEFICIO ECONÓMICO. Conozco universidades privadas españolas que se han convertido en una EXPENDEDURÍA DE TÍTULOS. Hay colegios privados donde se presiona al profesorado para que apruebe a determinados alumnos (Lo sufrí en mi propia carne en la época en que me tocó "remar en galeras").

La única garantía que tienen los alumnos de que se les valore según su mérito y su esfuerzo y no por su dinero o por su apellido es una enseñanza pública donde los profesores no estén presionados por la persona que abona sus salarios.

El mercado tiene un objetivo principal: obtener beneficios económicos. Lo demás es secundario.
La capacidad de iniciativa y la libre competencia son elementos positivos para toda sociedad dentro de unos cauces lógicos. La libertad es necesaria para que los colectivos progresen.
Pero sería un lamentable error dejar todo en  manos del mercado, además de una tremenda injusticia.

lunes, 9 de abril de 2012

Isabel II y su educación


Muchos docentes criticamos el baile de planes educativos que hemos padecido alumnos y educadores durante nuestra historia reciente (LGE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE) que, si bien responden a diferentes formas que tienen nuestros políticos de entender la educación, no han contribuido a dar coherencia y estabilidad a algo esencial para muchos como es la formación de los nuestros, un tema que debería quedar al margen de las controversias políticas.

Y no es algo nuevo en nuestra historia.

Isabel II, sí, "la de los tristes destinos", fue también víctima de los cambios políticos de su tiempo. La niña se hizo adulta en el tránsito entre la monarquía absoluta y la monarquía parlamentaria. Y fue un instrumento manejado por los liberales de diverso estilo que se fueron turnando en el poder.

Tras la muerte de Fernando VII, el liberalismo comienza a abrirse camino en nuestro país. Los más moderados inician el camino hacia el poder de la mano de la regente María Cristina que, a pesar de su conservadurismo, pretendía consolidar el reinado de su hija bajo la protección del liberalismo más light frente a las pretensiones de Carlos María Isidro, el hermano del rey fallecido.
Los liberales progresistas se sentían excluidos del juego político. Su objetivo no era otro que restaurar la Constitución de Cádiz y al abrigo de ella instaurar un sistema más participativo, con mayores derechos para los ciudadanos. El general Espartero venía a ser la esperanza de los progresistas frente a la excesiva moderación de la regente y sus partidarios. Por eso cuando tras su pronunciamiento llegó al poder y se convirtió él entonces en el nuevo regente, Maria Cristina tuvo que abandonar su puesto de tutora de la joven reina y marchar a Francia. Las Cortes decidirán encargar la tutela de la niña a un viejo liberal progresista, protagonista de las Cortes de Cádiz de 1812, Agustín de Argüelles. Es decir que el nuevo gobierno se salió con la suya: lograr la responsabilidad de encargarse de la educación de la que sería la reina liberal de España.
María Cristina no veía con buenos ojos lo que se estaba cocinando en relación con su hija y con el destino de España, por lo que siguió conspirando desde su exilio parisino. Los "espadones" O'Donnell y Narváez , entre otrosserán los encargados de hacerle el juego sucio a la ex-regente con la táctica de los pronunciamientos militares.
El primer reto con el que tuvo que enfrentarse el tutor Argüelles fue el Motín de las Damas de Palacio el 2 de agosto de 1841: diez damas de compañía al servicio de Isabel y de su hermana Luisa Fernanda presentaron su dimisión como muestra de fidelidad hacia la madre de las infantas y como protesta por los nombramientos de personas vinculadas con el liberalismo progresista, entre ellas la nueva Aya de las infantas, la Condesa de Espoz y Mina, viuda del general liberal, quien no pertenecía al selecto círculo de los Grandes de España. Es decir que la “guerra” entre moderados y progresistas había logrado introducirse en palacio, disputándose algo tan importante como era el cuidado y la educación de la futura reina de España.
El segundo reto fue un intento de cambiar por las bravas el juego político, un levantamiento armado en Madrid, dirigido por el general Diego de León, el 7 de octubre de 1841. El golpe tenía como objetivo asaltar el palacio y apoderarse del personal de la reina. Falló el levantamiento y los instigadores fueron detenidos.
A pesar de todo ello, los liberales progresistas estaban empeñados en convertir a Isabel en una reina constitucionalista y con cultura. Se diseñó un plan de estudios, un “currículo” didáctico para la formación de la niña Isabel y de su hermana. En los estudios que debía emprender no faltaban materias como ética, literatura, historia, francés, aritmética, geometría… con instructores de prestigio como José Manuel Quintana y José Vicente Ventosa, quien diseñó un sistema pedagógico único para las infantas donde no faltaban los juegos como elemento motivador. Pese a todo, la niña no mostraba el más mínimo interés por esforzarse y aprender, era "dura de mollera", prácticamente analfabeta. En lo único en que fue despierta fue en cuestiones de apetencias sexuales, como ya dejamos constancia en otra ocasión.  Su preocupación por su porvenir y por el de España era nulo. No mostraba voluntad ni aplicación para el estudio, aparte que reflejaba un importante retraso escolar, resultado del descuido que en materia educativa había sido objeto con anterioridad, cuando su madre era la regente.
Por otra parte, la limitación temporal del periodo progresista también jugó en contra de la preparación de Isabel en una época crucial para ella, el inicio de la pubertad, entre los 11 y los 13 años.

El general Narváez

El 30 de junio de 1843 los moderados llegaron al poder. Una insurrección puso fin al trienio de Espartero.
Se abría una nueva etapa en la educación de la que iba a ser la reina de España. O mejor dicho en la "no educación" de Isabel, porque los moderados expulsaron a todos los esparteristas de las instituciones y de la atención a las infantas, suprimieron el programa educativo anterior y la declararon mayor de edad a los 13 años, con lo que la voluntad de "la reina niña" quedaba absolutamente a merced de los que ahora ocupaban el poder. La falta de preparación para su cargo le costará caro. De nada le sirvió saber coser y bordar o ser muy religiosa (Una religiosidad teñida de superstición). Lo que España demandaba en esos momentos era la figura de una reina que ejerciera el poder ejecutivo desde el respeto a la ciudadanía y al parlamentarismo. No una persona que, consciente del poder que acumulaba, tratara a los políticos como a la servidumbre de su casa; porque la sociedad española ya no era la de la época absolutista de su padre, donde el rey hacía y deshacía sin rendir cuentas a nadie.
Esa falta de preparación -y de luces- le pasará factura.

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Bibliografía:


- Loic Blanc, La educación de Isabel II: víctima de la lucha liberal. Artículo en Historia Abierta. CDL. Enero 2012.
José Luis Comellas García- Llera, Isabel II: una reina y un reinado. Ariel. Barcelona 2002.
- Juan Sisinio Pérez Garzón, Isabel II: los espejos de la reina. Marcial Pons (Historia). Madrid, 2004

viernes, 6 de abril de 2012

Crónicas de la vieja Europa. Abril de 2016.

No tenía una foto mejor que expresara la unidad ciudadana
frente a una meta común.

"En las actuales circunstancias y con el único objetivo de hacer frente a una crisis que amenaza con extenderse otra década, nos vemos obligados a dejar en suspenso los artículos 1 y 4 de nuestra Carta Magna Federal que afectan a los derechos de huelga, reunión, manifestación y libertad de expresión, quedando también en suspenso hasta nueva orden la convocatoria de elecciones a los parlamentos nacionales. La recuperación económica solo tendrá efecto cuando todos los ciudadanos caminemos en la misma dirección y haya tranquilidad en las calles. Hay que dar confianza a los mercados y a los inversores. Esta suspensión de derechos constitucionales solo tendrá un carácter temporal y será revocada cuando los desórdenes y la crisis lleguen a su punto final. Lo que está en juego ahora es la supervivencia de nuestro modelo económico. Sin él, no es posible un proyecto estable de futuro. Sabemos que este nuevo sacrificio es necesario y que los ciudadanos europeos sabrán estar a la altura de las circunstancias.

¡Unidad por Europa!"

El Consejo Federal Europeo.

Berlín, 06 abril de 2016









domingo, 1 de abril de 2012

Aniversario

Franco y el general Mola

"En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. El Generalísimo Franco.
Burgos 1º abril 1939."

Según este parte, el último de la guerra, quedaba bastante claro que se habían alcanzado los "últimos objetivos militares". Ahora habría que acometer los objetivos civiles, es decir, el inicio de las represalias hacia los del bando perdedor.
Ya en 1937, en una entrevista realizada a Franco por el periodista inglés Randolph Churchill (1), habló el Caudillo de realizar una política de "clemencia humana y equitativa" al terminar la guerra, donde todos tendrían la oportunidad de un juicio justo con abogado defensor y «plenas oportunidades para exponer su caso y llamar a testigos». No dijo que este abogado sería nombrado por el tribunal y que sus sentencias serían a menudo más duras que las de los propios fiscales. Franco añadió que «cuando hayamos ganado, tendremos que consolidar nuestra victoria, pacificar a los elementos descontentos y unir el país». El periodista no podía imaginar la estrategia del terror que se iba a poner en práctica.
Hoy hace setenta y tres años que terminó nuestra guerra civil. Sin embargo, no podemos celebrar setenta y tres años de paz y fraternidad. La larga dictadura del general Franco que vino después abrió otra página negra de nuestra historia reciente. Casi cuarenta años de "nacionalcatolicismo", en los que los sectores que con mayor vehemencia apoyaron la cruzada del dictador se vieron protegidos y recompensados, entre ellos la Iglesia y los grandes terratenientes.
Se abrió así una larga etapa, no de perdón o reconciliación, como sería lógico entre gentes cristianas, sino de represalias, venganzas personales, privaciones, represión, censura, miedo...
Una larga dictadura en la que los españoles, tutelados y sin libertades, volvimos a ser considerados menores de edad.
Y los muertos de ambos bandos pasaron a formar parte de dos grupos bien diferenciados. Los caídos por  Dios y por España y los perdedores, muchos de ellos sin haberse hecho merecedores de una tumba donde poderles llorar sus familiares.

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(1) La entrevista citada aparece en esta obra: Franco, caudillo de España. Paul Preston. Debolsillo. Barcelona. 2006