"Todos tenemos un precio.
Todo se compra, se vende."
Miguel Narros y Víctor Manuel San José
«Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. En el Templo encontró a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas en sus puestos; hizo un látigo con cuerdas y los echó a todos fuera del Templo...»
(Jn 2,13-22; Mt 21,12-17; Me 11,15-19; Le 19,45-46).
Vivimos en el mundo del mercado, donde todo se rige por la inexorable ley de la oferta y la demanda. Nada se escapa a su control:
- A nivel político:
Los gobiernos han de hacer los ajustes que exigen los mercados. Desconozco cuál es el límite de esos ajustes para que esos mercados estén tranquilos y dejen en paz a esos gobiernos. ¿Qué margen de autoridad política les queda a los gestores legalmente elegidos por sus ciudadanos? ¿Es esto democracia?
Los gobiernos han de hacer los ajustes que exigen los mercados. Desconozco cuál es el límite de esos ajustes para que esos mercados estén tranquilos y dejen en paz a esos gobiernos. ¿Qué margen de autoridad política les queda a los gestores legalmente elegidos por sus ciudadanos? ¿Es esto democracia?
- ¿El mercado es garantía de calidad?
Los programas de TV se valoran, continúan o se retiran de la parrilla según la demanda, no importa el grado de calidad. Muchas cadenas tienen como programa estrella una auténtica basura. Solo hay que mirar la programación de Telecinco ¿Qué libros se venden más? ¿La buena literatura o la lectura de consumo masivo, muchas veces "infraliteratura"?
Los programas de TV se valoran, continúan o se retiran de la parrilla según la demanda, no importa el grado de calidad. Muchas cadenas tienen como programa estrella una auténtica basura. Solo hay que mirar la programación de Telecinco ¿Qué libros se venden más? ¿La buena literatura o la lectura de consumo masivo, muchas veces "infraliteratura"?
- Los políticos corruptos en el fondo lo que hacen es someterse a la ley del mercado: SE VENDEN según la oferta que se les propone. La corrupción es pues una consecuencia nefasta del sistema.
Los defensores del neoliberalismo radical, cuya religión es el capitalismo salvaje, creen que los servicios públicos para que funcionen han de someterse también al mercado. De ahí esa pasión por privatizarlo todo. El día en que la sanidad y la educación caigan bajo ese yugo se habrá acabado y pervertido el objetivo de la IGUALDAD DE OPORTUNIDADES y se habrá cambiado por otro objetivo: la OBTENCIÓN DEL MÁXIMO BENEFICIO ECONÓMICO. Conozco universidades privadas españolas que se han convertido en una EXPENDEDURÍA DE TÍTULOS. Hay colegios privados donde se presiona al profesorado para que apruebe a determinados alumnos (Lo sufrí en mi propia carne en la época en que me tocó "remar en galeras").
La única garantía que tienen los alumnos de que se les valore según su mérito y su esfuerzo y no por su dinero o por su apellido es una enseñanza pública donde los profesores no estén presionados por la persona que abona sus salarios.
El mercado tiene un objetivo principal: obtener beneficios económicos. Lo demás es secundario.
La capacidad de iniciativa y la libre competencia son elementos positivos para toda sociedad dentro de unos cauces lógicos. La libertad es necesaria para que los colectivos progresen.
La capacidad de iniciativa y la libre competencia son elementos positivos para toda sociedad dentro de unos cauces lógicos. La libertad es necesaria para que los colectivos progresen.
Pero sería un lamentable error dejar todo en manos del mercado, además de una tremenda injusticia.




