miércoles, 6 de enero de 2010

El Emboscado



El Emboscado, de Rosa Cáceres.
Una novela ambientada en la España medieval.

Hace unos días terminé de leer esta novela de mi amiga y bloguera Rosa, una lectura que aconsejo a cualquiera que le guste la novela histórica o los relatos ambientados en la Edad Media.
Me he permitido el lujo de realizarle algunos comentarios, aquí y en otros foros, donde expreso mi opinión sobre algunos aspectos de la obra.
Intentaré en esta ocasión no desvelar nada interesante que pueda estropear la lectura a alguno, porque lo que se persigue es leer y disfrutar la novela.

El Emboscado es la historia de Olivier de Salvadrés, un travestido en plena Edad Media, en zona cristiana. Algo muy arriesgado y peligroso porque a los que se disfrazaban de mujeres, es decir, a los "mariones", los condenaban a morir en la hoguera.
También es la historia de multitud de personajes que pululan por la obra: nobles, clérigos, fieros guerreros, juglares, salteadores de caminos, villanos...

El Emboscado es, desde mi punto de vista, una especie de gigantesco puzzle con un sinfín de piezas que van encajando y dan, con esta cuidada trabazón, un sentido pleno a lo que se narra.
No todas las piezas son fundamentales, pero sí son, de alguna forma, necesarias para que el puzzle esté completo. Hay piezas que se parecen pero no llegan a ser iguales: ofrecen matices diferentes de asuntos argumentales o descripciones de personajes, tratados con distinta perspectiva, profundidad o intensidad, asuntos que ya se trataron y de nuevo se retoman: la forma normal en la que una persona atormentada y obsesionada por su pasado evoca los recuerdos que, de forma involuntaria, acuden a su mente en tropel.




Hay personajes muy definidos, muy perfilados, muy trabajados: los esenciales, los que no pueden faltar. Hay otros, abocetados, esquemáticos, menos definidos, pues sólo cumplen una función muy concreta: ser un elemento o pieza del puzzle, rellenar un hueco necesario para que ésta sea un todo coherente y trabado, sin fisuras ni cabos sueltos.

Una novela psicológica. Detrás de las conductas de los personajes hay unas razones de índole personal que las explican. La autora no se conforma con mostrar las actuaciones de los personajes sino que, haciendo un auténtico ejercicio de empatía, entra en sus pensamientos y nos revela las profundas motivaciones de dichas actuaciones.


Una novela muy ocurrente y admirablemente estructurada, fácil de leer, que te atrapa desde un primer momento, pero con mucho trabajo detrás, muy documentada y sabiamente ambientada.

Una lectura que se recomienda.



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Más detalles sobre la obra en los enlaces:

  • El Emboscado, Rosa Cáceres. ECU. Alicante 2009.
  • Y en el blog de Rosa, comentarios varios.










domingo, 3 de enero de 2010

Descubre el monumento 3

¿Qué es?
¿Dónde está?

jueves, 31 de diciembre de 2009

La celebración del año nuevo


Mafalda, de Quino.


Los pueblos de la antigüedad se dieron pronto cuenta de que las estaciones del año se repetían cada cierto tiempo siguiendo una especie de ciclo o de retorno a un punto inicial. Así, cada ciclo, las lluvias regresaban para fertilizar la tierra y las cosechas, para alegría de todos, volvían a darse. Era pues un motivo de alborozo.

Los babilonios, hace más de 3000, fueron tal vez los primeros en festejar este acontecimiento para acoger a la primavera como estación de la alegría y la abundancia.

Los egipcios recibían también con inusitado entusiasmo los indicios que precedían al nuevo año agrícola: el río Nilo, regalo de los dioses, empezaba a crecer, convirtiendo un desierto en un enorme oasis, y la crecida hacía posible la siembra. Curiosamente, la crecida del Nilo no tiene lugar durante la primavera sino al principio del verano.

Los antiguos incas celebraban el Inti Raymi o Fiesta del Sol, la fiesta más importante entre todas. Coincidiendo con su solsticio de invierno, que para nosotros es el de verano, y en rendido homenaje al dios sol o Inti. En ese momento, los campesinos comenzaban a preparar la tierra para la siembra. Para paliar el frío se encendían fogatas, se bebía alcohol y se masticaban hojas de coca. Todo acompañado por la música del altiplano... y así nació la fiesta.
La Iglesia Católica suprimió esta celebración tras la conquista española por considerarla pagana.
La celebración inca, olvidada injustamente, volvió a escena a mediados del siglo XX, cuando fue reivindicada como una expresión genuina de la cultura nativa del Perú.

Y no todos celebran la fiesta con los mismos ritos.
Los antiguos persas regalaban huevos como símbolo de fecundidad.
Los romanos cogieron la mala costumbre de hacer regalos al emperador, convirtiendo
una costumbre en una obligación, puesto que luego se exigía a los ciudadanos el regalo.
Los gobernantes ingleses se apuntaron a la vieja costumbre romana y atesoraban grandes cantidades de regalos: pieles, joyas, oro...
Los sacerdotes celtas, más comedidos, regalaban ramitas de muérdago.
Y los colonos británicos en tierras americanas lo festejaban, como era de esperar, bebiendo como posesos y entre disparos al aire, al más puro estilo cinematográfico del “far west”.

Pero no todos los pueblos del mundo festejan el uno de enero. Para muchas culturas, la mayoría de la población mundial, este día no significa nada. Además del calendario oficial cristiano, el gregoriano, hay otros muchos distintos del nuestro, basados en otros criterios climáticos y/o religiosos diferentes. Destacan el chino, el musulmán, el judío, el hindú...
Los chinos celebran su año nuevo entre el 21 de enero y el 21 de febrero. No es fijo por basarse en el calendario lunar.
Los musulmanes también siguen un calendario lunar y celebran este año nuevo el 18 de diciembre de 2009 (1431 desde la Hégira)
El Año Nuevo Tibetano tampoco es fijo y se celebra entre enero y marzo.
El Año Nuevo Hindú es celebrado entre octubre y noviembre.
En Tailandia, Camboya y Birmania se celebra entre el 13 y el 15 de abril.
Los judíos entre el 18 y el 19 de septiembre.
Entre los aborígenes guanches de Tenerife, se celebraba con la recogida de las cosechas, aproximadamente el 15 de agosto.
Los incas inician su año nuevo, el “Inti Raymi” o "Fiesta del Sol" en su solsticio de invierno. En el 2009 se celebró el 24 de junio.
Y según el calendario gregoriano que seguimos en muchos países entra el año nuevo este 1 de enero de 2010. O sea, dentro de pocas horas.

Bueno, pues ya que estamos...




miércoles, 30 de diciembre de 2009

Descubre el monumento 2


¿Qué es?
¿Dónde está?