martes, 10 de noviembre de 2009

Epitafios


Imagen de Patricia, en flickr.


Ahora que ya va quedando lejos la fiesta importada de Halloween, es el momento de hablar de muertos, cementerios y lápidas.
No vamos a hablar de memoria histórica, de ejecutados en las cunetas como perros, de injusticia, de muertos de primera y muertos de segunda categoría... Eso lo dejaremos para otro día.
Mi hijo mayor me dice: "¿Por qué no haces una entrada de epitafios famosos?"
Pues eso: hoy vamos a hablar de epitafios.

"Disculpe que no me levante"
Groucho Marx
El más conocido quizás de todos los epitafios resulta ser falso, porque en la tumba de Groucho Marx en Los Angeles, no figura frase alguna; sólo su nombre, las fechas de su nacimiento y muerte (1890-1977) y una estrella de David como corresponde.

Muy poético el siguiente:

"Aquí yace alguien cuyo nombre se escribió en el agua."
John Keats
Un gran hombre de teatro:
"Aquí yace Molière el rey de los actores.
En estos momentos hace de muerto
y de verdad que lo hace bien."

El autor de “Eloísa está debajo de un almendro”, Enrique Jardiel Poncela:
“Si queréis los mayores elogios, moríos”.



Mel Blanc , el actor que le prestaba su voz a Porky, en el “chou” de Bugs Bunny- dijo lo único que podía decir:
“Eso es todo, amigos” (“That’s all folks”)

Dicen que Chaplin quiso para su tumba esta sentencia:
“La vida ha dejado de ser un chiste para mí; no le veo la gracia.”
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Epitafio de Miguel Mihura, escritor de comedias como “Tres sombreros de copa”:
"Ya decía yo que ese médico no valía mucho."
Frank Sinatra:

"The best is yet to come" (Lo mejor está aún por venir)

Epitafio de Séneca:
“Es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar”.
Epitafio del Marqués de Sade:
Si no viví más, fue porque no me dio tiempo”
Miguel de Unamuno, genio y figura hasta el final:

"Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo".

A los dictadores les vendría bien poner:

“A que vuelvo”.

Sin comentarios...

Bueno, ¿quién se anima a escribir el suyo?
Como os conté en su día un servidor es partidario de la cremación, así que difícil tengo el poner un epitafio en parte alguna. A no ser que en la vasija de las cenizas ponga un letrerito con alguna frase del estilo de:

Bueno, yo he cumplido mi parte del trato con esos tres ejemplos. Mi favorito es el último, aunque tiene un pelín de mala uva.








sábado, 7 de noviembre de 2009

Nuestro modelo de sociedad


Fuente de la imagen.

¿Hacia dónde va esta sociedad podrida de consumo sin valores?

Cultura de la abundancia y del despilfarro sin control ni meta.

Donde lo importante no es "ser" sino "tener", comprar, gastar.

Porque consumir es el objetivo.

Así la máquina siempre engrasada se perpetúa.

Un círculo vicioso que no tiene salida.

Un gigantesco Kraken que nos devora y del que nos nutrimos.

Y un mensaje: no te salgas del círculo si quieres ser feliz.

Consume pero no pienses.

Tú sólo consume.

Y tira todo lo que puedas a la basura.


Cuando tengas unos minutos mira este vídeo. Es espeluznante.


Pollo a la carta.



miércoles, 4 de noviembre de 2009

El trabajo infantil en la Revolución Industrial


Fuente de la imagen


¿Qué expresan esas miradas?

Una de las miserias más grandes de la Revolución Industrial inglesa fue la referente al empleo masivo de mano de obra infantil en el proceso de producción.
Algo muy provechoso para empresarios y fabricantes porque el salario de los niños era dos o tres veces inferior al de los adultos.
Así, chicos de 10 ó 12 años, e incluso menores, eran empleados en las minas, la industria textil o la siderurgia. Su horario de trabajo, de 10 a 12 horas diarias, incluso sábados.
Esto se aceptaba como algo normal dada la mentalidad de la época y dadas las necesidades de las familias obreras.
El escritor británico Charles Dickens, en su novela "Tiempos difíciles" supo plasmar las dificultades de estos chicos explotados a los que se les arrebató la infancia en un mundo despiadado de adultos, convirtiéndose así en testigo excepcional de su tiempo.
Fuente de la imagen

Esta imagen la encontré en este blog amigo

Traigo aquí un texto que he encontrado en esta interesante dirección:
"Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió, pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la escuela que estar en la mina."

Declaraciones de la niña Sarah Gooder, de ocho años de edad. Testimonio recogido por la Comisión Ashley para el estudio de la situación en las minas, 1842.



lunes, 2 de noviembre de 2009

Perpetrando a Zorrilla 2

¡Que Zorrilla nos perdone!
Rosa y un servidor hemos vuelto a perpetrar unos versos, esta vez sobre el afamado don Juan, ligón de tres al cuarto, reconvertido aquí en gorrón impenitente, en busca de algún incauto que pague sus tragos.


Rosa en el mismo color.
Cayetano en azul.

Don Juan Tenorio era aquél que decía...

"Yo a los tugurios subí.
Yo a las bodegas bajé.
Y en todas partes dejé...
que pagara Ramoncín."

Ramoncín tiene posibles,
por eso paga las rondas,
y hay quien busca su compaña
por no pagar ni una gorda.
Parece que uno de ellos
era este don Juan Tenorio,
que era un gorrón de cuidado,
eso es público y notorio.

Pues con galán tan mezquino
habrá que tener cuidado.
De pagar rondas ajenas
está mi barrio arruinado.

Don Juan triunfa por la estampa,
que con tal arma conquista,
pues si fuera por la bolsa,
no se comía una rosquilla.

¿No es verdad, amiga Rosa,
que este Juan conquistador
es muy bello y agraciado,
pero muy mal pagador?

Eso es verdad, Cayetano,
mas no es eso lo peor,
sino que es un botarate
y además un picaflor.
Que lo inviten al condumio
no constituye baldón,
pero engañar a las damas
no lo hace quien tiene honor.

Y en su epitafio pondrá,
y lo digo con premura:
"Aquí yace un vividor.
Gorroneó sin mesura.
Galanteó con denuedo.
De su vida hizo locura.
Reposa aquí Juan Tenorio.
Aquí yace un caradura."



Es de esperar que el señor Zorrilla nos perdone allá donde esté. Al fin y al cabo hacemos publicidad gratis de su personaje, al que no hemos tratado peor que el propio autor, que conste, que al fin y al cabo es su padre.