sábado, 1 de septiembre de 2012

Chorizos



¿Alguien ha visto más chorizos juntos alguna vez?
Estos no están mal de precio.
Hay otros que nos están saliendo muy caros.
Una metáfora a modo de reflexión muy a propósito mientras el río sigue revuelto, las facturas las pagamos los de siempre y las vacaciones llegan  a su fin.
Y de esta manera retomo de nuevo el blog, sin olvidarme de ir a visitar a los amigos.


lunes, 25 de junio de 2012

Suspensión temporal

Con permiso del amigo Forges

Este blog se toma vacaciones.
Y como aquella infanta dijo en su día, anuncio la "suspensión temporal", no de la "convivencia" porque pasaré a veros de vez en cuando, pero sí de la publicación de entradas.
Feliz verano a todos.

jueves, 21 de junio de 2012

Instancia marinera

Un almirante

El otro día, visitando el estupendo blog "El arte de la estrategia",  del amigo Carolus, me encontré con esta anécdota tan divertida.
La copio y pego tal cual porque merece la pena. Parece ser que a su autor este asunto le costó una querella por pitorreo.


"Instancia REAL dirigida al Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada el 28 de diciembre de 1980, Día de los Santos Inocentes, con motivo del nombramiento, por parte de ese Estado Mayor, de D. Juan de Borbón y Battenberg, como Almirante honorario de la Armada.  

EXCELENTÍSIMO SEÑOR ALMIRANTE JEFE DEL ESTADO MAYOR DE LA ARMADA.- Madrid.
Fulano de Tal y Tal, mayor de edad, con domicilio en ................., con D.N.I. nº ............, expedido en Madrid el ........... de 19...., se dirige a V.E. y con el debido respeto 

EXPONE: 

Que a iniciativa del Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada y por Real Decreto 1636/1978 de la Jefatura del Estado, se ha nombrado a D. Juan de Borbón y Battemberg, "por su sereno patriotismo y amor permanente a España", Almirante honorario de la Armada.

Que el artículo 14 de la Constitución Española, sancionada por el Jefe del Estado y refrendada democráticamente por el pueblo, proclama la igualdad de todos los españoles ante la ley.

Que el abajo firmante desea recibir, también, la distinción de Almirante Honorario de la Armada y, aunque reconozca no tener el mérito de haber servido, con otros hijos de la Gran Bretaña, a la pérfida Albión en la Royal Navy de su Graciosa Majestad, ni haber presentado armas ante la Union Jack, (la enseña pirata que ondea en Gibraltar), alega en su favor los siguientes hechos:

A) Que tiene debidamente probado su amor a España a través de un patriotismo activo y se ha sentido atraído, siempre, por todo lo relacionado con la mar.

B) Que en su infancia iba vestido, preferentemente, con traje de marinero, pudiendo demostrarlo fotográficamente. 

C) Que en su juventud, previo entrenamiento en el embalse de la Playa de Madrid, participó, el Año Santo de 1950, en la peregrinación en piragua Palma de Mallorca - Roma, peregrinación que Su Santidad Pío XII calificó como "la más grande de este Año Santo de 1950 y quizá, de la historia" ; estando en posesión de la Cruz al Mérito Naval de 1ª clase, concedida por el Generalísimo de los Ejércitos Nacionales y Caudillo de España, Francisco Franco (en ese Estado Mayor de la Armada obra abundante información sobre este asunto). 

D) Que del extenso repertorio culinario español, sus platos favoritos son las almejas a la marinera y el salpicón de mariscos, y de los extranjeros, la sopa de tortuga y la sopa de aleta de tiburón.

E) Que canta, con fervor místico, la zarzuela "Marina", de Camprodón y Arrieta, especialmente eso de “oliendo a brea, oliendo a brea...”, sometiéndose a prueba, si fuese preciso, ante el jurado que tenga a bien designar ese Estado Mayor de la Armada.

F) Que cuando come y cena, aunque sea fuera de su casa, tiene la costumbre de echar barcos en la sopa y no solamente en su plato sino, también, en los de los comensales vecinos, pudiendo aportar declaraciones juradas de amigos que atestiguarían este punto. 

G) Que sabe, y nunca se equivoca, que "babor" es la izquierda y "estribor", la derecha.

H) Que jamás utiliza expresiones como "mecachis en la mar" que incitan a la contaminación de las playas con indudable perjuicio para nuestro turismo.

I) Que está dispuesto a sufrir examen comparativo con D. Juan de Borbón y Battemberg en las materias que crea oportunas el Estado Mayor de la Armada.
Por lo anteriormente expuesto, SUPLICA a V.E., se digne dar las órdenes oportunas para que sean iniciados los trámites necesarios para concederle el título de Almirante Honorario de la Armada. 

Es gracia que espera alcanzar de la reconocida justicia de V.E. y que pide en Madrid a veintiocho de diciembre de 1980.

OTROSÍ DICE que en el supuesto improbable de que se estimara que los méritos alegados, pese a su entidad, no fuesen suficientes para merecer el título que anteriormente solicita, 

SUPLICA a V.E. que, alternativamente, se le conceda el nombramiento de grumete honorario. 
Gracia y justicia que reitera en el lugar y fecha ut supra."

domingo, 17 de junio de 2012

Juan de Escóiquiz, un personaje detestable


Juan de Escóiquiz es uno de esos personajes poco conocidos pero fundamentales en el devenir histórico porque desde las sombras han sabido manejar los hilos para beneficiarse personalmente de las decisiones que aparentemente han tomado otros, pero que obedecen a una maquinación personal fríamente calculada.
Preceptor de un joven Fernando VII por decisión de Godoy, quien pensaba que se trataba de un hombre humilde de gran cultura y que podía venir muy bien a la educación del joven príncipe. En realidad, bajo esa apariencia de hombre afable y comedido, se encontraba un ser despreciable, ambicioso e inmoral, sin ninguna vocación religiosa. Escóiquiz inculcó en su discípulo en provecho propio el fanatismo, la ambición y la degradación moral. Aunque pronto se le vio el plumero y fue apartado del joven príncipe por considerarse poco recomendable su influencia, continuó influyendo en él a distancia, formando parte de su camarilla de incondicionales. Participó junto al felón como cómplice en la Conspiración de El Escorial, nada menos que en la estrategia urdida por el hijo para desbancar al rey Carlos IV, su propio padre. Durante el Proceso de El Escorial, una vez descubierta la tostada, acusado por el propio príncipe, quien no tuvo escrúpulos en inculpar a sus compañeros de fechorías, se le desterró a un monasterio. Sin embargo, esto no duró mucho porque regresó poco después para acompañar a Fernando a Bayona y negociar la humillante abdicación de la corona frente a Napoleón. Tuvo la poca vergüenza de culpabilizar de todo el desastre a Godoy, siendo el principal instigador del Motín de Aranjuez. 
Gran admirador de Napoleón, las simpatías no eran mutuas por parte del corso quien, consciente de la bajeza moral del canónigo, se servía de él para sus fines, permitiéndose la licencia de darle un tirón de orejas y hasta llamarle tunante. Algo que en realidad no era ningún insulto sino una definición que encajaba con el talante del sujeto. 
Durante la Guerra de la Independencia vivió en Francia. Regresó con Fernando VII, recibiendo algún cargo como premio a sus servicios. Finalmente, “el Deseado”, cansado ya de él y no necesitando más sus servicios ni sus intrigas lo apartó de su lado confinándolo en Ronda, donde falleció en 1820.