domingo, 9 de octubre de 2011

Lujo y miseria en París



Al hablar de las causas de la Revolución Francesa nos encontramos con opiniones para todos los gustos.

La interpretación más conservadora (Burke, De Maistre, Bonald) apunta a una conspiración por parte de activistas sin escrúpulos, que ven en el descontento popular una ocasión para manipular el momento y situarse en el poder. La interpretación liberal (Sieyes, Mirabeau) insiste en las causas ideológicas, de tal forma que los privilegios y la desigualdad serían los motivos para desmontar la sociedad del Antiguo Régimen. La historiografía marxista (Soboul) abunda más en los factores sociales y económicos, en la crisis y en los intereses de clase.

Si bien es muy difícil ponerse de acuerdo en la causa principal de la revolución, dada la complejidad de este fenómeno, sí parece evidente que en la radicalización de la misma juegan algunos factores: la miseria de la población, la ostentación de lujo, la presión extranjera (Para Austria y Prusia, lo que está ocurriendo en Francia es un cáncer que puede hacer metástasis en toda Europa), etc. Factores que, si bien no causaron la revolución, sí la agravaron y radicalizaron todavía más a las masas, dando a la historia personajes genuinos y extremistas como Robespierre o los "Cordeliers”.

Lujo y miseria en el último tercio del siglo XVIII.

Las dos caras de una misma moneda: Francia momentos antes de estallar la revoluciónMiseria de un pueblo y ostentación de riqueza de una corte rodeada de lujo, cuya figura más representativa y odiada posiblemente fuera María Antonieta
MISERIA

"En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. Las chimeneas apestaban a azufre; las curtidurías, a lejías cáusticas; los mataderos, a sangre coagulada. Hombres y mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. El campesino apestaba como el clérigo; el oficial de artesano, como la esposa del maestro; apestaba la nobleza entera y, sí, incluso el rey apestaba como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja, tanto en verano como en invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había atajado la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente no había ninguna acción humana, ni creadora ni destructora, ninguna manifestación de la vida incipiente o en decadencia que no fuera acompañada de algún hedor."

Patrick Süskind. El Perfume.


LUJO Y DERROCHE. LA OTRA CARA DE LA MONEDA





María Antonieta, hija del emperador Francisco I y María Teresa de Austria, reina de Francia y esposa de Luis XVI, mujer de carácter frívolo y derrochador, simple como el asa de un cubo, de gran influencia sobre su marido, inmisericorde con su pueblo hambriento, era poco querida por éste quien siempre la consideraba una extranjera, más inclinada hacia Austria que hacia Francia. Por su afición a las joyas fue acusada, parece ser que injustamente, de encargar un collar de diamantes cuando el pueblo moría de hambre. Casada con un hombre impuesto al que no quería, de hecho no se consumó el matrimonio ni en la noche de bodas ni en siete años después. Insatisfecha en su vida conyugal buscó la satisfacción en el lujo, en la vida mundana, en las fiestas, en los bailes y, en el plano afectivo y sexual, mantuvo un largo idilio con el conde sueco Axel Fersen. A todo esto, la situación económica de Francia era inaguantable: enorme gasto público por el derroche de la corona -en Versalles había 4.000 criados- que generaba un déficit crónico que intentaba solventarse con nuevas subidas de impuestos, carestía de los alimentos de primera necesidad por una serie de años de malas cosechas, grandes privilegios de la Nobleza y el Clero, los cuales estaban exentos del pago de impuestos... todo ello generaba un clima de descontentos, previo paso al estallido de la revolución en 1789. Cuando estalló la revolución nadie pensaba en una República, sino en moderar y reorganizar el papel de la monarquía. Pero la reina, enemiga de la revolución, deseaba vehementemente un conflicto entre Austria y Francia que pusiera fin a la situación. De hecho pidió ayuda a su hermano Leopoldo II de Austria. Una carta a su nombre dirigida desde Austria es interceptada y la reina acusada de traición a su pueblo. Detenida junto a su marido en 1792 , acusada de alta traición a Francia y señalada como "enemiga declarada de la nación francesa", fue condenada a la guillotina y ejecutada al año siguiente.

martes, 4 de octubre de 2011

La Ilustración



Seguimos recuperando viejas entradas y poniéndolas al día para mis alumnos.

LOS PADRES DE LA ILUSTRACIÓN


Montesquieu, Rousseau y Voltaire son sin duda alguna los padres de la Ilustración, una corriente de pensamiento revolucionaria que se inició en Europa en el siglo XVIII y que cambió radicalmente el orden existente, cuyas consecuencias más conocidas fueron la Independencia de los EEUU, la Revolución Francesa y la emancipación de las colonias iberoamericanas.

Montesquieu

Su máxima contribución al pensamiento político actual es la separación de poderes, de manera que el poder legislativo, el ejecutivo y el judicial deben estar en distintas manos para evitar la corrupción y la tiranía.

Rousseau

Su máxima aportación al pensamiento político actual es el concepto de soberanía nacional, del derecho ciudadano al voto para elegir a sus gobernantes. Se puede considerar el padre de la democracia actual.

Voltaire

Según él las religiones en general tienen mucha culpa del atraso de la sociedad y opta por la completa separación entre Iglesia y Estado. Según esto Voltaire aporta al pensamiento moderno la idea de Estado laico aconfesional.

Una frase atribuida a Montesquieu:

Feliz el pueblo cuya historia se lee con aburrimiento.”


VOLTAIRE




Tremendamente racional y absolutamente escéptico, defensor de la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia, el parisino François Marie Arouet, de sobrenombre Voltaire, combatió el fanatismo, el absolutismo y la superstición de su época.
Su postura radical de defender la razón frente a la fe le granjeó la enemistad de la Iglesia.

Una frase de Voltaire:

La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.”



ROUSSEAU




Una frase célebre:

La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.”


D'ALEMBERT


«La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos»

Jean Le Rond d’Alembert fue un pensador de la Ilustración francesa, junto con Diderot fue el promotor de la Enciclopedia, una obra muy ambiciosa que pretendía resumir toda la cultura de su tiempo. La Enciclopedia fue una enorme difusora del pensamiento ilustrado y por su carácter revolucionario fue prohibida en muchos sitios y por algunas instituciones políticas y religiosas.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

La triple revolución

La toma de la Bastilla

Nada mejor para el primer tema que esta pequeña entrada, ya publicada en su día y hoy revisada, remozada y puesta a punto. Por sus características va destinada a los alumnos del último curso de la Secundaria de adultos.

Desde la segunda mitad del siglo XVIII a mediados del siglo XIX asistimos en el mundo occidental a una profunda transformación que afectó al plano económico, ideológico, político, social, institucional, cultural, demográfico, laboral... Es decir, una completa revolución que repercutió en todos los ámbitos. De esta forma, una sociedad anticuada, con grandes desigualdades sociales y poco productiva, la del Antiguo Régimen, se va a transformar en una sociedad más moderna, participativa y avanzada.
La clase social que va a protagonizar cambio tan notable será la burguesía, quien desplazará a la nobleza y a la monarquía de derecho divino de la esfera del poder y del control económico.

Se trata de un fenómeno triple:

  • Una revolución ideológica, base de las demás transformaciones: la Ilustración, que pondrá los cimientos de las demás revoluciones. Pensadores de la talla de Voltaire, Montesquieu, Rousseau y los enciclopedistas son aquí los grandes protagonistas. En economía tenemos a Adam Smith, padre del liberalismo económico, partidario de la no intervención del Estado en la economía.

  • Una revolución económica: la industrial, que transformará la producción y las relaciones laborales. El ejemplo más representativo es la Revolución Industrial Inglesa.

  • Una revolución política: la liberal burguesa, que llevará al poder a la burguesía, dando lugar con el tiempo a sistemas políticos liberales, más participativos.

Hay que decir que este triple proceso revolucionario no se da con la misma intensidad ni en el mismo momento ni en el mismo orden en los distintos países. Incluso hay lugares donde apenas triunfa ese proceso. Rusia, por ejemplo, va a seguir padeciendo un régimen casi feudal hasta bien entrado el siglo XX. En España se habla de "ensayos revolucionarios" de corto alcance. Incluso se menciona el "fracaso" de la revolución industrial en nuestro país.

Con el tiempo iremos desarrollando en este blog y en clase algunos aspectos de los aquí tratados. De momento, para ir abriendo boca, os recomiendo algunas páginas de confianza. Contienen interesante información. Sólo tenéis que pinchar en los enlaces:

- Antiguo Régimen
- Transformaciones en la agricultura



martes, 20 de septiembre de 2011

Machismo griego y mitología


De sobra es conocido el machismo entre los griegos del mundo clásico. La mujer siempre aparece infravalorada en relación al hombre.

Hasta su religión era machista. Veamos.

Al principio de todos los tiempos fue el Caos; de la masa informe o Caos, surgió la Tierra (Gea) y de ésta, Urano; de la unión de Urano y Gea saldrán los siete titanes; uno de ellos, Cronos, gobernará por un tiempo el universo. De Cronos y su hermana Rea nacerán tres dioses: Hades, Poseidón y Zeus, y tres diosas: Hestia, Démeter y Hera. Seis dioses en clamoroso empate, es decir, tres a tres. Tres "hombres" y tres "mujeres". Luego Hades marchó a ocupar otro espacio: tras derrotar a los Titanes, Hades y sus hermanos Poseidón y Zeus, sortearon las posesiones a ocupar, repartiéndose el mundo. Así, Zeus quedó dueño y señor de los cielos; Poseidón, de los mares y océanos y Hades recibió el reino del mismo nombre, el lugar al que los muertos van tras abandonar este mundo. Al irse Hades al inframundo abandonó su trono olímpico.

Desempate a favor de las mujeres: tres a dos.

Con lo machistas que eran los griegos esto no se podía tolerar: algo había que hacer.

Se fueron incorporando nuevos dioses, por parte femenina accedieron Atenea, Artemisa y Afrodita; por la masculina, Ares, Hermes, Hefesto y Apolo. Si no me equivoco: 6 y 6. Empate. Zeus se lo pensó y sustituyó a Hestia, la del fuego sagrado, por Dionisos, el dios del vino y el desenfreno, consiguiendo mayoría de varones en detrimento de las mujeres.

Dionisos

Está claro que el señor de los dioses no creía en la paridad. Además, eso de sustituir nada menos que a la diosa encargada de mantener el fuego sagrado por un impresentable y joven borrachín, el que fuera criado por el deforme Sileno, un viejo sátiro siempre embriagado, dará lugar a más de un comentario. No es para menos.

Machismo puro y duro el de la religión griega. Traerá cola. De aquellos polvos vienen estos lodos: machismo y religión se suelen llevar bien. No creo que haya muchas religiones en el mundo que supongan una excepción a la regla.