lunes, 18 de junio de 2018

Esquinas





Me pasé toda la noche de aquí para allá. Andando sin parar y sin venir a cuento. Eso al menos fue lo que soñé. Una pesadilla angustiosa que se repetía una y otra vez a lo largo de aquellas horas que se me antojaron  interminables.
Caminaba deprisa por una calle estrecha y solitaria de una vieja ciudad. Era de noche y no había un alma en la calle. Mis pasos resonaban en el pavimento. Y al doblar cada esquina, incluso antes de hacerlo, premonitoriamente, mi corazón se sobresaltaba porque sabía que a la vuelta me esperaba algo desagradable, un encuentro no deseado.
(…)
Siempre aparecía aquella figura siniestra y sin rostro, amenazante, pertrechada detrás de su sombrero y de su gabardina, una especie de gánster con el cigarrillo entre los labios, las manos en los bolsillos y la cara en sombra bajo el ala del chapeo…



-Escuchame, forro. No te hagás el pelotudo. Andate a la concha de tu madre y dejate de joder.

Así de sopetón, con ese acento porteño que parecía sacado de una película de hampones de los años cincuenta rodada en Buenos Aires.
Una y otra vez. De esquina en esquina. De sobresalto en sobresalto. Así toda la noche. A veces, el  gánster de la gabardina dejaba el porteño y adoptaba un aire más castizo, más nacional:

-Escúchame, gilipollas. Sé de qué vas. Déjate de joder o te corto las pelotas.

Casi siempre en lengua española, en sus distintas formas locales, pero igual de amenazadoras.


¿Qué pasará? ¿Se cumplirán las amenazas? ¿Logrará el narrador darle “esquinazo” al gánster? Si no lo sabes, porque todavía no leíste el libro, la explicación la tienes en 

20 comentarios:

  1. El lenguaje adopta mil formas de expresión, sea porteña o castiza, la amenaza persiste. En el libro lo dejas bien claro. Recomiendo a todos a que lean el libro.
    Un abrazo
    Francesc Cornadó Estradé

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  2. Al saco de pedir de la biblio, entonces ...
    Gracias mil.

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    1. A veces los sueños producen monstruos, como en el grabado de Goya.
      Saludos, Miquel.

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  3. Lo mejor de todo, el desenlace del post, invitando a la acción

    Un saludo, Cayetano.

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    1. Sí. Jejeje. A veces las pesadillas no terminan al despertar.
      Saludos, Carlos.

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    2. Incluso con acento latino del Bronx (como el de Pedro Navajas), intuyes lo que sucede...o crees que sucederá.

      Saludos Cayetano

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    3. Sí. Jejeje. La fama nos persigue a latinos, hispanos y demás.
      Un saludo, Manuel.

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  4. Imprescindible leer el libro.
    Un beso, Cayetano.

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  5. Hay esquinas que son muy peligrosas, a la vez que necesarias, porque nos enfrentas con nuestros aspectos más oscuros.

    (Cuando viaje en Otoño y nos veamos, te compro autobiografiado este libro, que deseo tener en mi biblioteca junto a otros muy queridos. Dejo constancia aquí de ello)

    Besos, Cayetano

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    1. Es un sueño con esquinas. Y esos son los peores.
      Muchas gracias, Myriam. Te reservo un ejemplar dedicado del libro para cuando vuelvas a España.
      Un abrazo.

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  6. Me he quedado con las ganas de saber cómo continúa. Lo he pedido así que hasta entonces a esperar.
    Un saludo.

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    1. Si lo has pedido en librerías, no te lo van a poder localizar. Al ser autoedición, solo yo dispongo de ejemplares.
      Un saludo.

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  7. Laberinto, esquinas. Su laberinto está lleno de ellas.
    Saludos.

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  8. Me da que cuando lo escribiste habías leído Falcó, de Pérez-Reverte, jiji. En todo caso, y aunque el misterioso hombre del sombrero hubiera hablado en ruso, el tono, que no las palabras ni su sentido, hubieran bastado para sentirse amenazado.
    Un saludo

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    1. Pues entonces... es que he influido en Pérez Reverte. Falcó es del 2016 y Desde el laberinto es del 2015. ¡Qué cosas!
      Un saludo, Carmen.

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  9. Mi hija me debe un libro y yo quiero saber quién se esconde bajo el ala del sombrero en cada esquina, así que que lo pido ¡ya!.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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    1. Cuando lo vayas a pedir me lo dices. No se vende en librerías.
      Un abrazo, Conchi.

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