sábado, 15 de enero de 2011

Delirios de grandeza


Palacio de Mussolini (proyecto)

Sí, delirios de grandeza.
Algo propio de dictadores y autócratas, acostumbrados a la obediencia sin rechistar y a ser considerados en su entorno como dioses. Caudillos por la gracia de Dios o del destino, padres salvadores de la patria o de la revolución, que llenan calles y plazas de estatuas propagandísticas de su ego y acometen obras faraónicas, expresión de su grandeza como el Valle de los Caídos o el rascacielos que proyectaba Mussolini, o también el “Palacio de los Soviets” de Stalin, un proyecto aprobado en 1934 que no llegó a hacerse porque la Segunda Guerra impuso otras prioridades, o la megaciudad que pretendía construir Hitler, proyecto encomendado a Albert Speer, más conocido como “arquitecto del tercer Reich”, designado por el führer para llevar a cabo la construcción de Germania, la que iba a ser la capital del mundo.

Germania: la capital de Europa (proyecto)

Ese mismo delirio que les lleva a celebraciones multitudinarias para darse un baño de masas o a rebuscar en la historia nombres altisonantes que poner a sus vástagos como hizo Pinochet -“Augusto” Pinochet- con su hijo "Marco Antonio".
O el ansia por emparentar con la realeza, como las maniobras de doña Carmen para que su nieta, al casarse con Alfonso de Borbón Dampierre, aspirara a entroncar su familia con la realeza española.
Los delirios de grandeza, propios de personajes como Mussolini, Adolf Hitler, Stalin, Pinochet o Franco, forman parte de un trastorno psicológico que en ocasiones esconde un complejo de inferioridad. Expertos grafólogos, como Germán Belda García- Fresca, vicepresidente de la Asociación Española de Grafología, han sacado conclusiones sobre sus letras, al comprobar que se dan rasgos comunes en estos “hombrecillos con fuertes complejos de inferioridad que buscan desesperadamente demostrar una grandeza de la que carecen”. Todo ello se remonta a la infancia, con importantes carencias (amor excesivo por la madre, rabia contra el padre, algo común en Hitler y Franco, por ejemplo) y complejos: Franco era bajito y de voz atiplada y continuamente tenía que hacer cosas para demostrar su hombría. Comenta entre otras curiosidades este autor que todos ellos escriben la “F” invertida, mirando hacia la izquierda, hacia el pasado (la “F” de fascismo, curiosamente). Sus caligrafías denotan avidez, tendencia al acaparamiento, autoafirmación, arrogancia, egocentrismo…

Palacio de Stalin (proyecto)

Delirios de grandeza que les hace sentirse imbuidos de autoridad para “investir” y otorgar cargos y títulos como los viejos monarcas absolutos, como hizo Franco quien, merced a la ley de 4 de mayo de 1948, asumió la potestad de poder conceder títulos nobiliarios, algo que había abolido la II República. Un total de 39 títulos concedidos a sus amigos de la “cruzada” contra los “rojos”. De esta forma los nietos de los que colaboraron con el golpe militar y con la dictadura reclaman esos títulos como un derecho hereditario, exigiendo que en plena democracia se les siga renovando, lo que levanta las lógicas protestas de diversas entidades que exigen la supresión de los títulos concedidos por Franco a todos aquellos “que participaron y colaboraron en el sostenimiento de la dictadura”.
La inmensa mayoría de los nombramientos que hizo el “Caudillo” son mirados con desprecio por parte de la aristocracia española quien considera en primer lugar que deben ser otorgados por un rey, opinando por otra parte que una guerra civil seguida de una dictadura no es el escenario adecuado para recompensar a nadie con un nombramiento de ese tipo.
El dictador no tuvo escrúpulo alguno en nombrar duques, condes o marqueses a militares sublevados, renombrados falangistas y empresarios colaboradores o afines al régimen.
Entre otros, Franco otorgó los siguientes títulos:
- Al general Mola, golpista como él, le concedió el título de Duque de Mola.
- Al general Queipo de Llano, autor de importantes estragos en Sevilla, el título de Marqués de Queipo de Llano.
- Al general Yagüe, más conocido como el carnicero de Badajoz, tristemente famoso por la matanza de miles de civiles, el título de marqués de San Leonardo de Yagüe.
- Al falangista Onésimo Redondo, el de Conde de Labajos.
- A Pilar Primo de Rivera, delegada nacional de la Sección Femenina, el Condado del Castillo de la Mota.
- A Pedro Barrié de la Maza, fundador de una compañía eléctrica, el de Conde de FENOSA, o sea: “Conde de las Fuerzas eléctricas del Noroeste”. Si no fuera ridículo, hasta tendría su gracia.
¿Se imaginan otros títulos nobiliarios parecidos como el Marqués de ENSIDESA, el Duque de Azucarera Española o el Conde de Renfe? Suena, cuanto menos, cómico.
Para Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), resulta incomprensible que en plena “democracia todavía tengan honores los que se levantaron contra un Gobierno legítimo. Es como si a Tejero le nombraran conde del 23-F".
________________
Obras y sitios de interés que hablan de todo esto:
- La vida secreta de Franco. David Zurdo y Ángel Gutiérrez, EDAF SA. Madrid 2005.
- Franco, caudillo de España. Paul Preston, Grijalbo Mondadori. Barcelona 1993.

59 comentarios:

  1. Marqueses, condes, duques..., tiene un pase como títulos antiguos, ganados por sus antepasados por sus servicios a La Corona, normalmente en luchas, conquistas y labores contra enemigos extranjeros, en fin reliquias del pasado pero estos no tienen nombre y son títulos absolutamente despreciables, salidos de una lucha fraticida entre hermanos que en vez de ponerla punto y final la alargan en el tiempo.

    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  2. José María Aznar ,Marqués de las Azores

    ResponderEliminar
  3. ... y cuánto daño han hecho tantos y tantos delirios.

    Una excelente entrada, un placer leerte.

    Abrazo enorme!

    ResponderEliminar
  4. jijijiiii, monsieur, eso parecen los titulos de nuestra Orden de la Eterna Luz de la Sapiencia!
    Yo me muero.
    Además imaginese el desproposito: un plebeyo concediendo titulos nobiliarios en un lugar en el que en ese momento no hay monarquía. Es tremendo.

    Feliz fin de semana

    bisous

    ResponderEliminar
  5. Otro sí digo
    Felipe Gonzales ,Duque de Telefónica y Repsol
    YPF,Gran Señor de las Privatizaciones de Perdidas Colonias.Vizconde de Las Gal

    José Barrionuevo.Gran Duque del Divino Silencio
    y la Obediencia Debida

    ResponderEliminar
  6. Don Manuel Fraga Iribarne,Marques del Fascio de los Dinosaurios

    ResponderEliminar
  7. Sabía que Franco, como todos los dictadores, había favorecido a sus amigos con cargos y nombramientos, pero lo del conde de Fenosa me ha dejado de piedra. Qué fuerte.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  8. Sí, José Eduardo, la cosa queda como algo "chocante" y un pelín hortera.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  9. Es curioso que estos hombrecillos que se convirtieron en férreos dictadores, abominables carniceros, tuviesen tantas cosas en común. Hace un tiempo ví un documental sobre Stalin y Hitler en el que se comparaban sus vidas y la conclusión que se extraía es que les unían extraños paralelismos incomprensibles. Tengo la teoría de que el carácter de una persona, sus filias y fobias, surgen en la niñez y adolescencia y se arrastran durante toda la vida. En el caso de Franco es clara su antipatía hacia su padre, por lo que surgirá una personalidad totalmente opuesta, por ejemplo.

    En cuanto a los delirios de grandeza, creo que todos los tenemos. Es innato en la naturaleza humana. ¿Quién no quiere aparentar más de lo que tiene? Además es proporcional al puesto que se ocupe en la sociedad. Cuanto más alto, más delirios se concentran y siempre se busca un personaje histórico en quien mirarse. Los de Franco eran don Pelayo, los Reyes Católicos y Felipe II.

    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Nando: están curiosos esos títulos. Jejeje.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  11. Eso es, Mai Puvin, delirios nocivos.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  12. Madame: los títulos de su Orden son al menos simpáticos e imaginativos. Estos no se les parecen.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  13. Nando: y si a tu "amigo" Videla le hubieran dado un título, sería: Duque de los Desaparecidos o Marqués de los Niños Robados.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  14. Son innumerables los aspirantes a faraón, a una eternidad terrena que antes o después terminará por ser saqueada.

    ResponderEliminar
  15. Kassiopea: que se puede esperar de un señor bajito que concede ese título tan horrendo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  16. Carmen: aunque la vanidad va con la naturaleza humana, también es cierto que hay escritores, pensadores, científicos humildes que aparentan menos de lo que realmente valen. Son los más sabios. En realidad están por encima de lo que puedan pensar los demás.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  17. Resulta terrible pensar que tanto enano emocional produzca semejantes gigantes "ambicionales". Por dio, por dio que no reproduzcan más nanejos de esos, al menos que sean estériles, como el nuestro. Y encima nos salen con perogrulladas como esa cuestión de los títulos. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  18. Emejota: está visto que el tamaño personal y el de las ambiciones son conceptos inversamente proporcionales.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  19. Se podría contabilizar en esos delirios , las babélicas torres que se construyen en Qatar ,Kuwait y demas paises petroleros.
    La razon vencida ante el gigantismo de pesimo gusto
    PD
    Otro titulo
    Silvio Berlusconi, Conde Duque de las Putanas

    ResponderEliminar
  20. Dentro de unos días publicaré un artículo sobre un señor que no quería un título nobiliario, quería ser rey. De distinta especie a los que citas, sin ideología alguna, quién sabe lo que hubiera hecho de haberlo conseguido. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. Los dictadores bajitos compensan su "impotencia" atribuyéndose potestades que no les corresponden -v.gr. títulos nobiliarios- y planeando megaconstrucciones que inmortalicen su recuerdo y perpetúen su nombre. Pero no sólo los dictadores, no solo los bajitos.

    Me da la sensación de que la megalomanía es un efecto secundario que lleva implícito el PODER.
    Ejemplos diversos, Miterrand, Napoleón (bajito tb), Felipe II ( mientras que su padre, el Emperador se conformó con un monasterio ya en uso y una casa de tres habitaciones ) , por no irnos a los monumentos Faraónicos o a Persépolis...

    Pero no deja de ser cierto que una autoestima pequeña, juega malas pasadas y tiende a compensarse con actitudes prepotentes. También en los normales, lo que pasa es que para hacer nobles o Arcos de Triunfo , hay que poder -PODER-

    Siempre interesante Cayetano, no sólo nos ilustras sino que además nos haces pensar basándote en lo que fue (la historia se repite como tú sabes) y que puede volver a ser.

    Un abrazo Á.

    ResponderEliminar
  22. Todos por vanidad quieren dejar una obra magnánima, que se recuerde en los libros de historia. Porque eso de sacar a la gente de la pobreza, o de mejorar la educación y la sanidad no venden tantos libros

    Saludos

    ResponderEliminar
  23. Para delirio de grandeza de hoy, el de los alcaldes, en cada rotonda una "gran escultura" cada una más fea que la siguiente...Pasarán a la historia por el despilfarro urbano.
    Besicos.
    Como siempre interesante entrada

    ResponderEliminar
  24. Bueno, Mayor Oreja podría ser conde de la extraordinaria placidez. A Mariano Rajoy ya lo había nombrado Alfonso Guerra "Señor de los Hilillos" aunque creo que se refería a otra cosa...al final es una corte como la nuestra de la sala capitular sólo que ellos se toman los honores en serio y pretenden que nosotros nos los tomemos también.

    Un abrazo Cayetano (Ya he visto el vídeo, no cargaba pero puse la ruta en el tube y salió, Igual por algo no cargaba, jaja )


    Un aabrazo

    ResponderEliminar
  25. Los dictadores ya se sabe que deben construir una imagen semidivina y grandiosa de sí mismos para perpetuarse en el poder y generar respeto. De entre todos los dictadores que citas no cabe duda de que los más "espabilados" fueron Stalin y Paco, los único que lograron perpetuarse hasta su muerte en el poder, sobre todo el Paquísimo, que para mi era muy listo, pues supo arrimarse siempre al fuego que más calentaba para hacerse cada vez más fuerte (al principio al eje Berlín-Roma, luego a los USA...).

    Lo de la grafología siempre me ha parecido una sublima chorrada (perdón por la expresión), sinceramente no creo que revele nada. Lo del acomplejamiento lo puedo entender en figuras como la de Hitler o quizás Benito (pero no creo pues era él una persona ya de un cierto prestigio entre el socialismo italiano antes de subir al poder), pero Stalin y Paco eran personas tremendamente importantes ya antes de subir al poder (léase Franco, el general más joven de Europa y vistorioso y laureado en las guerras de África...¿que más podía pedir alguien del estamento militar?).

    Lo de los nobles paquista sí que me hace gracia, para un monárquico convencido como yo, la nobleza es algo que puede derivar sólo de la mano regia y nada más...no me extraña que los nobles "reales", en especial los orgullosos grandes de España, los miren como a unos advenedizos...

    Un saludo

    ResponderEliminar
  26. Me muero en palabras yo también, Cayetano, leyendo esos títulos nobiliarios tan ridículos y fantoches que dió el Caudillo. Pero la vanidad, los delirios de grandeza no sólo son comunes a los dictadores, casi todo los llevamos dentro, así como multitud de complejos. Los que ostentan gran poder si pueden sacar fuera esa megalomanía o esos complejos; el común de los mortales sólo lo llevamos en la cabeza. Saludos.

    ResponderEliminar
  27. Nando: muy bueno el título de "Il cavaliere", tras hacer su doctorado en "velinas". Jejeje.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  28. Desde la terraza: ese personaje tuyo aspiraba ya muy alto, como Ícaro. Luego la caída podría ser peor. Ya nos contarás.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  29. Ángeles: tienes mucha razón cuando dices que la historia se repite, al menos se repiten los mismos errores, porque las personas cambian poco y suelen mantener los mismos defectos siempre: la vanidad, la megalomanía, la prepotencia, la soberbia...
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  30. Eso es, Manuel, las buenas obras, no las faraónicas, no son las que perduran para que la posteridad recuerde al tirano de turno.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  31. Almalaire: mucho noble tenemos por aquí, incluyendo a los que mantienen títulos estrafalarios, de origen plebeyo y vergonzante.
    Parece que ya localizaste al "esqueleto bailarín". Jejeje.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  32. Cabopá: pues nada, habrá que nombrar "Marqués de la Rotonda Hortera" a alguno de estos politiquillos.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  33. Carolvs: yo no creo tampoco que la grafología sea una "ciencia exacta", pero puede ayudar a la hora de analizar los rasgos de ciertas personas. En fin, hay opiniones de todos los colores sobre ello. Lo de Paco, aunque fuera un general joven, a lo mejor no se conformaba sólo con eso. Ya sabes que algunos "o César o nada".
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  34. Paco: me imagino que, aunque defecto humano, en esto de la vanidad y la megalomanía habrá niveles. De hecho, muchos gobernantes no cayeron en las excentricidades horteras y sacadas de contexto de los que aquí citamos, como obras faraónicas y otorgar títulos de nobleza.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  35. WOW!!!!!! EXCELENTE TU BLOG, GENIAL ESTA ENTRADA!!! DE VERDAD TE FELICITO, ME GUSTA EL CONCEPTO QUE LE IMPRIMES A CADA DETALLE Y TE INVITO A QUE TE PASES POR MI NOSTÁLGICO, OSCURO, TRISTE Y DEPRESIVO BLOG DE INVIERNO BIPOLAR PARA QUE ME DES TUS MAS SINCERAS IMPRESIONES AL RESPECTO. DESDE HOY TE SIGO. TE ESPERO POR EL MIO ...

    www.juancarlosmcdonald.blogspot.com

    ResponderEliminar
  36. Juan Carlos: me paso ahora mismo por tu blog.
    Gracias y un saludo.

    ResponderEliminar
  37. Arantza: gracias por pasar.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  38. Todo esto me recuerda a los títulos que Carlos (III) de Austria concedió durante la Guerra de Sucesión a sus adeptos y que después algunos fueron reconocidos por el Borbón y otros no.
    Los títulos concedidos por el dictador deberían ser abolidos. Supongo que Franco, que era caudillo por la gracia de Dios, como bien nos recuerdas, pensaba que eso le daba el mismo poder que los reyes para ennoblecer a sus amiguitos fascistas. (¿Curaría por imposición de manos?)

    Quizá no venga a cuento, pero también pretendió crear al duque de Cádiz "príncipe de Anjou" ni más ni menos, supongo que para que la nietísima fuese princesa, pero sobre todo para seguir contrarestando el peso político de Juan de Borbón y los legitimistas, que se opusieron a esa barbaridad. Al final quedó en nada, pues se le hizo entender a Paco, que príncipe solo podía haber uno en España, y era el de Asturias, y que Anjou era un territorio francés y... jajajaja ya me voy por las ramas.

    Se me ocurren también un montón de títulos con denominación absurda (no de origen).

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  39. Dissortat: eso era una maniobra de Carmen Polo para enraizar a su nieta con la nobleza y la realeza "alternativa" borbónica, por si "sonaba la flauta". Jejeje.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  40. Pues sí a Paquito le gustaba mucho lo del Imperio y esas cosas, así que supongo que sí querría llegar a "César", aunque lo de nombrar nobles por la Gracias de Dios se las traía...y estoy de acuerdo con lo que dice Jordi, sí los títulos del "usurpador" como llamaban los felipistas al archiduque Carlos fueron abolidos (al menos en España), lo mismo debería suceder con los títulos del Paquísimo que no tenía derecho ninguno para dar tales mercedes que correspondían al jefe de la Casa Real, es decir, don Juan.

    Un saludo.

    PD: juraría haber puesto el comentario ayer...cosas de la tecología...ah! y decía también que para mí el primer enano con signos de grandeza fue Napoleón, un genocida como los que citas pero al que los franceses adoran como una de sus mayores glorias históricas :)

    ResponderEliminar
  41. Carolvs: en efecto. Debería aplicarse a todo tipo de usurpadores, no sólo a los de los seguidores del archiduque Carlos.
    Napoleón ya sabes que suscita opiniones de todo tipo. Para los franceses fue un gran estratega, el autor del famoso código civil y el que elevó "la grandeur de la France", pero para los que tuvimos que sufrir las botas de sus soldados, pues eso...
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  42. Los que verdaderamente fueron grandes, hombre y mujeres, no dejaron huellas en las plazas de la ciudades ni construcciones gigantescas, sus huellas están en el alma de los hombres que llegaron después.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  43. Mercedes: comparto totalmente tu opinión. Las grandes personas dejaron su huella en las obras que hicieron, pero no en las obras que mandaron hacer.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  44. Como bien dices daría risa si no dieran pena... pero hay q reconocer que lo de conde de FENOSA tiene su gracia...

    ResponderEliminar
  45. José Luis: hay que ser cutre y un pelín hortera para que no le diera vergüenza el dar ese título.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  46. Desconocía esos proyectos megalomaníacos y esas concesiones de títulos pseudonobiliarios.
    Y lo peor es el daño que han hecho a los pueblos que estaban bajo su poder.

    Esperemos que pasen muchos años antes que surja otro malnacido de esa calaña.
    Abrazos, Cayetano.

    ResponderEliminar
  47. Los delirios de grandeza son directamente proporcionales con el grado de opresión y represión. Ejemplos de ello son todos los que has citado.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  48. Enrique: no estamos libres de que en cualquier momento surja otro impresentable como los del post. En Cores del norte tienes otro de mucho cuidado.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  49. Javier Sanz: como bien dices. Directamente proporcionales.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  50. buenos dias don cayetano, me a encantado esta entrada (como tantas otras...) hacia tiempo que no me pasaba por aqui le echaba de menos y es que estoy liadisimo con los estudios... pero bueno prometo pasarme mas a menudo ya que no te puedo tener en clase por lo menos sigues dando lecciones por la red, a proposito me a encantado la entrada de el ultimo zar... pobre si que estaba gafado jaja bueno cayetano un saludo.

    ResponderEliminar
  51. Hola Cayetano.

    Me ha hecho gracia que al general Yagüe lo conozcan como el carnicero de Badajoz. Parece que durante la guerra y posguerra los carniceros estaban de moda porque a Queipo de Llano se le conoce como el carnicero de Sevilla y Arias Navarro como el carnicero de Málaga.

    ¿Qué otros carniceros habían por aquel entonces?

    Saludos.

    ResponderEliminar
  52. Álvaro: me alegra mucho verte por esta casa. Ya sabes que siempre eres bienvenido. Ya veo que estás liado con tus estudios. Espero que vaya todo fenomenalmente.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  53. Hispanus: sólo que a Arias, como era pequeño de tamaño, le llamaban "carnicerito".
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  54. Cayetano:
    Aprecio mucho el trabajo que realizas en tu blog. Gracias a él he aprendido sobremanera de los temas más variados. Con respeto y humildad me gustaría hacerte una aclaración en mi condición de chilena, discúlpame si te parece impertinente. No creo que se pueda comparar a los mayores carniceros de la historia, ávidos de poder como Stalin o Hitler, con Pinochet. En primer lugar, el gobierno militar de Pinocho intervino cuando el presidente Allende (1970-1973), un bueno para nada, tenía una situación caótica en el país (paros, huelgas, violencia callejera, filas interminables para conseguir pollo, leche y pan, tráfico de armas, y lo más grave, una inflación cercana al 600% ,etc.) Admito que Pinocho lo hizo de forma violenta, pero no había otra opción; el país estaba quebrado y herido de muerte, gobernado por un comunismo galopante. De no haber actuado como lo hizo, hoy seríamos una segunda Cuba. Aunque detesto y no justifico POR NINGÚN MOTIVO la matanza de personas y las guerras, no creo que se pueda comparar la muerte de 3000 personas a lo sumo, entre militares, comunistas armados y civiles inocentes, con la matanza indiscriminada y deliberada de millones de personas, por su raza, religión o tendencia política. Pinochet, nos guste o no, levantó la economía chilena (lee sobre los Chichago Boys en Chile y la intervención de Hernán Büchi) y nos llevó a la democracia. O has conocido un dictador que llamé a un plesbicito para continuar o no su gobierno? Se conoce cuanta gente mataron los militares en Argentina y si SIRVIERON sus muertes para algo? Lamentablemente, el periodismo amarillo tiende a ser morboso y escandalizador, y a transmitir lo peor de Pinochet, y esa es la información que llegó y circula hoy por Europa. En la Historia no han negros o blancos, existe una enorme gama de grises.
    Saludos cordiales desde Chile.

    ResponderEliminar
  55. Camila: gracias por tu comentario, pero con Pinochet pasa en tu país lo mismo que aquí con Franco, tienen seguidores y gente que los disculpa. Yo no puedo justificar bajo ningún motivo a responsables de asesinatos y desapariciones. No puedo justificar a tiranos o dictadores, de ningún tipo. También para muchos rusos, Stalin engrandeció su país y lo convirtió en una potencia. El pueblo ruso vivía miserablemente con los zares y perdía todas la guerras ¿Debo justificarle? Agradezco no obstante tu tono educado y respetuoso. Aquí siempre se puede opinar si guardamos un tono adecuado.

    ResponderEliminar
  56. Cómo tu bien puntualizas amigo Cayetano, este gremio de curiosos personajes por llamarlos de alguna forma, tienen una base muy marcada de complejos en su personalidad, lo que le lleva a estos delirios que por desgracia aun vemos recientemente en personajes de muy notoria actualidad..
    Un abrazo.
    Elperroverde "marqués de los majuelos".. Jejeje

    ResponderEliminar
  57. Pedro: sí. Tenemos "faraones" también en nuestro tiempo que endeudan al país y construyen obras ostentosas que muchas veces sirven para poco.
    Un saludo.

    ResponderEliminar