jueves, 3 de septiembre de 2009

Historia y propaganda


Goebbels
en plena faena de lavar cerebros

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Digamos para empezar que la propaganda es una manera de difundir ideas y de pretender influir en el pensamiento y en la conducta de los semejantes a través de los medios disponibles en ese momento.
La propaganda se diferencia de la publicidad en que persigue unos fines ideológicos, políticos, militares o religiosos y no comerciales.
En el caso de la propaganda de guerra, se trata de un tipo de comunicación persuasiva bidireccional. Es decir que se mueve en dos direcciones, puesto que no sólo va destinada a los amigos, a los del propio bando, ideología o país, sino que también se dirige hacia el contrario, hacia el enemigo. En el primer caso, los mensajes tienen una motivación alentadora: expresar las excelencias del que detenta el poder, del sistema propio o del mando, mantener la confianza de las propias tropas, elevar la moral de los del propio bando, magnificar las victorias, minimizar las derrotas, censurar lo que no interese y ocultar la verdad o falsear ésta; mientras que en el segundo caso, el objetivo es desmoralizar, aterrorizar, minimizar los logros ajenos, contribuir a la derrota del enemigo, eliminarlo en definitiva.
Principio de repetición
Imagen: Hitlercito
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Luego está el vehículo, el medio utilizado. A lo largo de los tiempos, la humanidad se ha servido de los últimos adelantos técnicos para hacer efectiva esa propaganda.
En la antigüedad encontramos métodos como la disuasión, el uso de lo macabro para aterrorizar al adversario. Tal es el caso de los Asirios que decapitaban, desollaban y empalaban a los contrarios, colocándolos clavados en los caminos para que sus potenciales adversarios tomaran buena nota de ello. El objetivo era debilitar psicológicamente al enemigo.
En las primeras civilizaciones se hacía propaganda del poder de los faraones y reyes construyendo enormes palacios y pirámides. El Imperio romano también hizo uso de un arte grandilocuente para expresar el poderío y la grandeza de Roma. En la Edad Media, el arte cristiano de iglesias y catedrales era un elemento de propaganda del poder de la cristiandad. Los tímpanos de las iglesias románicas se poblaban de escenas espantosas del juicio final, donde las torturas del infierno esperaban a los pecadores que no hubieran cumplido los dictámenes de la Iglesia o que hubieran osado rebelarse contra el orden feudal, impuesto por Dios.
Con el paso del tiempo las formas de propaganda se fueron adecuando al desarrollo técnico de las sociedades. Durante la Primera Guerra Mundial fue la prensa escrita y los carteles sus principales vehículos; durante el periodo de entreguerras y la Segunda Guerra, la radio; tras finalizar la contienda, la televisión, y en la actualidad, a los medios anteriores se suman los medios masivos de información de una sociedad globalizada.
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Durante la Segunda Guerra Mundial eran frecuentes en la radio las voces femeninas, delicadas y dulces, acompañadas de una música sugerente, con el objetivo de ablandar al enemigo. Se trataba de apelar a la emocionalidad del receptor y despojarle de su bravura de guerrero fiero.
En todas las guerras habidas y por haber se acude a esa estratagema emocional, también se apela al miedo y se hace uso de la deformación de la realidad y de las verdades a medias, como en el caso de las "armas de destrucción masiva" en manos de Sadam.
Durante la guerra de Irak se trataba de evitar imágenes como los ataúdes con los cadáveres de los norteamericanos o las víctimas civiles por los bombardeos americanos. Censura y verdades a medias.
Lo que nació como propaganda de guerra: manipular a los ciudadanos con informaciones sesgadas y apelar al miedo irracional y a la emotividad, se ha ido incorporando hoy a los diversos medios de comunicación como una práctica habitual con una clara intencionalidad política. Ya lo decía Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".

15 comentarios:

  1. Brillante disgresion, Cayetano. Y hay propagandas que no se pueden ver, pero que nos estan bombardeando... el leon malo en "The Lion King" por ejemplo, es de color oscuro

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  2. El bombardeo es continuo. Tras el lenguaje subliminal de la publicidad hay modelos de vida que se nos quieren inculcar a machamartillo.
    Gracias por tu comentario, Jorge.
    Un saludo.

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  3. Dicen que la primera víctima de una guerra es la verdad, y de eso se encarga la "propaganda"...
    yo creo que el común de los mortales es capaz de discernir la propaganda explícita y la cree o no en función de cada cual, el problema en mi opinión es la propaganda disfrazada de información, por ejemplo en el caso de España hace mucho tiempo que los medios de comunicación se dedican a dar opinión en vez de información, confundiendo la realidad de los receptores.

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  4. Buenisima su entrada de hoy. Un tema apasionante, y muy peligroso, porque los medios para confundir a la gente cada vez son mas sofisticados y especializados, y a veces es realmente dificil distinguir. La manipulacion de las mentes llega a ser terrible.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  5. Es verdad, José Luis, que asistimos hoy al espectáculo vergonzoso de muchos medios de comunicación, de distinta tendencia, que dan opinión en vez de información, noticias manipuladas, medias verdades, medias mentiras...
    Una costumbre muy sana sería ver cómo una misma noticia la dan diferentes medios. Con internet no habría para comprobarlo mayor problema. Sí lo habría con prensa escrita: un dineral para el bolsillo.
    Gracias por tu comentario y un saludo.

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  6. Madame: evidentemente es un tema delicado y peligroso. La capacidad de manipulación de ciertos profesionales es muy grande; sobre todo cuando hay muchos ciudadanos fieles a un medio concreto: se creen todo lo que le dicen. Una persona mayor, defendiendo una postura descabellada, hace poco me decía para demostrar que era verdad su teoría: "Pero si lo ha dicho Telemadrid". O sea que va a misa. Una pena. En plena era de la información. podemos estar más desinformados que nunca.
    Saludos y gracias por el comentario.

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  7. Pues sí, son muchas las formas de manipular al receptor, y el éxito del emisor dependerá de que cause los efectos adecuados bajo costes cognitivos mínimos en dicho receptor. De esto se sirve la propaganda, la demagogia, a fin de cuentas. Se apela a la parte más emocional e irracional de la persona, se comulga con sus anhelos y se potencian sus recelos. Partiendo de que nuestro "sistema de procesamiento de la información" está limitado por restricciones tales como la memoria a corto plazo, nos vemos obligados a seleccionar una pequeña cantidad de información de toda aquella que en un momento dado tengamos disponible. Y claro, solemos quedarnos con aquella que encontramos positiva y que confirma nuestras creencias (sesgo de creencias).

    Bueno, corto el rollo que no es plan de dar un discurso, jejejeje. Pero sí, somos altamente manipulables.

    Un abrazo Cayetano, y gracias por tus posts.

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  8. Gracias a ti, Malavida. Se ve que estás puesta en el tema. Se agradece mucho tu comentario, el cual aporta luz en este tema tenebroso.
    Un saludo.

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  9. Tal vez nos dejamos influir por los medios y ocurre una autosugestión y casi siempre solemos quedarnos con el parecer que más se aproxima a nuestras ideologías.
    Creo que el ser humano es de mente debil y aunque no lo queramos reconocer nos dejamos influir por muchas cosas....
    "Tal cosa me dijiste tal corazón me pusiste"
    Siempre se intenta manipular; Cuando los políticos dan su mitin en épocas de elecciones lo que hacen es eso; intentar con sus ideas manipular la opinión publica, cada cual y cada partido político con sus ideas.

    un saludo
    que rollazo te he metido disculpame

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  10. Me encantó la entrada. Y si, los efectos de la publicidad son inmensos, pero a proposito de la viñeta que subiste, ¿acaso no es la misma publicidad la fama de grandes mercenarios de los lusitanos o los sármatas? ¿que hay de panfleto en muchos autores clásicos?

    Saludos

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  11. Sí, Uthegal, a veces son muy imprecisos los límites que separan la publicidad, la propaganda, el panfleto...la fama, como dices, puede ser inmerecida o tal vez exagerada y, en su caso, minimizada gracias a una fina propaganda hábilmente diseñada.
    Un saludo y gracias por tu comentario.

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  12. Manipular es tarea de políticos, decirnos las cosas que queremos oir para llevarnos luego donde quieren...En efecto, Vangelisa, la fuerza de los medios es tremenda. A veces da miedo.
    Gracias por tu comentario que no es ningún rollazo.
    Un saludo.

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  13. Si, Sila Bragi y yo, estamos en la misma clase en la facultad...ejejeje

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  14. Excelente entrada y muy significativa para nosotros, los argentinos, que estamos esperanzados en que el Congreso por fin nos conceda la nueva Ley de Radiodifusión (¡es tanta la presión de uno y otro lado!) puesto que la que está en vigencia es de la época del proceso militar. Los monopolios, enloquecidos porque se les acaba el negocio y la posibilidad de manejar la información, generar un mensaje único, formadores (deformadores) de opinión no se cansan de expresar en publicidades y noticias que la nueva Ley "limita la libertad de expresión" ... podés creer??? Quién con dos dedos de frente podría pensar que una ley redactada por la dictadura militar favorezca o posibilite dicha libertad... Increíble la manipulación.

    Gracias, tu entrada nos acerca y me gustaría conocer tu opinión sobre el momento que estamos atravesando.

    Un abrazo con la admiración de siempre!

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  15. Gracias, Mai Puvin, por tu comentario.
    En Argentina estáis saliendo despacio de una época marcada por la dictadura militar. Además hay intereses en que la cosa no cambie mucho, según comentas. Aquí en España tenemos libertad de expresión afortunadamente desde hace tres décadas, pero el poder de los grupos mediáticos es muy fuerte. La misma noticia te la ofrecen de muy diversa manera según qué medio. Hay más propaganda, manipulación y opinión que informaciones objetivas. Pero, bueno, al menos tenemos dónde elegir.
    Un saludo.

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