miércoles, 23 de mayo de 2018

La invasión



—La banda sonora está bien, pero la película es una auténtica porquería —afirmó César tajantemente.
—Tampoco es para tanto. Creo que resulta entretenida y decentilla —apostilló Marcos.
—Se nota que se han gastado una pasta en vestuario, ambientación y sonido; pero no sirve para ocultar una realidad: la película es un bodrio infumable. Esto es como gastarse una fortuna en peluquería, maquillaje  y saunas y ser un adefesio. Mucho artificio, pero nada más.

Así intercambiaban los amigos sus impresiones tras salir del cine aquella tarde.
Habían asistido al estreno de la última entrega del ciclo de ciencia ficción de moda entre los adolescentes de entre 16 y 40 años.  Hablamos de “La invasión de las criaturas de Tritón“, una serie que empezó treinta años atrás,  cuando los cuarentones eran unos pipiolos en plena pubertad. Contaba con todos los ingredientes habidos y por haber para gustar a un público joven, fácilmente impresionable y poco exigente: buenos efectos especiales, potente banda sonora, maravillosos escenarios por obra y gracia del ordenador, acción a raudales, monstruos, naves espaciales, batallas… Una historia de buenos y malos.

—Sales de la sala y te quedas igual que entraste—continuaba diciendo César—. Esa es la prueba de que lo que has visto es cine de usar y tirar, para pasar el rato, pero que no te deja el regusto de las buenas películas. Totalmente prescindible. Cine para consumo de jóvenes con refresco de cola y palomitas. Como todas esas otras modas americanas, como la fiesta de halloween o los restaurantes de comida basura que nos invaden por todas partes. Esto es una colonización cultural en toda regla.
—Visto así, no te falta razón; pero esto hay que entenderlo nada más que como un entretenimiento. Y la verdad es que entretiene.

Iban tranquilamente charlando tras salir del centro comercial donde se aglutinaban las doce salas del multicine, cuando alguien se les interpuso en su camino y les dijo:
—No deberíais hablar así, terrícolas. Creo que lo que decís no es del agrado de Guth, el Gran Dignatario de Tritón.

Quien lo decía, de estatura media, hábito y capucha como la de los frailes medievales, llevaba una caracterización muy lograda: parecía uno de los Monjes de Propeo, extraños personajes del film, hermafroditas y misteriosos, con un rostro —siempre semioculto— a mitad de camino entre el de una lagartija y el de un camaleón, con ojos ahuevados que giraban a voluntad.

—¿Esto qué es? ¿Una broma? ¿O acaso forma parte de la campaña de publicidad de la película?—protestó César.
—Estáis avisados. Y no olvidéis que la invasión continúa. Hemos venido para apropiarnos de la Tierra.  Esto es solo el principio.
—¿Te estás quedando con nosotros?—inquirió Marcos.
—No puedo quedarme. Lo siento. Me tengo que ir.



Y desapareció como si se hubiera esfumado.

—¡Menudo friqui! ¡Este tío está chalado!—dijo Marcos.
—No. No creo que se trate de un friqui. Tan solo es publicidad. Una forma de promoción para "venderte" la película.

Luego, los amigos se despidieron. Cuando César regresó a casa, abrió el buzón y allí había propaganda de una agencia de viajes llamada Tritón. ¡Vaya, qué coincidencia, como en la película! Entró en su casa y en la tele pasaban anuncios de unos productos marca… ¡Tritón! Se fue al frigorífico, había cambiado el logotipo del modelo… ¡también era Tritón! Y el lavaplatos y la lavadora y la placa extractora de humos y el microondas… ¡Tritón por todas partes! No podía dar crédito a lo que estaba viendo. En ese momento de máxima estupefacción, sonó el teléfono. Era Marcos.

—Oye, César. Adivina qué me ha pasado al abrir el frigorífico y destapar el táper de las croquetas.
—A ver, sorpréndeme.
—Pues que dentro no había croquetas. Había algo que se movía. Al quitar la tapa empezaron a salir…
—Tritones —dijo César.
—¿Cómo lo has adivinado?
—La invasión, hombre, la invasión.

36 comentarios:

  1. Qué aprensión voy a tener a partir de ahora cada vez que abra el frigorífico. Lo primero que haré será mirar el logo antes, no vaya a ser. Si veo tritones, ya no abro; llamo directamente a los exterminadores.

    Bisous

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    1. Debería haber congelado las croquetas, como se hace con los boquerones para matar al anisaquis ese.
      Un abrazo, Montse.

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  2. Decir que estás "sembrao" describiendo un proceso harto conocido, me parece poco. Objetivizar eso que llamamos humanidad. Algunos de cuyos miembros son capaces, a través del paso del tiempo y de la experiencia, de enfocar su colectivo con cierta distancia.

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    1. Si no hay distancia no hay perspectiva y las cosas se ven mal.
      Un saludo, Emejota.

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  3. Diles a César y marcos que no se dejen manipular.
    Claro que ha empezado la invasión. La de los corruptos desenmascarados. Te calientas un café con leche y mientras abres el microondas, de la radio escapan por el altavoz uno o dos. Pones la tostadora y otro par sale disparado a esconderse. Y así todo el día.
    Sólo que no se llaman Tritón, sus nombres son muchos, demasiados.
    Menuda invasión.

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    1. Cuánta razón tienes. Comparados con estos nuestros, los tritones son unos santos.
      Un saludo, Ana.

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  4. La invasión ha empezado ya Cayetano, la que intenta que dejemos de pensar y que sigamos a un "líder" que luego no hará lo que pregona...y saldrán de la nevera, del water, del lavabo...

    Saludos Cayetano

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    1. Y de la tele, en cualquier programa. No lo dudes.
      Un saludo, Manuel.

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  5. Me ha gustado todo el artículo, y lo que mas que ha hecho reír es lo de los adolescentes de 16 a 40 años. Aunque creo que llega aun mas lejos en la edad.

    Y para invasión silenciosa y terrible, la de la estupidez. Creo que están cerca de lograr sus últimos objetivos. Gracias a ellos, tendremos un mundo feliz lleno de hombres bobos. A veces, me tienta el unirme a sus filas...

    Un saludo, Cayetano

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    1. Tenemos una adolescencia que abarca varias décadas. Mucho friqui incondicional de productos basura tanto de cine como de alimentación. Infantilismo, falta de madurez... Un mal muy de nuestro tiempo.
      Un saludo, Carlos.

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  6. ¿ Seguro que Marcos no era un guarro, y aquellos supuestos tritones no eran otra cosa que los boquerones en vinagre que su madre le había cocinado seis meses atrás, a los que les habían crecido patas y salían a darle la bienvenida ?.

    Muy Bueno.

    P.D. Esa sensación de estafa la tengo yo con la saga de Star Wars, ¡¡ que manera de estirar el chicle y hacer caja !!.

    Un abrazo

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    1. Por ahí van los tiros...
      Jejejeje.
      Un abrazo, Rodericus.

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  7. Nos invaden por todos lados, en cualquier momento y sin que nos demos cuenta. Lo peor es que ni siquiera sabemos cómo defendernos.
    Un abrazo

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    1. Lo único que podemos hacer para defendernos es no comprar la entrada o no ir al burguer ese.
      Un abrazo, Ambar.

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  8. Me dan más miedo las invasiones tecnológicas (que ya están aquí) que las de los tritones.
    Nos programan, sobre todo a los más jóvenes, para la fecha de la siguiente compra.

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    1. Y como han creado un ejército de drogodependientes de las maquinitas, tienen el mercado asegurado.
      Un abrazo, Antonio.

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  9. Ummm...me recuerda una peli de los años 50, en blanco y negro...La invasión de los ultracuerpos ¡¡¡
    en La Dimensión Desconocida ..

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    1. Gran película aquella. Esto es más bien una crítica modesta en clave de humor a esa otra forma de invasión en forma de colonización cultural por parte del imperio de la hamburguesa.
      Un abrazo, Miquel.

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  10. Hay seguidores tan enganchados a sagas como"La guerra de las galaxias", "Star Trek" o "El señor de los anillos" que pueden ver robots, seres imposibles y horcos por todas partes. De lo que estamos invadidos es de publicidad y no de buena calidad, por cierto.
    Un saludo

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    1. Esa es la peor de todas: la invasión de la publicidad, incluyendo la de lo políticamente correcto. Una manera de conseguir autómatas o zombis de pensamiento único.
      Un saludo, Carmen.

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  11. jajajajajaja ¡Buenísismo, Cayetano! jajajajajaja

    ¡Ay! que miedis, espero que no me salten tritones cuando abra el taper que tengo en mi heladera.

    Besos

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    1. Ten cuidado cuando lo abras. Procura hacerlo en el balcón o en la terraza, por si acaso.
      Un abrazo, Myriam.

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  12. Cuando uno sale del cine puede sufrir ese tipo de invasiones, de una forma mas o menos escondida nos pueden hacer ver lo que no existe.
    Habrá que ir prevenido la próxima vez para hacer frente a esas invasiones de tritones u otros animalitos por el estilo.
    Un saludo Cayetano
    Puri

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    1. A uno le salieron esos bichos en la palomitas.
      Jejeje.
      Un saludo, Puri.

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  13. Vaya, lagartos tenían que ser, como en V, aquella serie hecha para los adolescentes de los años 80 y menos adolescentes de la actualidad.
    Saludos.

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    1. No te fíes de la apariencia. Debajo del disfraz hay otras identidades y otras intenciones.
      Un saludo, DLT

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  14. Hola Cayetano, sobretodo el final me ha hecho reír con ganas. espero no encontrarme por casa nada que se le parezca a un Tritón.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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    1. Me alegra que te haya divertido.
      Que pases un buen fin de semana.
      Un abrazo, Conchi.

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  15. Ya sabes lo que dicen: "Si no puedes con ellos, únete a ellos"

    Saludos,

    J.

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    1. Pragmatismo del bueno.
      Saludos, J. A. García.

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  16. Confieso que me ha pasado la juventud por lo alto o que no he entrado con buen pie en las películas de ciencia ficción, las cuales sólo me sacan de mis casillas sin llegar a divertirme. Debe ser que no les he descifrado el código.

    Un abrazo, Cayetano.

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    1. En nuestros años mozos estaban las películas de Maziste, los peplum, y las del oeste.
      Un abrazo, Paco.

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  17. Tritones o ummitas o cualquiera que quiera invadirnos: 1) Tienen buen gusto porque este planeta es hermoso, y 2) Lo primero que deberían de hacer es adoctrinarnos, que eso siempre funciona y de paso ayudaría a que cuidáramos nuestro ecosistema. Nos volveríamos tritonianos y tan felices. ¿En el táper de las croquetas? ¡Esto es el acabose, el fin... huid, insensatos, huid!
    :) Saludos!

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    1. Aquí somos más de "vivan las caenas". Solo permitimos que nos invadan los capullos nuestros aunque sean absolutistas. Y así nos ha lucido el pelo siempre. Jejeje.
      Un saludo, Félix.

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  18. Rediós, me he quedado pasmado, invadidos por tritones. Hay que tener imaginación.
    Un saludo.

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    1. Mejor tritones que tristones.
      Un saludo, Valverde de Lucerna.

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