lunes, 11 de junio de 2012

Manías, obsesiones y aficiones reales

Felipe V

Carlos II el Hechizado, el último de los Austrias, el rey que murió sin descendencia y que según la leyenda quedó maldito por beber un chocolate donde habían desleído los sesos de un cadáver, tenía la fea costumbre de ir al Panteón de El Escorial y hacer abrir los féretros de sus parientes para abrazarlos. Heredó esa manía tal vez de su antepasada Juana la Loca que, cuando murió Felipe el Hermoso, iba camino de Granada por tierras castellanas a pie, como alma en pena, y siempre junto al féretro de su marido. Por cierto que esta reina, si cabe más enamorada que loca, tenía otra afición que era la de parir como una coneja y en cualquier parte. A su hijo Carlos, el futuro emperador de España y de Alemania, lo parió en un retrete en Gante, durante una fiesta a la que había asistido, a pesar de su avanzado estado de gestación, para vigilar al calavera de su marido. Así que se puede decir que Carlos V, todo un emperador, nació en el váter. Muchos pobres han tenido un nacimiento más decente. 
 Felipe V de Borbón, el nieto de Luis XIV, que tras la guerra de sucesión inició esa dinastía en nuestro país, enfermó de “melancolía” y tenía depresiones. Y eso que de la melancolía a veces lo aliviaba Farinelli, “il castrato”, con su maravillosa voz. Pero la cosa se fue agudizando y el monarca se fue desentendiendo de los asuntos de gobierno, algo que recayó en manos de sus ministros y de su propia mujer -la segunda-  Isabel de Farnesio. Un día que salió a cabalgar por la mañana regresó diciendo que el sol le había atacado. Tal era su creciente enfermedad mental que llegó a tener serias dudas de si estaba vivo o muerto y enterrado. Y preguntaba sobre ello a sus guardias. Confundía el día con la noche. Mandaba servir el desayuno tras la puesta del sol y la comida a las 12 de la noche. A las ocho de la mañana disponía que trajeran la cena. Por la noche encendía todas las luces y no dormía. De día mandaba cerrar todas las ventanas y echaba las cortinas para que no entrara la luz del sol. En verano se arropaba con mantas y en invierno abría las ventanas. Apenas se cambiaba de ropa y no se lavaba ni afeitaba. No se cortaba las uñas. Se mordía los brazos de ansiedad. Parte de sus manías y de sus depresiones las heredó su hijo Fernando VI, quien cuando murió su esposa Bárbara de Braganza, se pasaba las noches aullando como un lobo por los pasillos del castillo de Villaviciosa de Odón.
 Los borbones en general tenían una afición común: satisfacer su voraz apetito sexual y con frecuencia engendrar o parir hijos habidos en relaciones con plebeyos. Un deporte al que se sumaron entusiastamente prácticamente todos, empezando por Fernando VII quien, aparte de las cuatro esposas consecutivas que tuvo, frecuentaba también la casa de Pepa La Malagueña; siguiendo con Isabel II y su numerosa prole atribuida oficialmente a Francisco de Asís, alias Paquita, y continuando con su hijo y su nieto, ambos Alfonsos, aficionados a hacer escapadas por el Madrid nocturno y también a echarse amantes del mundo del espectáculo. Alfonso XIII, por su parte, era muy aficionado al erotismo y tenía una buena colección de cine pornográfico, empleando al conde de Romanones como intermediario para hacerse grabar películas de alta calidad, las primeras en España en los años 20, algo muy novedoso en aquellos tiempos. Y hablando de aficiones y deportes, hasta tenemos un caso de rey “cazador” por tierras lejanas; aunque, según él mismo ha comentado, fue una equivocación y  “no volverá a ocurrir.”

38 comentarios:

  1. Nada especial que comentar tan solo agradecerte la enorme sonrisa con que he leído toda esta entrada. Agradecida amigo. Bsss.

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  2. También Felipe IV era dado a estas visitas macabras a El Escorial. Esto me lleva a pensar que, más que una manía o una extravagancia, podía ser una consecuencia de cierta visión de la muerte. Sería interesante reflexionar sobre esto.

    Saludos don Cayetano.

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  3. Veo que hoy te has propuesto sacar Reales Trapos Sucios al viento... En todas partes cuecen habas, y los Austrias y Borbones no iban a ser menos.

    Habría que pensar también en esos desayunos pantagruélicos a base de caza y aves de Carlos I...

    Un saludo.

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  4. Cayetano, ¡vaya repaso a los Borbones y a algún Austria!

    Es lo que tiene la endogamia, al final acaban todos tarados. Cosas de la genética.

    Saludos

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  5. Completa entrada sobre las miserias de la realeza.
    saludos

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  6. Pues, la verdad, yo me pensaba que vivir como un rey era otra cosa...

    Saludos.

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  7. ¡¡Me encanta este profee!!
    Son estas anecdotas las que se les quedan a los alumnos y al mismo tiempo se graban en la memoria nombres, edades, batallas...
    Nos queda muy poco Cayetano.
    Un abrazo fuerte desde mi Librillo.

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  8. ¡Menuda fauna! Una colección de impresentables.
    Saludos

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  9. Preocupado me has dejado con los síntomas de Felipe V, después de haber estado trabajando hoy en el turno de noche, son igualitos que los míos.
    Un abrazo.

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  10. Nunca hubiera imaginado que Carlos V el hombre mas poderoso de su tiempo era literalmente un sorete.
    Refuerza mi optimismo, sucede que siempre lo pongo como ejemplo acerca del progreso de la humanidad
    digo que en mi humilde condicion de ciudadano de a pie de un pais alejado del centro del mundo,gozo de una mayor calidad de vida que el antecitado monarca,que seguramente se cagaba de frio en el Escorial y ni me atrevo a imaginar con que se lavaba el trasero luego de ir de cuerpo en el supuesto que lo hiciese.
    En el caso de Felipe abuelo de Fernando ,esta claro que padecia de esquizofrenia o algun padecimiento mental de igual gravedad.
    ¿El Alfonso? bueno, al menos era mucho mas inofensivo que su actual descendiente y ocupante del trono que mata animales por pura aficion

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  11. Emejota: eso pretendía. Bastante tenemos ya con la prima de riesgo.
    Un saludo.

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  12. Retablo: en todo caso, una costumbre algo macabra; pero eran otros tiempos, otras mentalidades.
    Un saludo.

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  13. Negrevernis: y luego venían los ataques de gota. ¡Cómo no!
    Un saludo.

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  14. Hola Cayetano:

    Me he reido mucho con esto de que Carlos V nació en el váter porque su madre andaba cuidado al padre....

    Todas esa manías denotan que hasta los nobles son humanos.

    Lo de Felipe V pudo ser Alzheimer.

    Saludos

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  15. Carolus: por eso estos últimos han aprendido la lección. Se han casado con gente ajena a la familia.
    Un saludo.

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  16. Antorelo: miserias y alguna alegría para el cuerpo.
    Un saludo.

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  17. La Fuensanta y el Antón: como dijo el amigo Nando que anda por aquí, crisis aparte, vivimos mejor que esos reyes de antaño que pasaban un frío de muerte en los lóbregos palacios y se limpiaban el culo con un trapo.
    Un saludo.

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  18. Rosario: eso es. Las anécdotas son lo que mejor se recuerda siempre.
    Un saludo.

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  19. Francisco Espada: impresentables, en efecto; pero era lo que había, ajo y agua.
    Un saludo.

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  20. Eduardo: ya me has dejado preocupado. No me digas que vas a dormir de día con las cortinas echadas. Por ahí se empieza...
    Un saludo.

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  21. Nando: me temo que no se lavaban ni el trasero ni el potorro ni nada por el estilo. El tufo tenía que ser de órdago. Y sobre los problemas mentales, todavía no había antidepresivos ni ansiolíticos ni psicólogos de esos, solo había curas que te confesaban y algún castrado que cantaba para aliviar la melancolía. Poca cosa.
    Un saludo.

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  22. Manuel: dices que podría ser Alzheimer lo de Felipe V y claro, con los pocos medios que había entonces, no sabrían qué hacer para aliviarle. En el fondo, muchos de estos monarcas eran unos infelices.
    Un saludo.

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  23. Curiosa y morbosa manía la de Carlos II.

    Saludos

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  24. Dissortat: le sirvió de poco, porque al parecer lo hacía como un sortilegio para curar su incapacidad de engendrar.
    Un saludo.

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  25. La caza y las aventuras sexuales, los dos grandes deportes de los borbones. Aunque luego las medallas las ganan en vela.

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  26. Lo de Felipe V en realidad era para volver locos a los demás. Interesante Cayetano. Un saludo.

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  27. Lo de Felipe V no parece una manía, sino un auténtica patología. Hay trastornos de los que no se libra nadie... Muy interesante, querido amigo.

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  28. Que duro es ser Rey, sobretodo si te sale la familia torcida...
    La historia tienes esos toques de misterio, grandeza y misereas y que hoy traes para disfrutar.

    Un abrazo.

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  29. Nonsei: "en vela" debían pasar las noches en algunos momentos cuando peligraba el trono.
    Un saludo.

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  30. DLT: me imagino la cara de póker de Isabel de Farnesio cuando su marido hacía desayunar a la gente a esas horas de la noche.
    Un saludo.

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  31. Isabel: doc Manuel dice que podría tratarse de Alzheimer.
    Un saludo.

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  32. Jose Senovilla: y qué sería de este pueblo si no pudiéramos contar miserias de nuestros políticos y reyes. Al menos nos queda ese consuelo.
    Un saludo.

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  33. Dices de los Borbones que tenían un voraz apetito sexual y que engendraban hijos por doquier, pero me parece que estas dos "virtudes" las heredaron de sus antepasados en el trono, porque sólo hay que rastrear las andanzas de Felipe IV para darse cuenta de ello. De locura estaban también sobrados, auqnue sólo se manifestaban en ciertos miembros de la prole real. De Isabel de Portugal (madre de Isabel la Católica), pasando por Juana la Loca, su nieta Juana de Austria (hija de Carlos I)y su hijo don Sebastián de Portugal, hasta don Carlos (hijo de Felipe II) y el príncipe Baltasar Carlos, entre otros, la locura parecía salpimentar las vidas de muchos de los Austrias, antes del nacimiento de Carlos II. Lo del episodio de éste en Escorial no tiene desperdicio.
    Saludos

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  34. Carmen: así era, en efecto. El campeón de hacer bastardos fue sin duda el Rey Planeta. Y la fama de los borbones, sin duda merecida, la rompió el primero de todos. Felipe V estaba como una regadera, pero era totalmente fiel. La promiscuidad vino a partir del felón.
    Un saludo.

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  35. Ríete tú de las manías del pueblo llano...je,je,je..magnifica entrada amigo.
    Besicos

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  36. Cabopá: no sé si poner anécdotas reales o reales anécdotas. La colocación del adjetivo hace que varíe el sentido de la expresión.
    Un saludo.

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  37. Ni reyes, ni pasado...lo curioso es cuando hoy en día, en los periódicos, nos sorprenden noticias como esta: http://www.eldiario24.com/nota/236475/mujer-colombiana-convive-un-mes-con-el-cadaver-de-su-esposo.html
    ¿Qué me dices? Je!Los seres humanos somo una fuente inagotable de acciones curiosas, el tema es saber encontrarlas, contarlas y compilarlas como lo haces tú, en este magnífico espacio! Abrazooo Cayetano.

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  38. Patzy: esa mujer debía de estar como una regadera. Ni se daba cuenta del tufo del difunto. En fin, como muestra sirve un botón.
    Un saludo.

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