domingo, 14 de septiembre de 2014

Arcadia o Banania

Bandera imaginaria


¿Es conveniente en épocas de crisis plantearse cambios en la forma de estado o en el orden territorial?

¿Hemos aprendido algo de nuestra historia anterior?

Estos tiempos que corren no son los más indicados para cambiar las reglas del juego. 
No es esta la ocasión más sensata para plantearse hacer modificaciones que pongan todo patas arriba ni en la forma de estado ni en el orden territorial, con esos dirigentes, nacionalistas o no, que intentan tapar sus inmundicias envolviéndose en la bandera del oportunismo.
No se va a conseguir mayor estabilidad en el país ni en sus comunidades o regiones, antes al contrario. 
En plena crisis económica, con un desempleo bestial, con un recorte salvaje en las prestaciones sanitarias y educativas, con un descontento enorme por los casos de corrupción y por el fraude fiscal, con el descrédito de muchas de nuestras instituciones, con un bipartidismo autista puesto en tela de juicio, lo que menos conviene en estos momentos es fomentar nuevos focos de malestar, incertidumbre, preocupación y enfrentamiento. 
Lo que hacía falta para que muchos falsos patriotas de pacotilla que se han puesto las botas durante la crisis se coloquen ahora la medallita de defensores a ultranza de España, de Cataluña o de lo que se quiera. No hay que darles ese gusto. 
Algunos inútiles y corruptos que ocupan cargos públicos están deseando que el nacionalismo de aquí o de allá se agudice para arroparse con un escudo en forma de bandera y presumir de patriotas.

Creo además que hay otras  prioridades en este instante. 

Hablo de vivienda, de empleo, de transparencia en la gestión, de bancos que no dan créditos después de ser rescatados con dinero de todos. 
Hablo de solidaridad con los que lo están pasando mal, de justicia verdadera, de decencia política y de honestidad.  

Saquemos alguna enseñanza de nuestra historia pasada. No cometamos los mismos errores. Arreglemos primero la casa por dentro, cada uno su habitación, serenamente, que hay mucho que arreglar.  Y luego ya nos ocuparemos de lo demás, incluso de pintar  la fachada con otros colores.
Arcadia o Banania, qué mas da.
Más decencia y menos banderas.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Estar grogui


"Quince hombres en el cofre del muerto.
¡Yo, jojó, y una botella de ron!
El aguardiente y el diablo hicieron el resto.
¡Yo, jojó, y una botella de ron!"


El capitán pirata era un “hombre de empresa”, un "ejecutivo" de los mares, un ser carismático, un experto en “manejo de equipos”, un “gestor de recursos”, un manitas en el arte de motivar a sus… “empleados”.
Por eso tenía que tener sumo cuidado con lo que prohibía y con lo que toleraba.

No se podía permitir el lujo de tener un motín cada dos por tres, ni tampoco el de contar con una tripulación de borrachos impenitentes e inoperantes las veinticuatro horas del día, incapaces de repeler en condiciones un ataque de otros navíos. Había que tener un ten con ten, un equilibrio.

De ahí lo de dosificar el ron.
Cuando este escaseaba o cuando las circunstancias lo exigían, porque había que tener la tripulación a punto, lista para un combate inminente, era cuando ordenaba preparar el "Grog".

Preparación:

Una parte de ron, tres de agua caliente, limón exprimido, azúcar y canela en rama.

Limitar las raciones diarias dependiendo de las circunstancias era el objetivo. Muchos capitanes piratas se acogieron a la receta.

Luego esa fórmula la popularizó posteriormente el almirante inglés Edward Vernon (1684-1757), a quien sus conocidos le apodaban “Old Grog”, por su chaqueta "grogram", confeccionada con seda y lana. Y de ahí le viene el nombre al brebaje, de la chaqueta de Vernon.

Aunque rebajar en grados el ron no era cosa nueva, a partir de este almirante, a todo el que cayera bajo los efectos del Grog, ya podían decir de él que estaba “grogui”.


lunes, 1 de septiembre de 2014

Un día triste


1 de septiembre de 1870: una fecha maravillosa para unos y fatídica para otros. La Guerra Franco Prusiana ha terminado. Los germanos, antes fragmentados territorialmente, van a ver consolidado su viejo sueño: el surgimiento de Alemania. Para Bismarck, el Canciller de Hierro, y para su Kaiser Guillermo I, es un gran día.
Para Napoleón III, emperador de Francia, es un día amargo. Es el día de la derrota, de la rendición ante los prusianos en la batalla de Sedán. Ello supone la pérdida de Alsacia y Lorena por parte francesa y el quedar apartada como potencia continental. Es el fin también del Segundo Imperio francés. Y el relevo de Francia por una nueva potencia continental.
A partir de ahora toda la historia europea se escribirá con una nueva protagonista: Alemania. 

También es un día triste para la historia posterior. En 1939, ese mismo día, la Alemania Nazi invade Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial.

Más tristezas: se acaban las vacaciones para muchos. Vuelta a la rutina, a los quehaceres diarios, a preparar la vuelta al cole. Los que tienen la suerte de tener un empleo, vuelta al trabajo. Los que no...a seguir buscándolo.

Y no hay tres sin cuatro: el aumento del protagonismo de las redes sociales, en particular de Facebook y de Twitter, ha ido relegando a un segundo plano en los últimos tiempos a buena parte de la actividad bloguera. Muchos amigos han colgado el cartel de cerrado, otros han dejado en suspenso su página hasta nuevo aviso y los más nos hemos mantenido activos a pesar del oleaje. 

No sé qué haremos mañana, pero de momento este blog no va a cerrar. Al menos hoy no.

lunes, 30 de junio de 2014

Pausa veraniega



Este blog se toma un descanso.
Nos volveremos a encontrar a la vuelta del verano.
Un saludo para todos.