jueves, 25 de febrero de 2010

Judíos y conversos

La expulsión de los judíos.
Por cortesía de Wikipedia


Alguien me dijo una vez: ¿Te has fijado que donde más celebraciones religiosas hay, procesiones afamadas incluidas, es donde proliferó en su día un grupo importante de conversos judíos o moriscos? ¿Sería para despistar a los del Santo Oficio con una conducta libre de sospecha?
Porque nadie dudará de la fama de los eventos festivo- religiosos de Sevilla, Córdoba, Granada. Toledo, Valencia, Murcia, Zaragoza, Plasencia, Tortosa, Hervás… ni tampoco de sus preciosas juderías.
Los cristianos nuevos tenían que esforzarse para parecer devotos ante los ojos de los cristianos viejos y no ser calificados de “marranos”, o sea de fingir ser cristianos y seguir en la clandestinidad practicando su antigua fe.
Nadie estaba libre de sospecha y la Inquisición estaba alerta ante cualquier denuncia de herejía presentada por cualquier vecino.
Desde el edicto promulgado en 1492 por los Reyes Católicos, siendo Torquemada Inquisidor General, donde se expulsaba de tierras españolas a los no conversos, se creó un ambiente de intransigencia y vigilancia, donde cualquiera podía ser denunciado y procesado y hasta condenado si se demostraba su delito de herejía. Vienen a cuento aquí las divagaciones literarias de Quevedo donde arremete en afamados versos contra Góngora al que acusa solapadamente de falso converso:
Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas
, Gongorilla,
(…)
apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
(…)
¿Por qué censuras tú la lengua griega siendo sólo rabí de la judía, cosa que tu nariz aun no lo niega?
(…)
Para ser admitido en muchos trabajos era necesario acreditar la “limpieza de sangre”, es decir demostrar ser cristiano por los cuatro costados, para ello había que presentar siete partidas de bautismo (la propia, las de padres y abuelos). Eso se mantuvo durante mucho tiempo. Todavía a principios del siglo XIX, Fernando VII estableció que ningún caballero de orden militar se podía casar sin demostrar la “pureza de sangre” de la novia. (Códigos Españoles Tomo X. Pagina 225. Citado en Wikipedia )
(Sobre el tema de los judíos en España también se puede consultar alguna entrada de algún blog amigo, como por ejemplo el de Kassiopea)
Y qué decir de las listas de apellidos que elaboraba la inquisición a partir de sus penitenciados y de los censos de las juderías. Apellidarte en ciertas épocas “Cáceres”, "Cabrera", "Pérez", "Amorós", "Mateos" o “Bermejo” - o "Franco" o "Fraga", ojo al parche- era ponerte en el punto de mira del xenófobo de turno.
¿Tienes sangre judía?

miércoles, 24 de febrero de 2010

Descubre el monumento 7

¿Qué es?
¿Dónde está?


Por cortesía de wikipedia.


A estas alturas creo que ya llegó el momento de presentaros esta maravilla del arte clásico.
¿Os suena?

sábado, 20 de febrero de 2010

La noche de los cristales rotos

Algunos lo ven divertido.
Fuente de las imágenes: Wikipedia


Noche del 9 al 10 de noviembre de 1938.
En muchas ciudades alemanas miles de establecimientos, sinagogas, cementerios y domicilios judíos fueron asaltados, saqueados y destrozados. Aunque el gobierno alemán quiso presentar los hechos como una revuelta espontánea ciudadana, lo cierto es que contaba con el consentimiento y apoyo de las autoridades y de las SS. Este hecho, que sembró las calles de terror y miedo, fue el inicio del holocausto judío. Mucha gente fue golpeada. Hubo asesinatos. Los nazis culparon a los judíos de haber provocado indirectamente con su actitud el asalto.
En la wikipedia leemos: Más de 30.000 judíos fueron detenidos e internados en campos de concentración; unos cuantos incluso fueron golpeados hasta la muerte. El número de judíos alemanes asesinados es incierto, con estimaciones de entre 36 a 200 aproximadamente durante más de dos días de levantamientos. El número de muertos más probable es de 91. Esta violencia indiscriminada explica que algunos alemanes que no eran judíos fueran asesinados simplemente porque alguien pensó que «parecían judíos».
En Austria también fueron asaltadas las sinagogas y los hogares judíos. La población también fue humillada y golpeada, sometida a toda clase de vejaciones.





miércoles, 17 de febrero de 2010

La noche de los cuchillos largos

Ernst Röhm
Imagen de wikipedia


Lucha por el poder: una vieja historia

Verano de 1934. Al año siguiente de ganar las elecciones, Hitler intentó aglutinar y centralizar en torno a él todo el movimiento nacionalsocialista, sin fisuras que obstaculizaran dicha unidad. Su objetivo era el poder absoluto, el control total del Estado. Los miembros de las SA (Secciones de Asalto), por su actitud chulesca y camorrista y sus actuaciones espontáneas y "de por libre" amenazaban dicho objetivo, además era un secreto a voces que las SA pretendían absorber y controlar al ejército alemán.
Eran muchos entre las filas nazis quienes, desconfiados y recelosos, despreciaban los métodos y la ambición de Ernst Röhm, líder de las SA. También se comentaban y criticaban sus posibles inclinaciones homosexuales.
En este estado de cosas, la noche del 30 de junio al 1 de julio, tiene lugar una "purga", al estilo estalinista, una depuración a las bravas: cerca de un centenar de miembros de la citada organización fueron ejecutados sin miramientos.
Se trataba de "La noche de los cuchillos largos", también conocida como la "Operación colibrí". Una actuación contundente y decisiva que contaba con la colaboración de Himmler y de Goering. Los autores eran efectivamente miembros de las SS (Secciones de Seguridad), cuerpo de élite, y de la Gestapo, la policía política del régimen.
La unidad nazi en torno a Hitler y a las SS quedaba así consolidada definitivamente.