lunes, 15 de enero de 2018

Formas de tratamiento




Las formas son importantes. De eso no tengo la menor duda; pero no siempre coinciden con un mayor nivel de educación y respeto hacia los demás.

A lo largo de la historia las formas de tratamiento han evolucionado, también cambian mucho de cultura a cultura, de continente a continente.
A veces las distintas formas de tratarse no van más allá de una mera cuestión gramatical más que de una forma de respeto. Emplear “vos” o “ustedes” en vez del “tú” o "vosotros", como ocurre en la América de habla hispana. Era frecuente entre los romanos antiguos tratar a todos de tú, incluso los soldados a sus generales. Aquí hemos sido más de “usía”, “vuecencia” para referirnos a los altos cargos militares.

Decía Schiller, el poeta alemán, que demasiada cortesía no seduce, sino que empalaga.

Hablar de usted a personas mayores o a gente que no conoces es un síntoma de educación y respeto. No me agrada ver a chavales tuteando a personas de cierta edad que se encuentran por la calle y que ni conocen; sin embargo, gentes hay que se hablan de usted mientras se dan de puñaladas traperas; por el contrario, los hay que te tratan de tú pero con un tono que revela buena educación.
Las formas puede que sean importantes, pero no son lo único importante. Habrá que ver el contenido, el tono y el lenguaje no verbal con el que se acompañan.

En mis tiempos como profesor de adultos tuve alumnos de todas clases, incluso jóvenes raperos, muy desafiantes y contestatarios en el gesto en un primer momento, que me trataban de tú en la clase y a los que yo consideraba, oía y respetaba y me llegaron a demostrar con el tiempo que eran de lo mejorcito: no hablaban de mí a mis espaldas, me respetaban cuando daba mi opinión y hasta estudiaban y aprobaban. Hay chicos que lo que no toleran es la arbitrariedad, la injusticia, la imposición sin razones… pero que te los metes en el bolsillo si eres capaz de escucharles y comprenderles.

—Profe— me dijo uno en el cambio de clase—. Un coche ha dado marcha atrás y te ha dado en el parachoques un golpe. He cogido la matrícula porque el tío listo ni se ha bajado a ver si te había hecho algo. Menudo capullo.

Recuerdo a aquel vecino de la infancia que hablaba de usted a su madre, una costumbre poco usual ya para los de mi generación, quienes solíamos tratar de tú a nuestros progenitores.

Una vez, oí al joven aquel que decía a la autora de sus días:

—Madre, váyase usted a la mierda.

26 comentarios:

  1. Sabes Cayetano que no podría estar mas de acuerdo. Hay rebeldes muy legales, lo cual podría parecer una contradicción, pero que a mi modo de entender las cosas implica una verdadera riqueza personal que no pertenece a la sociedad de consumo y por ende podría confundir a los chavalotes que mencionas.

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    1. Cierto. Rebeldes muy legales. Buena definición.
      Saludos, Emejota.

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  2. Ya ves. Yo pienso que el hecho de tener una "profesión", no te da educación (que te la dan en casa). Siemore trato a los pacientes de Ud y solo cuando ya hay confianza, lo cambio al tu. Incluso a los chavalitos jóvenes que pasan por la consulta o por urgencias. El trato educado, demuestra que lo inviertieron contigo en casa.

    Váyase Ud a la m... la trató con respeto...bueno podemos debatir...

    Saludos Cayetano

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    1. El tono empleado es muy importante.
      Saludos, Manuel.

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  3. Con EMEJOTA. Ya está todo dicho.
    Salut

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  4. Todo se reduce a un asunto de respeto, como también mencionas en el post, respeto recíproco. Los chavales del tipo que mencionas (y otros mas divertidos aun) es de las pocas cosas que valoran: justicia y respeto.

    En mi profesión decimos que cuando al soldado le tratan de usted (o le dan de beber, que también rima), o lo han jodido o lo van a joder. Pues eso.

    Un saludo, Cayetano

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    1. Claro. Son situaciones en las que el tratamiento de usted no es de respeto, sino de marcar distancias.
      Un saludo, Carlos.

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  5. En consulta hay mucha gente joven que te tutea pero en la que adviertes un profundo respeto creando un ambiente de complicidad muy favorecedor para el trabajo de un médico. Por el contrario hay gente que siempre te habla de usted con ese tono de querer establecer distancias dándote a entender que a la mínima puede montarte una bronca.
    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Cayetano.
    Un abrazo

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    1. Cierto. El alumno peor que tuve en toda mi vida profesional te hablaba de usted y, si podía, te la jugaba.
      Un abrazo, Ambar.

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  6. Leyendo a Henning Mankell me enteré de que en Suecia, país de origen de escritor fallecido, se trataban de tú porque no tienen costumbre por esos lares de tratar de usted. Aquí el tuteo se va imponiendo poco a poco, aunque conozco a hijos que tratad de usted a sus padres. Estos casos son los menos, claro, y se refieren a hijos de más de cincuenta años. El respeto, en todo caso, se demuestra de otras formas...
    Un saludo

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    1. Así es, Carmen. El respeto es una cosa, el tratamiento otra.
      Un saludo.

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  7. Vaya, para mandar a la mierda a una madre no hacían falta esas alforjas... Estoy contigo, el trato al adulto por educación ha de ser el de usted, pero observo que ocurre al contrario. El adulto suele ser más educado que el joven. Cuestión de padres holgazanes, pérdida de autoridad (profesores incluidos) y planes de estudios alocados...
    Mal vamos. Un saludo, Cayetano!

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    1. Por ahí van los tiros. La mala educación es lo que predomina.
      Un saludo, Félix.

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  8. El tratamiento distingue los diferentes matices de las relaciones entre las personas. Creo que esta diferenciación enriquece, es una forma de cultura, sin embargo no estoy del todo seguro, ya que a veces la distinción en el tratamiento esconde un cierto tipo de hipocresía. Por otra parte hay que decir que algunas formas de hipocresía son positivas, pues evitan que tomemos una quijada de burro para agredir al vecino que nos resulta antipático.
    Yo soy de los que hablaba de usted a mis padres y a casi toda mi familia, además el trato con los abuelos era extremadamente formal, con ciertas maneras que ahora sería prolijo enumerar. Siempre me había resultado molesto que algún desconocido me tuteara, me he ido acostumbrtando y ahora lo voy aceptando.
    Saludos
    Francesc Cornadó

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    1. Cada época tiene sus modas o costumbres. Mis padres hablaban a los suyos de usted. Luego eso se fue perdiendo, pero el respeto -y a veces el temor- se mantenía.
      Un abrazo, Francesc.

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  9. Como amante del usted, ese ha sido siempre mi primera forma de trato con un desconocido. Eso no quita que los tres puntos de contacto, el tono, el lenguaje y las maneras, sean definitivos para la armonia.

    Como bien dices, de qué sirve hablar de usted a los padres si es para maltratarlos. Saludos, Cayetano.

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    1. Hay gente muy educada en las formas y nada en el fondo. Lo importante es la coherencia. Y el respeto.
      Saludos, Ana Mª.

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  10. Como bien dices, Cayetano, hay que ser educado en contenido y forma. ¡De nada vale una forma bonita si es para mandarte a la mierda, aunque reconozcamos que tiene estilo! jajajaja

    Besos
    PD- Me encantan estas anécdotas de tus tiempo laborales.

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    1. Curiosamente la gente peor educada que he tratado en mi vida no ha sido precisamente la que me hablaba de tú.
      Un abrazo, Myriam.

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  11. Mis padres me enseñaron a tratar a lo mayores y desconocidos de usted, a ellos siempre les hable de tu pero con el máximo respeto, aún hoy que han pasado muchos años sigo haciendo lo mismo. Una entrada muy buena Cayetano.

    Un abrazo de Espíritu sin Nombre.

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    1. Así es, Conchi. El respeto es una cosa y el tratamiento otra.
      Un abrazo.

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  12. No por tratarte de tu o de usted se es mejor o peor persona, lo importante es la educación y la forma en como te diriges a la persona en cuestión. Los buenos modales no están reñidos con el siglo XXI.
    Una abrazo Cayetano
    Puri

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    1. En efecto, Puri. Los buenos modales no deberían estar reñidos con el siglo XXI, aunque hoy impera mucho la mala educación y la falta de respeto.
      Un abrazo.

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  13. Cierto, Cayetano, no importa tanto las formas como el respeto.
    Un saludo.

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    1. Ahí está la clave. Muchos se quedan tan solo en la fachada, en las formas aparentes. El fondo es lo que importa.
      Un saludo.

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