jueves, 16 de julio de 2009

El invento del papel higiénico


Imagen: Angelik95




¡LECTURA REFRESCANTE DE VERANO!

Hasta llegar al moderno rollo de papel, suave al tacto y a veces ligeramente perfumado, la humanidad ha tenido que experimentar con multitud de utensilios y artilugios para su limpieza diaria: trapos, papeles de periódico, hojas de lechuga, mazorcas de maíz, ramas, hojas de árbol, conchas marinas, cortezas de coco...

En los baños públicos de la antigua Roma la gente se limpiaba y refrescaba con una esponja atada a un palo y metida en un balde o cubo de agua salada.

Entre las gentes del campo que no tenían otra cosa a mano las piedras también eran de uso frecuente en cualquier época y lugar.

La gente más fina, como por ejemplo la aristocracia europea, usaba paños de algodón humedecidos en agua de rosas como instrumentos de limpieza tras hacer sus necesidades.

A finales de la Edad Media, no en la época de la Ilustración como parece insinuar La Trinca en su célebre canción, aparece en Francia el bidé, donde el chorro refrescante de agua, dirigido convenientemente, reemplazaba a otros artilugios.

También en zonas rurales y más recientemente se encontraba de gran utilidad hacer uso de libros y revistas de toda clase. Cuando los periódicos se volvieron cosa común en la sala de la casa, a principios del siglo XVIII, pronto se hizo del baño su "segundo hogar".

A mediados del siglo XIX el empresario neoyorquino Joseph Gayetti sacó su "papel terapéutico", hojas humedecidas especiales para el baño. Tuvo poco éxito: el invento era algo caro para la época.

Unos años más tarde, los hermanos Scott generalizaron y popularizaron el papel higiénico ya en rollos. Aunque les daba vergüenza que asociasen su apellido al invento y por eso no aparecía escrito en el paquete.

A partir de entonces y ya en el siglo XX se extendíó el uso del papel en rollo, primero en los EEUU y después por otros países.

No obstante, no todas las culturas del mundo comparten la costumbre del papel higiénico. En muchos países árabes la consideran sucia y poco apropiada, prefiriendo la mano izquierda para tal menester, enjuagándola después. De ahí la costumbre de comer con la derecha o de saludar con la misma mano.

En la España profunda de hace décadas y en muchos pueblos de la geografía española era costumbre ver un gancho o un alambre con hojas de papel de periódico preparadas para su última misión en la Tierra.


Ningún periodista, ni publicación alguna, debe sentirse ofendido porque las noticias que escribió, luego de ser leídas, van a parar a tal fin, porque, si bien es cierto que hay libertad de prensa para que cada cual comente lo que le venga en gana, no es menos cierto que también existe libertad para que el lector haga el uso que crea conveniente con lo que acaba de leer.

A veces el mejor final para cierta prensa escrita, amarilla o sensacionalista, es ser utilizada para ese menester. Mejor no reciclar lo que ya es detritus final.


11 comentarios:

Juan dijo...

Tu conclusión final sobre la prensa amarilla, libelos y dmás basurilla, etc, etc, es magistral. Muy bueno.
Saludos Cayetano y sigue disfrutando de tus vacaciones veratas.

Cayetano dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Eladio dijo...

Muy chula la entrada. Con tu permiso pondré un enlace en mi blog, a ver si mis alumnos les da por la lectura.

Saludos.

Miguelo 87 dijo...

En una ocasión me mandaron un email con reflexiones sobre los actuales papeles higiénicos, es muy graciosa.

Buen artículo. =)

vangelisa dijo...

muy buena entrada, instructiva y divertida.
un saludo

Jorge Bedregal La Vera dijo...

Cayetano, te cuento que en la URSS habia permanente escasez de el papel higiénico, lo que me hizo entender su importancia. Una vez encontre en un edificio de la universidad (a casi dos horas de mi casa en metro), venta de papel higiénico. Compre 50 rollos pensando en un año de carestias. Pero tambien faltaban las bolsas de plastico. Anudaron los rollos pasando un cordel por el tubo creando un collar gigantesco. Azorado sali a la calle envuelto en rollos de papel higienico y la gente me miraba, pero no para burlarse, como crei en algun momento, sino preguntandose donde habia comprado esos rollos para correr y hacer lo mismo.

Cayetano dijo...

Eladio, bienvenido a mi blog.
Un saludo.

Cayetano dijo...

Jorge, 50 rollos deben dar para mucho. Vaya soponcio que te llevaste con la gente mirándote.
Gracias por el comentario. Un saludo.

Cayetano dijo...

Decía mi abuelo que hablar de cacas, pis y otras guarrerías siempre da risa. ¿Por qué será? Un saludo, Vangelisa.

Cayetano dijo...

Miguelo, un saludo. Gracias por el comentario.

Cayetano dijo...

Gracias por tu comentario, Juan.
No creo que la prensa amarilla se dé por aludida.
Un saludo.