viernes, 28 de enero de 2011

La escuela y Pancho Villa


Imagen de Wikipedia

"No estoy de acuerdo con los sueldos que ganan los profesores que atienden la escuela. El día que un maestro gane más que un general, entonces se salvará México."

Pancho Villa


Está de moda hoy hablar de retribuciones, de eliminar el subsidio a los que nada tienen, de recortar a unos su salario, a los de siempre, de mantener a otros sus privilegios, a los de toda la vida, como a esos "presidentes vitalicios" que, aunque cobren cifras millonarias por su trabajo en empresas privadas, llámense ENDESA o GAS NATURAL, se siguen embolsando dinero público sacado de los impuestos de todos los españoles, concretamente 80.000€ anuales cada uno. ¿Es justo?

lunes, 24 de enero de 2011

La guerra del coltán


Tradicionalmente eran los diamantes los que estaban detrás de todos los conflictos que tenían lugar a nivel local en África: Sierra Leona, República Centroafricana, Liberia, el Congo...
Hoy tienen un nuevo competidor: el coltán, también llamado "el oro gris".
La República Democrática del Congo (antiguo Congo belga), con un 80 % de las reservas mundiales, es la principal productora del coltán, un mineral mezcla en realidad de dos: columbita y tantalita, formidables conductores, resistentes a la corrosión, capaces de soportar elevadas temperaturas, esenciales para la fabricación de teléfonos móviles, videoconsolas, ordenadores, televisores de plasma, GPS, MP3, también fabricación de armas sofisticadas, navegación aeroespacial, etc., en definitiva, algo fundamental para mantener el elevado consumo de estos artilugios en los países más desarrollados.



El coltán ha servido para financiar los conflictos entre bandos rivales. Conseguir el control de las minas para poder vender el mineral a las multinacionales y así obtener recursos para seguir combatiendo a los enemigos, ha sido un objetivo a conseguir en los últimos años. Otro punto de vista sobre esta guerra sostiene que son precisamente las grandes empresas que comercian con el coltán las más interesadas en mantener el actual estado de cosas para asegurarse el abastecimiento a bajo coste. Al parecer hay compañías de transporte aéreo, como la belga Sabena, que se llevan el mineral en sus aviones y regresan éstos con cargamentos de armas. El conflicto ha contagiado al resto de países de la región, en especial a Ruanda, a Uganda y a Burundi, y se ha cobrado desde 1998 la friolera de cinco millones de vidas, multitud de desplazados, proliferación de epidemias, etc. convirtiendo la guerra en el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial.
En las minas del coltán trabajan niños de diez y doce años, trabajadores en condiciones de semiesclavitud y presos a los que se les promete una reducción de la pena, con unas condiciones laborales y de seguridad en el trabajo infrahumanas.

Niños extrayendo coltán

Además del desastre humano que plantea la extracción del coltán también hay que considerar los daños ecológicos y la destrucción de ecosistemas, pues muchos yacimientos coinciden con el hábitat de gorilas y elefantes, dos especies en peligro de extinción.

¿Qué responsabilidad en el tema tienen los países más ricos del mundo y sus potenciales consumidores, si tenemos en cuenta que las grandes empresas que usan el coltán como materia prima para su floreciente industria, SONY, ERICSON, ALCATEL, SIEMENS, NOKIA, MOTOROLA, DELL, IBM, etc. pertenecen precisamente a países desarrollados?

Hablan de esto entre otros:

jueves, 20 de enero de 2011

Trincheras: un infierno en la Tierra

Soldados alemanes


Las trincheras eran lo más parecido al infierno durante la Primera Guerra Mundial.

Durante un par de años, en pleno conflicto, la guerra de trincheras fue una auténtica pesadilla para millones de soldados. La primera fase, la llamada “guerra de movimientos”, se estancó en 1915 y dio paso a esta nueva modalidad llamada “de posiciones”. Se trataba de una táctica defensiva para asegurar las posiciones conseguidas. También era una guerra de desgaste que por su elevado número de bajas minaba la moral de los soldados. Las trincheras se convirtieron así en una trampa donde se mezclaban el barro, los cadáveres, las ratas y los piojos. Las trincheras eran lugar de combate, letrina, dormitorio, comedor y, para muchos, sepultura. El frío, el miedo, la enfermedad, el hambre y la muerte pasaron a ser los auténticos protagonistas de la guerra.

Soldados franceses lanzando granadas


Soldados británicos


El infierno de Yprés


La desesperación y la muerte

Con la entrada de los EEUU en la contienda, en 1917 se volvió a la guerra de movimientos. La victoria de los aliados estaba cerca.



sábado, 15 de enero de 2011

Delirios de grandeza


Palacio de Mussolini (proyecto)

Sí, delirios de grandeza.
Algo propio de dictadores y autócratas, acostumbrados a la obediencia sin rechistar y a ser considerados en su entorno como dioses. Caudillos por la gracia de Dios o del destino, padres salvadores de la patria o de la revolución, que llenan calles y plazas de estatuas propagandísticas de su ego y acometen obras faraónicas, expresión de su grandeza como el Valle de los Caídos o el rascacielos que proyectaba Mussolini, o también el “Palacio de los Soviets” de Stalin, un proyecto aprobado en 1934 que no llegó a hacerse porque la Segunda Guerra impuso otras prioridades, o la megaciudad que pretendía construir Hitler, proyecto encomendado a Albert Speer, más conocido como “arquitecto del tercer Reich”, designado por el führer para llevar a cabo la construcción de Germania, la que iba a ser la capital del mundo.

Germania: la capital de Europa (proyecto)

Ese mismo delirio que les lleva a celebraciones multitudinarias para darse un baño de masas o a rebuscar en la historia nombres altisonantes que poner a sus vástagos como hizo Pinochet -“Augusto” Pinochet- con su hijo "Marco Antonio".
O el ansia por emparentar con la realeza, como las maniobras de doña Carmen para que su nieta, al casarse con Alfonso de Borbón Dampierre, aspirara a entroncar su familia con la realeza española.
Los delirios de grandeza, propios de personajes como Mussolini, Adolf Hitler, Stalin, Pinochet o Franco, forman parte de un trastorno psicológico que en ocasiones esconde un complejo de inferioridad. Expertos grafólogos, como Germán Belda García- Fresca, vicepresidente de la Asociación Española de Grafología, han sacado conclusiones sobre sus letras, al comprobar que se dan rasgos comunes en estos “hombrecillos con fuertes complejos de inferioridad que buscan desesperadamente demostrar una grandeza de la que carecen”. Todo ello se remonta a la infancia, con importantes carencias (amor excesivo por la madre, rabia contra el padre, algo común en Hitler y Franco, por ejemplo) y complejos: Franco era bajito y de voz atiplada y continuamente tenía que hacer cosas para demostrar su hombría. Comenta entre otras curiosidades este autor que todos ellos escriben la “F” invertida, mirando hacia la izquierda, hacia el pasado (la “F” de fascismo, curiosamente). Sus caligrafías denotan avidez, tendencia al acaparamiento, autoafirmación, arrogancia, egocentrismo…

Palacio de Stalin (proyecto)

Delirios de grandeza que les hace sentirse imbuidos de autoridad para “investir” y otorgar cargos y títulos como los viejos monarcas absolutos, como hizo Franco quien, merced a la ley de 4 de mayo de 1948, asumió la potestad de poder conceder títulos nobiliarios, algo que había abolido la II República. Un total de 39 títulos concedidos a sus amigos de la “cruzada” contra los “rojos”. De esta forma los nietos de los que colaboraron con el golpe militar y con la dictadura reclaman esos títulos como un derecho hereditario, exigiendo que en plena democracia se les siga renovando, lo que levanta las lógicas protestas de diversas entidades que exigen la supresión de los títulos concedidos por Franco a todos aquellos “que participaron y colaboraron en el sostenimiento de la dictadura”.
La inmensa mayoría de los nombramientos que hizo el “Caudillo” son mirados con desprecio por parte de la aristocracia española quien considera en primer lugar que deben ser otorgados por un rey, opinando por otra parte que una guerra civil seguida de una dictadura no es el escenario adecuado para recompensar a nadie con un nombramiento de ese tipo.
El dictador no tuvo escrúpulo alguno en nombrar duques, condes o marqueses a militares sublevados, renombrados falangistas y empresarios colaboradores o afines al régimen.
Entre otros, Franco otorgó los siguientes títulos:
- Al general Mola, golpista como él, le concedió el título de Duque de Mola.
- Al general Queipo de Llano, autor de importantes estragos en Sevilla, el título de Marqués de Queipo de Llano.
- Al general Yagüe, más conocido como el carnicero de Badajoz, tristemente famoso por la matanza de miles de civiles, el título de marqués de San Leonardo de Yagüe.
- Al falangista Onésimo Redondo, el de Conde de Labajos.
- A Pilar Primo de Rivera, delegada nacional de la Sección Femenina, el Condado del Castillo de la Mota.
- A Pedro Barrié de la Maza, fundador de una compañía eléctrica, el de Conde de FENOSA, o sea: “Conde de las Fuerzas eléctricas del Noroeste”. Si no fuera ridículo, hasta tendría su gracia.
¿Se imaginan otros títulos nobiliarios parecidos como el Marqués de ENSIDESA, el Duque de Azucarera Española o el Conde de Renfe? Suena, cuanto menos, cómico.
Para Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), resulta incomprensible que en plena “democracia todavía tengan honores los que se levantaron contra un Gobierno legítimo. Es como si a Tejero le nombraran conde del 23-F".
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Obras y sitios de interés que hablan de todo esto:
- La vida secreta de Franco. David Zurdo y Ángel Gutiérrez, EDAF SA. Madrid 2005.
- Franco, caudillo de España. Paul Preston, Grijalbo Mondadori. Barcelona 1993.