lunes, 5 de marzo de 2018

El método


 ¿Qué es la inspiración? ¿Algo que llueve del cielo? ¿Un regalo de las musas?
Dejar la ventana abierta, los ojos como platos y la boca de par en par, esperando la dádiva celeste que, como Zeus a Dánae, te fecunde la mente de ideas, no sirve de nada.
Sentarte en la mesa de trabajo todos los días varias horas ya es un buen principio. Hay que tener disciplina y ganas. Y tiempo.
Escribir es una necesidad, pero también un hábito.
En mi caso, la culpa la tuvo Kafka, ese inicio contundente de La Metamorfosis. Y también muchos otros: Cervantes, Sábato, Benedetti, García Márquez…
Cuando era más joven jugaba con un amigo a memorizar inicios de obras para ver si el otro era capaz de adivinarla:

Bastará decir que soy Juan Pablo Castel, el pintor que mató a María Iribarne.
Inicio de "El túnel", de Ernesto Sábato.

Un inicio redondo da pie a toda una historia que viene detrás. Tal vez, la historia está ahí aguardando, agazapada como una fiera, como la música dormida en el alma del arpa esperando la “mano de nieve” que toque sus cuerdas o El David de Miguel Ángel dentro del bloque de mármol… Sólo hay que quitar la piedra exacta que sobra, pero la obra ya está allí,  latente, esperando que alguien la saque a la luz.
Por eso, un método que me encanta y practico a menudo es idear un principio de algo que podría convertirse en un texto, sin saber todavía qué voy a contar. Y de ese principio vamos sacando poco a poco una historia que se va haciendo ella sola. A veces me da la sensación de que yo tan solo soy el escribiente, un medio del que se vale una narración para ir haciéndose.  Muchos relatos los he escrito siguiendo esa técnica. Tiene mucho que ver con la escritura automática de los surrealistas.

Por ejemplo, sin saber muy bien por qué, se me ocurrió escribir esto: 

—De todos los sitios en donde estuve, los mejores fueron los que más odié —. Lo soltó serio, lacónico, sin inmutarse, muy seguro de lo que decía, Diego, unos cuarenta años, pelo largo, barba de una semana, ojos negros y profundos... 

O esto otro: 

El barrio aquel al que llegué, ese triste día de invierno, no era precisamente el edén. Charcos e inmundicias poblaban buena parte de las calles. La lluvia no había logrado disolver la basura que se amontonaba en algunas zonas por la desidia de sus habitantes y la dejadez de los encargados de su recogida. 



Luego, como de la madeja va saliendo el hilo, voy tirando y va asomando poco a poco una historia detrás. 
Este método me ha venido muy bien sobre todo si lo combino con una buena dosis de lectura diaria. Recomiendo siempre ir a los grandes, a los que han marcado un hito en la historia de la literatura: Kafka, Sartre, Woolf, Bukowski, Steinbeck, Joyce, Camus, Borges, Cortázar… La lectura de una buena obra siempre deja en el aire ideas, palabras -dichas o no-, sugerencias, lecturas ocultas que pueden dar pie a otras situaciones, a otras historias…

38 comentarios:

  1. Cada escritor tiene su método, y el tuyo me parece magnífico. Desmadejar un inicio que deja mucho abierto, sin intuir la trama que le procederá. Tienes buenos referentes, pero tu sello es único.
    Un saludo, Cayetano.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Otros parten de una sola palabra,la que generará luego todo el tinglado narrativo.
      Un saludo, Félix.

      Eliminar
  2. Ah! Y no conozco a ningún genio en cualquier ámbito que practicará el pecado de la vagancia. Así es imposible...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy cierto. Las musas se llevan muy mal con la vagancia.

      Eliminar
  3. El haber leído mucho es el campo donde caerán las semillas de todo lo que se escriba. Por eso decía Borges "que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leído", cuando en realidad, claro que estaba orgulloso de las suyas.

    Cayetano, ánimo y disciplina para cuando no tengas ganas de enfrentarte al folio en blanco. Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Carlos. No queda otra. Y ahora tengo tiempo.
      Un saludo.

      Eliminar
  4. No hay dudas de que la inspiración llega cuando estás trabajando. Al menos es únicamente cuando es provechosa. También es cierto que un buen comienzo es el pórtico a una gran aventura y facilita que de él se vayan desgajando hilos conductores para la composición.

    Un abrazo inspirado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una buena frase para empezar puede crear un clima motivador para el que escribe.
      Un abrazo, Paco.

      Eliminar
  5. Excelente tu método, Cayetano. Lo tomo, gracias
    y hasta a veces, ni siquiera con el principio, sólo con el título como me salió tu título de la momia :-)
    No puedo estar más de acuerdo contigo: La inspiración viene trabajando y leyendo a los grandes.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí me da buenos resultados. Y el secreto de la buena lectura está en releer mucho a los grandes.
      Un abrazo, Myriam.

      Eliminar
  6. Creo que viene leyendo...de ahí saca uno conclusiones...me parece.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En efecto. Para escribir hay que leer.
      Un abrazo, Miquel.

      Eliminar
  7. Es un buen método. Todo consiste en algo bastante sencillo: seleccionar los buenos textos, leer y releer, recordar, volver a leer, convivir, conocer, viajar, evitar la estrechez de miras, pensar, dudar y reflexionar, formarse un criterio flexible, mirar la realidad sin limitaciones, volver a pensar, ahora sin limitaciones, tener una pequeña idea, imaginar un argumento o una estética, pensar de nuevo, recordar, y casi nada más; luego cuando ya se tiene una idea clara, poner primero el sujeto, después el verbo y al final el predicado. Nada más, así de sencillo.
    La inspiración es un concepto romántico y la falta de inspiración es una excusa de bobo o de perezoso que no quiere seguir el método.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto. La inspiración son unas cuantas horas de trabajo frente a la mesa. Lo demás son cuentos.
      Un saludo, Francesc.

      Eliminar
  8. Cuando contemplamos una obra de arte o un paisaje hermoso el momento de la contemplación desaparece pero la sensación que nos produjo permanece en nuestra memoria. Pienso que lo mismo ocurre al leer la obra de uno de los grandes y también creo que el camino del trabajo y la disciplina en él son indispensables para obtener un resultado capaz de producirnos satisfacción.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto. Lo mismo pasa con el buen cine.
      Un abrazo, Ambar.

      Eliminar
  9. Completamente de acuerdo con Picasso. Si realmente existe, que te sorprenda trabajando.

    Por otra parte, creo que cada uno tiene su propio método para arrancar la atención del lector en los primeros párrafos de un relato. Hay quien insinúa, quien seduce, quién plantea una situación límite....

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada maestrillo tiene su librillo. Y sus trucos.
      Un abrazo, Rodericus.

      Eliminar
  10. Definitivamente contigo. Si trabajas te inspira. Yo solo escribo para mi blog y muchas veces, mientras trabajo...
    A veces, mientras estoy sentado, pensativo, viene una idea, pero que siempre ha nacido del trabajo...

    Saludos Cayetano

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Manuel. La inspiración es sentarse a trabajar. No hay otra. Salvo que te venga en un sueño.
      Un saludo.

      Eliminar
  11. A mí me ocurre exactamente lo contrario a ti, Cayetano. Tengo pavor al folio el blanco. Me siento delante de la pantalla y a veces no escribo una línea. El comienzo siempre debe ser impactante, que atrape al lector y es frecuente que se haga de rogar. En esta situación mi método consiste en empezar a escribir como sea, dejando el inicio para más adelante.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Antonio Gala también tenía pavor al folio en blanco. Utilizaba siempre como borrador papeles ya usados, como los que te manda el banco,. Tu método es el más usual. A mí también me da buenos resultados en algunos temas, si ya anda rondando por mi cabeza. Lo malo es cuando no tienes un tema concreto. O crees no tenerlo, pero anda escondiéndose por los recovecos de la mente porque es tímido y le cuesta salir.
      Un saludo, Carmen.

      Eliminar
  12. Aunque tiene poco que ver, me has traído a la memoria el "Si una noche de invierno un viajero" de Calvino y su colección de inicios de novelas. Y en cuanto a la necesidad de disciplina, el "Mientras escribo" de Stephen King; que puede gustar más o menos como escritor pero que del "oficio de escribir" sabe como pocos.
    Abrazos, Cayetano

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy respetable el señor King, solo que tiene su público peculiar, como todos.
      Un abrazo, Xibelius.

      Eliminar
  13. “Ves alguien caminando por una acera que pisa una hoja mojada, resbala y cae.” Si verbalizas la idea, 14 palabras y ya está transmitida. Cuánta diferencia va, de contar en forma oral una historia, a escribirla.

    Ahora, prueba a darle forma en la pantalla o sobre una cuartilla. Vístela.
    Podrá parecer el mismo oficio, pero no. Ni mucho menos es el mismo oficio, ni el mismo esfuerzo.
    Escribir es recrear la vida haciendo que el lector se introduzca en ese paisaje de tu mano, confiando en ti. Y tal como cuentas, cuántos sistemas de iniciar el camino. Feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y lo bien que se pasa con estas cosas. Ya es premio importante para el que escribe el mero hecho de escribir. Y eso lo sabes tú muy bien.
      Un saludo, Ana.

      Eliminar
  14. Es cierto que con un comienzo puedes seguir tirano del hilo y construir una historia, pero también las musas te tienen que ayudar, o al menos a mí, sino me atasco y no finalizo.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las mías se toman demasiadas vacaciones. Las tengo mal enseñadas.
      Un saludo.

      Eliminar
  15. Me ha encantado! Lo cierto es que tengo un problemilla pues me chifla escribir, me relaja. Imagina lo que me está costando no hacerlo por causas ajenas a mi placer!
    Cuando entro en materia las musas se atropellan en mi mente y son unas enrolladas, pesadísimas y petardas, pero si me empeño en darles caña la mayoría se cabrea y me abandonan. Estaremos chaladas?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es que vienen juntas las musas mal avenidas y se ponen a discutir entre ellas y no ayudan nada.
      Un saludo.

      Eliminar
  16. Un placer como siempre pasar a visitarte Cayetano. Tu método es buenísimo y por lo bien que escribes veo que te resulta. ¡¡Es que tienes una mente brillante!!.

    Abrazos de Espíritu sin Nombre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando me quede calvo, brillará todavía más. Jejeje. Gracias, Concho por la flor.
      Un abrazo.

      Eliminar
  17. Estoy completamente de acuerdo con tu texto Cayetano, la inspiración si tiene que venir que me pille con las manos en la masa y la cabeza despejada.
    Yo también leo a los grandes de la literatura, los descubrí hace un año y me estoy emborrachando con sus textos.
    Un saludo
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Al final, siempre acaba uno volviendo a los clásicos de toda la vida.
      Saludos,Puri.

      Eliminar
  18. Y tanto que para inspirarse no hay como ponerse manos a la obra.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No hay otra. Eso o que te lo escriba un "negro".
      Saludos, DLT.

      Eliminar
  19. Escribir es una necesidad.
    Como también lo es, algunas veces, no decir nada.

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y hay silencios la mar de elocuentes.
      Un saludo, J.

      Eliminar