El sueño de la razón produce monstruos,
grabado de la serie "Los Caprichos" de Francisco de Goya.
Desde la segunda mitad del siglo XVIII a mediados del siglo XIX fuimos testigos en el mundo occidental de una profunda transformación que afectó al plano económico, ideológico, político, social, institucional, cultural, demográfico, laboral... Es decir, una completa revolución que repercutió en todos los ámbitos.
De esta forma, una sociedad anticuada, con grandes desigualdades sociales y poco productiva, la del Antiguo Régimen, se fue poco a poco transformando en una sociedad más moderna, abierta, participativa y avanzada.
La clase social que protagonizó cambio tan notable fue la burguesía, quien desplazó a la nobleza y a la monarquía de derecho divino de la esfera del poder y del control económico.
Se trató pues de un fenómeno triple:
Una revolución ideológica, base de las demás transformaciones: la Ilustración, que puso los cimientos de las demás revoluciones. Pensadores de la talla de Voltaire, Montesquieu, Rousseau y los enciclopedistas son aquí los grandes protagonistas.
Una revolución económica: la industrial, que transformó la producción y las relaciones laborales. El ejemplo más representativo es la Revolución Industrial Inglesa.
Una revolución política: la liberal burguesa, que llevó al poder a la burguesía, dando lugar con el tiempo a sistemas políticos liberales, más participativos.
Hay que decir que este triple proceso revolucionario no se dio con la misma intensidad ni en el mismo momento ni en el mismo orden en los distintos países. Incluso hay lugares donde apenas triunfó ese proceso.
Rusia, por ejemplo, va a seguir padeciendo un régimen casi feudal hasta bien entrado el siglo XX.
En España se habla de "ensayos revolucionarios" de corto alcance. Incluso se menciona el "fracaso" de la revolución industrial en nuestro país.
En efecto, en España asistimos a un fracaso generalizado del triple proceso transformador, tan necesario por otra parte para modernizar el país.
¿Cuáles son las principales razones que lo explican?
O dicho de otra forma...
¿qué factores hicieron que nuestro país perdiera el "tren de la modernidad"?
La burguesía, motor de cambio en esa época, era una minoría y su fuerza, relativamente escasa.
La Iglesia tuvo mucho poder en el control de la sociedad, de la cultura y del pensamiento. Salvo algún pequeño paréntesis reformista, hubo en España Inquisición hasta la muerte de Fernando VII. Este rey supuso además un pesado lastre para nuestra modernización.
Una sociedad tradicional y estamental como la nuestra, con preeminencia de la nobleza y del clero, aferrados a prebendas y privilegios, suponía un freno para el cambio necesario.
Los ilustrados españoles eran una minoría de escasa fuerza y bastante vigilados por los poderes reales de la nación. Muchos de ellos fueron castigados por sus aficiones o actuaciones como Pablo de Olavide, Esquilache o el Conde de Aranda.
A pesar de los intentos de reforma, incluyendo alguna que otra “desamortización”, en España no hubo una verdadera revolución agraria y se mantuvieron estructuras arcaicas y obsoletas como el latifundismo.
El atraso cultural de la población es otra razón de peso. España era un país de analfabetos, un país tradicional donde los cambios que venían de fuera eran vistos con desconfianza. Por si fuera poco, hay muchos oficios que eran despreciados por considerarse viles o de poca categoría: tonelero, calderero, esquilador, tabernero, carnicero… Un país de escasa población –entre 12 y 14 millones- y con oficios manuales que se desprecian… Un país poco productivo.
Ya Carlos III hubo de emitir en su día un decreto (1) donde se ennoblecían ciertos trabajos: el de curtidor, el de zapatero, el de herrero…
Tampoco ayudaron los acontecimientos que tuvieron lugar dentro y fuera del país. La pérdida de las bases coloniales, con la independencia de las colonias iberoamericanas, privó a España de un cimiento económico importante. Las constantes guerras que padecimos: guerra de sucesión, guerra de la independencia, guerras carlistas… supusieron la ruina económica. A ello hay que sumarle la inestabilidad política derivada de los frecuentes golpes de estado -pronunciamientos y cuartelazos- que se producen en nuestro país a lo largo del siglo XIX, lo que daba poca confianza a los inversores.
En España no hubo una verdadera revolución liberal estable. Hubo ensayos de corta duración, como el Trienio Liberal de Riego o el Sexenio Revolucionario, que acabó como el "rosario de la aurora", y predominio de gobiernos liberales moderados con un exceso de control por parte de la monarquía, lo que dificultaba el impulso reformista necesario.
Tampoco hubo una Revolución Industrial al estilo de Inglaterra. Lo que se dio fue un proceso de industrialización lento, tardío, incompleto y con grandes desigualdades regionales – País Vasco, norte cantábrico, Cataluña- que ocasionaron que mientras algunas zonas despuntaron en este sentido otras permanecieron en el atraso como sociedades tradicionales agrarias.
Jordi Nadal habla de “fracaso” de la Revolución Industrial en España (2)
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(1) La vida española en el siglo XVIII. Fernando Díaz Plaja. Barcelona 1946.
Citado por Albert Dérozier en Historia de España, Ed. Labor. Varios autores.
Vol. 7. Barcelona, 1991.
(2) El fracaso de la Revolución Industrial en España, 1814- 1913. Jordi Nadal, Ariel. Barcelona, 1977