sábado, 31 de octubre de 2009

Descubre el personaje 7


¿Quién es quién?




1
Políticamente, diametralmente opuesto al siguiente.


2
El de la derecha era muy amigo de los nazis.


3
Era de izquierdas y lo asesinaron.


4
El del trazo rojo, cada vez menos rojo.


5

En su país llegó lejos.



6
Siempre en las nubes.


7
Tenía mucha influencia en Palacio.
Y mucha cara.


8
Político con quien todavía se cuenta hoy.


9
Así era de pequeña, ya con ojeras.



10
Esa barba le cambia la cara, porque tiene mucha.


Suerte y feliz fin de semana.







jueves, 29 de octubre de 2009

Perpetrando a Zorrilla, poeta romántico.


Seguro que conocéis los famosos versos de José Zorrilla, sí, aquéllos que empiezan diciendo:


"
Corriendo van por la vega
a las puertas de Granada

hasta cuarenta gomeles

y el capitán que los manda.

Al entrar en la ciudad,

parando su yegua blanca,
le dijo éste a una mujer

que entre sus brazos lloraba:"


En efecto, pertenecen al comienzo de la célebre composición "Oriental".
Bueno, pues el caso es que entre Rosa -escritora, colega de profesión y persona con gran sentido del humor- y un servidor hemos tenido la ocurrencia de hacer una versión en broma del famoso romance. ¡Que Zorrilla nos perdone!

Os pongo el enlace del blog de Rosa para que leáis lo que salió y de paso visitéis el lugar.
Un saludo.


martes, 27 de octubre de 2009

Sevilla en el Siglo de Oro



El mendigo, de Murillo, en educantabria.


Mendigos, tullidos y pícaros en Sevilla en el Siglo de Oro


La ciudad de Sevilla destacaba en esta época por ser refugio frecuente de gentes desocupadas y de mal vivir. Barrios como el Arenal eran zonas controladas por el hampa. Una ciudad bastante insegura.
La explicación de esto tiene que ver con la actividad intermitente del comercio portuario en la ciudad: alternaban los tiempos de gran trasiego, donde había trabajo eventual para mucha gente, con los tiempos de inactividad y paro forzoso, con lo que muchos ciudadanos alternaban su ocupación laboral con otras actividades menos lícitas y más peligrosas.
Juan Eslava Galán, en su obra "El comedido hidalgo" nos cuenta:

"Sevilla era el arcaduz por donde manaban en los otrora venturosos reinos hispanos el oro, la plata, las perlas (...), las especias, la seda, y cuantas mielecillas producían las ópimas Indias. Todo lo que se pueda desear de los productos de la tierra o de las labores de este mundo, tenía su puerto y fielato en Sevilla (...), tal la riqueza de esta ciudad que en ella corría la pieza gruesa de plata como en otros lugares la denezlable de cobre." (1)

A la sombra de épocas prósperas y otras no tan buenas florecieron delincuentes de todo tipo, organizados según mérito y antigüedad:

"Cicateros, que cortan bolsas; los prendadores, que llevan ropas ajenas; los duendes, que hurtan al descuido; los alcatiferos, que hurtan en las tiendas; los devotos, que sonsacan los cepos de las iglesias y desnudan altares y acopian velas y candelicas: los dacianos, que raptan niños; los apóstoles, que hacen llaves y rinden cerraduras." (2)

El patizambo, José de Ribera.


Alternaban los delincuentes con falsos mendigos y falsos tullidos que fingían mil enfermedades para vivir de la compasión ajena. Completaban el cortejo doliente niños huérfanos y abandonados y ancianos sin recursos que vivían también de la caridad.

"Vio también a los que piden limosna en mercados o en las puertas de las iglesias con achaque de padecer llagas, piernas quebradas, huesos desencajados, alferecías, los que amañan lepras, hacen llagas, hinchan una pierna, tullen un brazo, tiñen palidez en rostro, y otros desperfectos para fingir que no tienen fuerzas ni salud para trabajar y a la buena gente mueven a compasión."(3)

Así florecieron en Sevilla, además de gente menesterosa y pedigüeña, rufianes y pícaros de toda condición. A diferencia de los primeros, que tiraban de cuchillo por el menor motivo, los segundos se especializaron más en el engaño y el hurto sin violencia, "rapar bolsas" era el entretenimiento favorito.

Chicos comiendo fruta, Murillo.


En Rinconete y Cortadillo, Cervantes nos habla de las aficiones de Diego Cortado:

"Yo nací en el piadoso lugar puesto entre Salamanca y Medina del Campo. Mi padre es sastre; enseñóme su oficio, y de corte de tijera, con mi buen ingenio, salté a cortar bolsas (...) ; dejé mi pueblo, vine a Toledo a ejercer mi oficio, y en él he hecho maravillas; porque no pende relicario de toca, ni hay faldriquera tan escondida, que mis dedos no visiten, ni mis tijeras no corten, aunque le estén guardando con los ojos de Argos." (4)

Con el "EL lazarillo de Tormes", publicado en 1554, se abre en España un género peculiar y muy representativo tanto de nuestra literatura como de nuestra historia, la novela picaresca, donde el protagonista, maltratado por la vida y marginado por la sociedad, no es el héroe sino el antihéroe.
El pícaro es un personaje singular, determinado por sus circunstancias vitales, huérfano o abandonado, desarraigado, que debe buscarse la vida a través del ingenio.
Algunos de estos pícaros procuraron enmendarse y seguir el camino de la gente de bien, "arrimarse a los buenos", que diría Lázaro. Muchos emigraron a las Indias, a probar fortuna e intentar con el cambio mejorar su suerte; así es como la figura del pícaro pasa a América y se aclimata allí, dando lugar a un producto curioso: el pícaro latinoamericano. De él nos dejó constancia la obra El lazarillo de ciegos caminantes, del peruano Concolorcorvo, ya en el siglo XVIII, plenamente indígena, el lazarillo americano, donde se afirma la identidad ya en el prólogo:
Yo soy indio neto, salvo las faltas de mi madre, de que no salgo por fiador.” (5)

Su ironía hila fino cuando habla de los que allí fueron a enriquecerse:

Muchos sujetos vinieron de España sólo con el fin de hacer fortuna, han tenido oculta su nobleza hasta que la consiguieron y pudieron mantener su lustre.” (6)

Esos jóvenes buscavidas que cruzaron el charco, dejando un pasado oscuro que mejor olvidar, intentando que su suerte cambiara no lo tendrán tan fácil, pues como dice en sus líneas finales Quevedo en el "El Buscón", una frase a modo de sentencia o máxima que da qué pensar, pues su vigencia no ha caducado todavía:

"Y fueme peor, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres." (7)
______________
Notas:
  1. Juan Eslava Galán, El comedido Hidalgo. Pág 13. Edit. Planeta, Barcelona 1994.
  2. Juan Eslava Galán, op. Cit. Pág. 45.
  3. Idem, pág. 46.
  4. Miguel de Cervantes, Rinconete y Cortadillo. Ed Tor. Buenos Aires, 1966. Pág 97.
  5. Calixto Bustamante Carlos Inca, "Concolorcorvo", El lazarillo de ciegos caminantes. Buenos Aires, Stockcero 2005. Prólogo de la obra.
  6. Calixto Bustamante, op. Cit. Pág. 196.
  7. Francisco de Quevedo, Historia de la vida del Buscón, llamado don Pablos, ejemplo de vagamundos y espejo de tacaños. Espasa Calpe 1993. Palabras finales de la obra.


domingo, 25 de octubre de 2009

Monty Python

Ya están los díscolos de siempre molestando a los demás, conculcando su sagrado derecho a aprender y no dejando oír al maestro, como en las mejores aulas del país.
Para variar, he preferido traer este domingo un poco de humor.
Que lo disfrutéis y feliz día.

Narizotas.

(Me refiero al título del vídeo, claro está.)



jueves, 22 de octubre de 2009

El Madrid del Siglo de Oro



Plano de Texeira, en Wikipedia.
Si quieres comparar este plano con el actual, pincha aquí.

Bodegas, garitos, tabernas y gentes de mal vivir. Una aproximación a la vida cotidiana en el Madrid del Siglo de Oro.

En las bodegas del Siglo de Oro se bebe, pero no se come. Quien busque "fina gastronomía": criadillas, despojos y manos de ternera, ha de dirigirse a los bodegones o mesones, porque en las tabernas o bodegas sólo se sirve vino y casi siempre peleón. Los locales suelen estar mal iluminados, lo cual obliga al visitante que viene de la calle a detenerse unos instantes al entrar para que sus ojos se vayan acostumbrando a la oscuridad, momento precioso que utilizará alguien de dentro para escabullirse por la puerta trasera. En estos locales, oscuros y mal ventilados, el olor al vino de los pellejos lo inunda todo, lo cual disimula el tufo a orines que viene del patio, utilizado por los incontinentes como improvisado retrete. No es normal que haya mostrador o barra, un par de tablones hace esa función. Tampoco es habitual que haya mesas y taburetes. Las autoridades los suelen prohibir para evitar que sean usados como armas arrojadizas. La gente bebe de pie. Si encontramos asientos en alguna parte suelen ser largos bancos corridos en torno a mesas también largas.

Lope de Vega y Francisco de Quevedo eran asiduos de estos tugurios. Con razón les llamaba su “amigo” Góngora, Lope de “Beba” y Francisco de “Quebebo” respectivamente.

Además de bodegas y bodegones, otros tipos de garitos eran las casas de lenocinio, casas de mancebía o lupanares. En tiempos de Felipe III llegó a haber 800 establecimientos abiertos en Madrid (1). En general había bastante tolerancia oficial. Aunque la fornicación de pago esporádica era una conducta reprobada por la Iglesia, estaba mejor vista que las relaciones sexuales duraderas entre solteros fuera del matrimonio, por lo que se consideraba "un mal menor". Luego fue Felipe IV, contumaz putañero y rijoso empedernido, quien incomprensiblemente, haciendo gala de gran cinismo, redujo ostensiblemente el número de burdeles en todo el reino, con la orden de perseguir y castigar a las prostitutas. Se cree que el objetivo perseguido era reducir las altas tasas de criminalidad y evitar altercados y desórdenes públicos.

("Turco", en la jerga local, significa vino sin "bautizar".)

Otro asunto era la salubridad pública y las costumbres poco higiénicas de los madrileños.

Leemos en “Historia de Madrid” (2):
"En la época que le tocó vivir a Quevedo, era común la costumbre de orinar en la propia calle (por desgracia, se está recuperando esta moda). Recordemos que estamos en el Madrid del Siglo XVII, en donde la gente arrojaba por la ventana el contenido de orinales, bacías y demás vasijas al grito de “¡Agua va!”. Esta falta de higiene en la urbe provocaba un insoportable hedor en la ciudad. Para evitar orinar en cualquier lugar, se colocaron crucifijos en aquellos rincones propicios al desahogo. Junto a la cruz, una inscripción rezaba: “Donde hay una cruz no se orina”. De este modo se pretendía disuadir al viandante de hacer aguas junto al sagrado símbolo y, por ende, en la vía pública. Cierto día, Quevedo buscó un rincón para sus necesidades y encontró la cruz con su leyenda. Nuestro autor añadió al cartel el texto de que “… y donde se orina no se ponen cruces”.

En el Madrid de aquel entonces, quitando el Palacio Real y las Iglesias, la mayor parte de las viviendas eran casuchas de aspecto pobre, de maderas y arcilla apisonada (adobe), tabiques de yeso con armazón de cañas y suelo de tierra pisada.

Cuenta Juan Eslava Galán (3):
"En Madrid hay algunas calles y plazas empedradas, pero la mayoría tiene el piso de barro en invierno y de polvo en verano, y un arroyuelo central al que van a parar las inmundicias. En el Madrid de Alatriste (como en el resto de Europa, por cierto) no hay servicio de recogida de basuras ni alcantarillado que evacue aguas fecales.
A las deposiciones y meadas de las caballerías que transitan por la calle se suman los desperdicios de las cocinas y las aguas sucias que los vecinos arrojan a la vía pública. Todo ello se pudre al sol y apesta, especialmente en verano. Además, los cementerios están en las iglesias y algunas tumbas mal selladas exhalan la fetidez de los cadáveres en descomposición. A ello hay que agregar las costumbres antihigiénicas del vecindario: a falta de retretes públicos, los transeúntes orinan en cualquier rincón. Un bando municipal de 1639 advierte que las aguas se deben vaciar por las puertas y no por las ventanas, pero los criados y las amas de casa siguen vaciando los orinales por la ventana al tiempo que gritan "¡agua va!", una advertencia que a veces llega cuando ya se ha recibido la rociada."

En este Madrid, la violencia está a la orden del día. Por la ciudad pulula una turba variopinta compuesta de gente de dudosa reputación, criados, paniaguados, ganapanes, mendigos, soldados que vienen de Flandes a medrar a la capital... Sin iluminación pública, la noche se vuelve peligrosa. Dice Eslava Galán:" En Madrid abundan los matones, jaques, matachines y valentones que viven del negocio de la violencia. Son, por lo general, soldados licenciados sin fortuna, como el propio Alatriste, o desertores que se buscan la vida actuando como guardaespaldas o asesinos. "(4)


Un lance, de Francisco Dominguez Marqués


Gentes en general poco recomendables, muchos de vida disoluta aficionados a la noche, a los desafíos, al juego y a la bebida. Nos cuenta Pérez Reverte (5):"El bravo, el valentón, se levanta tarde. La noche, que él llama sorna, es su territorio. (…) Se le nota en la cara, que él llama sobrescrito, en lo desordenado de los bigotes y en los ojos inyectados en sangre, que anoche y hasta de madrugada dio a la bufia y besó el jarro más de lo prudente, que el sueño ha sido escaso, y que la borrachera, la zorra, aún está a medio desollar. (…) Cruza la plaza procurando no pisar los cagajones de las caballerías, y su ojo avisado advierte los trajines de la vida que late alrededor. El sitio es de posadas: bullen foranos, buscavidas, daifas de medio manto, acechonas encubiertas que traen dueñas para florear a incautos, ociosos y mendigos, o capachas, con mutilaciones reales o fingidas que, de creerlos, estuvieron en Amberes, en Nieuport y hasta en Lepanto, y que andan a la brivia pidiendo limosna de la manera que suelen los mendigos españoles: con muchos fieros y palabras arrogantes, como si el sonante se les debiera por derecho, y la única forma de disculparse con ellos fuese decir: «perdóneme vuesamerced, pero hoy no llevo dineros». Que en España, hasta los mendigos dicen aquello de: Entre nobles no me encojo; / que, según dice la ley, / si es de buena sangre el rey / es de tan buena su piojo. " (6)

Tugurios de mala muerte, antros de coimeros y fulleros, donde se jugaban los cuartos a los dados o a los naipes, donde había que dejar las armas a la entrada con el fin de evitar pendencias dentro. Y cuando el bravucón, de mal perder, veía que las cosas no le salían favorablemente, decidía retirarse, chulo, perdonavidas y altanero, sin perder la compostura.

Así nos lo cuenta Pérez Reverte (7):

El caso es que, como las reglas de los que profesan de braveza dicen valientes pero no tontos (o sea, crudos pero no badajos), nuestro Roldán decide que peñas y buen tiempo. De manera que se va hacia la puerta como si tuviera algo importante que hacer, tocándose el cinto cual si lamentara no ir de hierro hasta las cejas. Y allí, muy arrojado de chanfaina, se vuelve a medias y le dice al mozo de la puerta: «Cuerpo de Mahoma, juro a dix y vive Dux, juro por mis dos y por mis cuatro que si no tuviera un asunto urgente, voto al cinto, desataba la sierpe y le contaba los botones con mi temeraria a más de un bellaco. Por vida del rey de espadas (que de España iba a decir) que no hay bastantes hombres aquí para quien, como yo, ha reñido cien veces y matado a quinientos, y eso en ayunas. A fe de quien soy, y no digo más. Y quien dijese lo contrario, miente".

" ... Y luego, encontinente, caló el chapeo, requirió la espada, miró al soslayo, fuese, y no hubo nada. " (8)
________

Notas:
(1) El País
(2) Historia de Madrid
(3) Juan Eslava Galán, Madrid de capa y espada (Artículo publicado en el suplemento "El País Semanal" el 9 de noviembre de 2003)
(4) Juan Eslava Galán, op. cit.
(5) Arturo Pérez Reverte: Discurso de ingreso a la Real Academia, 12 de junio 2003.
(6) Letrilla satírica de Quevedo.
(7) Arturo Pérez Reverte. Op. cit.
(8) Cervantes, Miguel de, Al túmulo del rey que se hizo en Sevilla. Citado por el anterior.

martes, 20 de octubre de 2009

Descubre el personaje 6

¿Quién es quién?




1
La tercera por la derecha, sí por la derecha.


2
En política llegó lejos.


3
Su boda evidentemente no fue por amor.


4
Sí, sí... era jesuita.


5
Llegará a Presidente.

6
Su montura podría ser un caballo, yegua no creo.


7
Mantiene esos aires de niña listilla de Bachillerato.


8
El de la derecha, sí, derecha.


9
El del círculo rojo no es "el Dioni".


10
Con los parecidos cuidado hay que tener.
Un blog serio éste es.



viernes, 16 de octubre de 2009

A vueltas con el revisionismo histórico.


Fuente de la imagen



Ahora que está de moda revisar la historia pasada -las modas, ya se sabe, van y vienen, como el juego del yoyó- , me invaden en tropel ideas que intento poner en orden en mi mente.
Vaya por delante mi respeto y consideración hacia historiadores serios que, sin intereses partidistas ni posturas ideológicas previas, siguen trabajando día a día, retomando fuentes e intentando aclarar puntos oscuros de nuestro pasado, con objetividad y seriedad.
Un servidor, que tuvo la mala suerte de estudiar en su tierna infancia con curas ultracatólicos, ya ha conocido esto de “revisar” la historia. Según ellos, la guerra la empezaron los rojos, la guerra fue una cruzada contra la masonería y el marxismo, Franco era un salvador, los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II eran unos santos, y todo lo que se decía en contra de éstos era debido a la maquinación diabólica del comunismo y el judaísmo internacional , interesados en socavar los cimientos de la España decente y cristiana, reserva espiritual de occidente.
En línea con este “revisionismo” patriotero, se alzan hoy voces de afamados comunicadores que, en plena democracia, reivindican las glorias imperiales patrias.
Personajes como Pío Moa, para quien la postguerra “fue una época dorada del humor, la música o la literatura” o lindezas por el estilo de que el régimen de Franco no quería aniquilar al enemigo rojo, sólo “escarmentarlo” (1).
Personajes como César Vidal quien, a juicio de Ian Gibson o Ángel Viñas, incurre como método de trabajo en la invención de fuentes históricas y en la tergiversación de traducciones (2).
Personajes como Ricardo de la Cierva, quien afirmó que el 18 de julio no fue un golpe militar fascista y autor de frases como ésta: “En la época de Franco no hubo un eclipse de libertad, porque en la República tampoco la había (...); pero es cierto que el precio que hubo que pagar por el desarrollo fue un precio en libertad.” (3)
Manipuladores de la Historia, aplaudidos por calumniadores de oficio de la talla de Federico Jiménez Losantos, alzan su voz y reinventan o reescriben la historia para poner a cada uno "en su sitio": los socialistas de ayer y de hoy eran y son unos terroristas, la guerra no la empezó Franco sino la izquierda, las opiniones contra Felipe II forman parte de la “leyenda negra”, como también ocurre con las matanzas de indios en América con la conquista... En esta onda, se niegan evidencias o se suavizan interesadamente los hechos pasados.
Minimizar por ejemplo las atrocidades cometidas por la Inquisición española, arguyendo que en todas partes cuecen habas -menudo consuelo- y que hubo matanzas de hugonotes en Francia o que a Miguel Servet lo mandó achicharrar Calvino en Ginebra, un protestante.
Ahora resulta que los Autos de fe, los procesos contra conversos, la confiscación de bienes, la limpieza de sangre, la expulsión de judíos y moriscos o los instrumentos de tortura del Santo Oficio que aún podemos ver en Santillana del Mar o Garganta la Olla, son inventos de judíos, masones o protestantes. 25.000 personas fueron procesadas por el Santo Oficio sólo durante el reinado de Felipe II (4) o, si se prefiere, 49.000 procesados entre el siglo XVI y XVIII (4 bis). No debemos olvidar que aquí tuvimos Inquisición hasta 1833, cuando murió Fernando VII, y que, aunque es cierto que en los últimos tiempos hubo pocos procesos inquisitoriales, el miedo seguía instalado entre los intelectuales españoles y ello suponía un freno para las reformas que muchos ilustrados pretendían hacer en nuestro país, y si no que se lo pregunten a Pablo de Olavide, víctima de la intransigencia y de la envidia.



Otro ejemplo muy de moda: reivindicar las figuras de la Casa de Austria, especialmente las de Carlos I y Felipe II, como monarcas ejemplares.
Vamos, que lo de poner todos los recursos económicos del país al servicio de la idea del imperio o dejar que los banqueros genoveses y los mercaderes italianos y flamencos acapararan los negocios era algo muy patriótico por parte del rey de Gante.
O ya con el rey Prudente, que los procesos contra erasmistas, alumbrados, luteranos, etc. o la prohibición de leer libros extranjeros o de estudiar los castellanos fuera de España (1559) eran un invento de los enemigos de nuestra nación. Y eso que no hablamos de las bancarrotas, la carestía de la vida, la presión fiscal y la miseria de los pecheros castellanos, quienes debían dedicar más de un 50% de sus ganancias a enriquecer a los no campesinos. (5) Eso sin contar con las plagas. La peor de todas: la obligación de alojar y mantener a las tropas del rey. “El pechero estaba obligado a albergar a los soldados que indicaba el billete de alojamiento” (6) Situación ya insostenible con Felipe III y Felipe IV.

Aunque es cierto que, mientras España fue la primera potencia, hubo desde el exterior críticas exageradas e interesadas que dieron pie a demonizar todo lo español, no es buen método de trabajo oponer a la “leyenda negra” otra leyenda blanca o rosa. Hay que aceptar las cosas con objetividad y con sentido crítico.
Defender a ultranza las glorias imperiales pasadas no es serio, como insinúa Henry Kamen con su agudeza habitual (7), tampoco lo es hacer uso de argumentos que esgrimen con diferente ímpetu la extrema derecha española y algunos historiadores que se han subido al carro del revisionismo.

Y tengo que decir que eso de revisar los hechos pasados ya está inventado, que durante el franquismo formaba parte de la historia que nos teníamos que aprender los escolares por obligación en una España sin derechos y sin libertades. Y es que una cosa es revisar objetivamente los hechos pasados a la luz de las fuentes históricas y otra muy diferente acomodar la historia a nuestra ideología o a nuestros intereses concretos. Hay que seguir estudiando y retomando los hechos, haciendo un análisis crítico de la historia con profesionalidad, como casi siempre se ha venido haciendo, salvo cuando hay dictaduras o cuando algún salvapatrias, con ocultos intereses inconfesables, pretende hacernos comulgar -de nuevo- con ruedas de molino.

____________

Notas:
(1) Pío Moa en "Público"
(2) César Vidal en "Wikipedia"
(3) Ricardo de la Cierva en "El Mundo"
(4) Felipe II y La Inquisición
(4 bis) Inquisición, en "Wikipedia"
(5) Noël Salomon, "La vida rural castellana en tiempos de Felipe II". Pág 257 y anteriores. Barcelona 1973.
(6) Noël Salomon, op.cit. Pág 239- 240.
(7) Henry Kamen:
En este artículo sobre el hispanista británico se recoge su idea, polémica y provocadora, de que España no creó su imperio:
«La primera gran conclusión es fundamental: estamos habituados a la idea de que España creó su imperio, pero es más útil especular con la idea de que el imperio creó España. En el despertar de nuestro periodo histórico, "España" no existía, no se había formado ni política ni económicamente y las culturas que la componían no contaban con recursos para expansionarse. La colaboración de los pueblos de la península en la tarea del imperio, sin embargo, les dio una causa común que consiguió reunirlos y acrecentar, aunque de modo imperfecto, la unidad peninsular.» La opinión de Kamen, que traerá polémica, es opuesta a la de otros historiadores, como Fernando García de Cortázar , quien cree que la existencia de España data de tiempos "prebabélicos", como se comenta en este artículo.

Como se ve, hay opiniones de todos los colores.




jueves, 15 de octubre de 2009

París en vísperas de la revolución

Toma de la Bastilla
Jean-Pierre Houël (1735-1813)

Imagen: Wikipedia



¿A qué olían las calles de París antes de la Revolución?

"En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales. Las chimeneas apestaban a azufre; las curtidurías, a lejías cáusticas; los mataderos, a sangre coagulada. Hombres y mujeres apestaban a sudor y a ropa sucia; en sus bocas apestaban los dientes infectados, los alientos olían a cebolla y los cuerpos, cuando ya no eran jóvenes, a queso rancio, a leche agria y a tumores malignos. Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios. El campesino apestaba como el clérigo; el oficial de artesano, como la esposa del maestro; apestaba la nobleza entera y, sí, incluso el rey apestaba como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja, tanto en verano como en invierno, porque en el siglo XVIII aún no se había atajado la actividad corrosiva de las bacterias y por consiguiente no había ninguna acción humana, ni creadora ni destructora, ninguna manifestación de la vida incipiente o en decadencia que no fuera acompañada de algún hedor.

Y, como es natural, el hedor alcanzaba sus máximas proporciones en París, porque París era la mayor ciudad de Francia. Y dentro de París habia un lugar donde el hedor se convertía en infernal, entre la Rue aux Fers y la Rue de la Ferronnerie, o sea, el Cimetière des Innocents. Durante ochocientos años se había llevado allí a los muertos del hospital Hôtel-Dieu y de las parroquias vecinas; durante ochocientos años, carretas con docenas de cadáveres habían vaciado su carga día tras día en largas fosas y durante ochocientos años se habían ido acumulando los huesos en osarios y sepulturas. Hasta que llegó un día, en vísperas de la Revolución Francesa, cuando algunas fosas rebosantes de cadáveres se hundieron y el olor pútrido del atestado cementerio incitó a los habitantes no sólo a protestar, sino a organizar verdaderos tumultos, en que fue por fin cerrado y abandonado despues de amontonar los millones de esqueletos y calaveras en las catacumbas de Montmarttre. Una vez hecho esto, en el lugar del antiguo cementerio se erigió un mercado de víveres."

Patrick Süskind. El Perfume.



"Sans cullotte"
Un revolucionario francés


La Marsellesa (fragmento)

Letra en francés



Allons enfants de la Patrie.

Le jour de gloire est arrivé.

Contre nous de la tyrannie

L'étendard sanglant est levé (bis)

Entendez-vous dans nos campagnes.

Mugir ces féroces soldats ?

Ils viennent jusque dans nos bras,

Égorger vos fils, vos compagnes.


Refrain:


Aux armes citoyens!

Formez vos bataillons!

Marchons, marchons,

qu'un sang impur abreuve nos sillons.


Letra en castellano



Marchemos, hijos de la patria,

Que ha llegado el día de la gloria

El sangriento estandarte de la tiranía

Está ya levantado contra nosotros (bis)

¿No oís bramar por las campiñas

A esos feroces soldados?

Pues vienen a degollar

A nuestros hijos y a nuestras esposas.


Estribillo:


¡A las armas, ciudadanos!

¡Formad vuestros batallones!

Marchemos, marchemos,

Que una sangre impura empape nuestros surcos.


martes, 13 de octubre de 2009

El motín del té en Boston


16 de diciembre de 1773

El motín del té fue el punto de partida de la rebelión de las colonias inglesas en norteamérica contra su metrópoli, que derivó en una guerra por la independencia y en el nacimiento de una nueva nación: los Estados Unidos de América del Norte.
En el siglo XVII se habían establecido en la costa este norteamericana trece colonias con cierta prosperidad económica. Los colonos venían del viejo continente huyendo muchos de las guerras de religión que asolaban Europa, otros lo hacían para huir de su propio pasado, había delincuentes condenados a muerte e indultados si emigraban, y la mayoría, atraídos por las perspectivas de futuro y progreso que ofrecían unas tierras casi vírgenes.
La prosperidad se basaba en el comercio con Europa y con las colonias españolas de América, en la producción de algodón y tabaco y en el empleo de una mano de obra esclava, muy económica y eficiente, procedente de África. Todo ello permitió la aparición de una emprendedora clase burguesa que, con cierta autonomía, administraba y dirigía las colonias.
El origen de la protesta americana hay que buscarlo en las pretensiones de la metrópoli de gravar con nuevos impuestos a sus colonias sin que éstas pudieran enviar sus representantes al Parlamento británico. Es decir, eran considerados como ciudadanos para pagar impuestos, pero no lo eran para participar en la vida política: “Sin representación no hay contribución” era la frase preferida por los colonos.
Por eso, cuando llegaron al puerto de Boston varios cargamentos de té , sobre el que tenían que pagar sus correspondientes impuestos, los colonos americanos, disfrazados de pieles rojas, asaltaron los barcos y tiraron por la borda al mar todos los fardos que contenían el té, en total más de cuarenta toneladas. Como represalia, el gobierno inglés cerró el puerto de Boston. Los colonos por su parte rompieron relaciones con los británicos y se organizaron para la larga guerra que vendría después.
Una década, la que va de 1773 a 1783, separan el Motín del té de la Paz de Versalles, por la que Inglaterra reconoció la independencia de los EEUU. Entre las dos fechas hubo momentos importantes, como el inicio real de la guerra en 1775 bajo la organización de George Washington, la Declaración de Independencia en 1776 y posteriormente las derrotas británicas de Saratoga y Yorktown.

Trece colonias: trece barras de la bandera.

La Independencia de los EEUU es un hecho trascendental en la historia contemporánea por varias razones:
  • Es la primera vez que en la historia reciente una colonia rompe sus lazos con la metrópoli. Es decir es el principio de la descolonización.
  • Es la plasmación de una rebelión popular ciudadana contra la monarquía. En este caso la monarquía inglesa de Jorge III.
  • Es una revolución burguesa, inspirada por los principios ideológicos de la Ilustración y propiciada por la burguesía.
  • Da lugar a la primera Constitución democrática del mundo (1787), donde se reflejan los principios ideológicos del liberalismo político: separación de poderes, soberanía popular, igualdad ante la ley...
  • Su carácter difusor. La revolución americana va a servir de ejemplo para otras revoluciones. La Revolución Francesa y la Independencia de las colonias españolas en Latinoamérica seguirán el camino emprendido por norteamérica.


George Washington
Fuente de la imagen


DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE LOS EEUU

Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario para un pueblo disolver los vínculos políticos que lo han ligado a otro y tomar entre las naciones de la tierra el puesto separado e igual a que las leyes de la naturaleza y el Dios de esa naturaleza le dan derecho, un justo respeto al juicio de la humanidad exige que declare las causas que lo impulsan a la separación.
Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.
(…)

Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad.

(…)

Por lo tanto, los Representantes de los Estados Unidos de América, convocados en Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente hacemos público y declaramos: Que estas Colonias Unidas son, y deben serlo por derecho, Estados Libres e Independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona Británica, y que toda vinculación política entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña queda y debe quedar totalmente disuelta; y que, como Estados Libres o Independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes.
Y en apoyo de esta Declaración, con absoluta confianza en la protección de la Divina Providencia, empeñamos nuestra vida, nuestra hacienda y nuestro sagrado honor.

Filadelfia, 4 de julio de 1776



sábado, 10 de octubre de 2009

La cultura de la chulería



...Y florecieron como setas.
Hijos de la cultura del pelotazo, del todo vale y del dinero fácil.
Chulos y macarras, sin complejos.
Comienzan yendo a bodorrios de alto copete, donde la nueva realeza casa a sus vástagos, y acaban implicados en turbios y sucios asuntos.
Porque se empieza hablando tejano y poniendo los pies sobre la mesa y se acaba planeando la invasión de un país soberano como si se planease una jornada de caza, con puro y comilona, aderezada con buenos vinos de crianza.
Y esa imagen crea escuela y engendra imitadores.
Se ha instalado en nuestra sociedad la cultura de la chulería, donde proliferan como moscas los macarras engominados sin escrúpulos ni moral.
Este país no se merece a estos tipejos que han florecido como setas a la sombra del poder.
Hace falta que una brisa fresca, un vendaval si es preciso, entre en tromba y barra esta lacra, este cáncer instalado en nuestra sociedad, pues va en juego la credibilidad de nuestras instituciones democráticas.
Nuestra historia más reciente está llena de casos de corrupción y degradación de la vida pública.
Hay que regenerar la vida política y ofrecer otra imagen más sana y decente a nuestros hijos y a nuestros alumnos. Nos va el futuro en ello.


Fuente de la imagen


¡A la cárcel con los sinvergüenzas! Da igual a qué formación política pertenezcan.
Y los dos grandes partidos ya saben: a dejar de meterse mutuamente el dedo en el ojo, a sentarse y a arreglar el país, que para eso les pagamos el sueldo con nuestros impuestos.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Ben Hur


¿Quién no ha visto la película al menos una vez?

Año 1959. Dirigida por Willian Wyler. Una gran superproducción, protagonizada por Charlton Heston y Stephen Boyd. Rodada en pleno verano y con quince mil extras.

Judea, año 30 de nuestra era. Bajo la pesada bota de la dominación romana, un pueblo pretende sobrevivir.

La película recrea una historia ficticia: el desencuentro entre dos viejos amigos, Messala y Judá de Ben Hur, uno romano y el otro judío, convertidos ahora en enemigos por negarse el segundo a delatar a los judíos enemigos de Roma. La historia discurre paralela a la de los últimos años de Jesús de Nazareth, otro gran perseguido por el poder imperial.

Los protagonistas contaron desde el primer momento con especialistas para el doblaje en escenas de riesgo, sin embargo, para los planos medios tuvieron que aprender a manejar las cuádrigas.

La película es una superproducción espectacular con escenas grandiosas como la batalla naval, con la galera donde el protagonista cumple condena, o la carrera de cuádrigas en el circo romano. Todo un alarde de cine épico con mayúsculas.

La película, ganadora de 11 Óscars e interpretada soberbiamente, incluso por los actores secundarios, toca todos los temas universales, de ahí su éxito: el amor, el odio, la ambición, la amistad, la justicia, la injusticia, la venganza, el perdón...

Y luego señalar la otra lectura de la película: la propaganda interesada de sectores judíos norteamericanos -no es casualidad que el director naciera en el seno de una familia judía de Alsacia- , el paralelismo que se hace entre esta historia de pueblo perseguido y martirizado y el holocauto judío a manos de los genocidas nazis.
En fin, hay lecturas para todos los gustos.


Traigo aquí un fragmento apócrifo de "Ben Hur".


lunes, 5 de octubre de 2009

Descubre el personaje 5


¿Quién es quién?

Traigo aquí hoy unas fotos de personajes históricos que fueron famosos, entre otras razones, porque asesinaron, quisieron asesinar o fueron víctimas de asesinos.




1
Hacían buena pareja...hasta el final.


2
Él sólo fue el brazo ejecutor.


3
Pudo cometer un magnicidio.


4
Anarquista italiano que actuó en España.


5
Fue asesinado en la Puerta del Sol.


6
Era catalán y viajó fuera de España para cumplir su cometido.


7
Tenía aspecto enfermizo.
Un famoso puente lleva su nombre.


8
Era obsesiva y fue muy desgraciada.


9
Fue asesinado en la Calle del Turco.



10
Era un anarquista italiano.


Si dispones de un minuto más, te propongo un juego: "Descubre de qué rey es cada foto".
Conocerás de inmediato la solución.

domingo, 4 de octubre de 2009

Voltaire


-Más información en el enlace-

Tremendamente racional y absolutamente escéptico, defensor de la libertad de pensamiento, la tolerancia y la justicia, el parisino François Marie Arouet, de sobrenombre Voltaire, combatió el fanatismo, el absolutismo y la superstición de su época.
Su postura radical de defender la razón frente a la fe le granjeó la enemistad de la Iglesia.

Una frase de Voltaire:

La esperanza es una virtud cristiana que consiste en despreciar todas las miserables cosas de este mundo en espera de disfrutar, en un país desconocido, deleites ignorados que los curas nos prometen a cambio de nuestro dinero.”



sábado, 3 de octubre de 2009

Rousseau


Rousseau
-Pincha en el enlace-



Una frase célebre:

La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse.”